A PROPÓSITO DE ESTEPONA

Como ciudadano me he alegrado por la apertura de diligencias por parte del Juzgado de Estepona y de la Fiscalia Anticorrupción, contra el Alcalde de dicha localidad por delitos propios de la corrupción política. Me he alegrado porque, como ciudadano, me reconforta saber que en este país al menos la Fiscalía cumple con su obligación protegiéndonos de los delincuentes. Al mismo tiempo me desasosiega profundamente que un partido político, al cual los ciudadanos financiamos para que canalice nuestra participación política, ponga nuestros intereses en manos de un delincuente.
Pero, si como ciudadano mi sensación es ambivalente, como militante socialista me irrita profundamente que ese partido haya sido el PSOE. Mi partido. Pero lo más preocupante es que no ha sido la primera vez y, lo peor es que no va a ser la última por la simple razón que no se han tomado medidas correctoras. Me importa un bledo que el PP nos gane en casos de corrupción o que se expulse a los responsables cuando ya han delinquido. Lo que me realmente me importa es que mi partido ha puesto en circulación, y mantenido durante años, a un “candidato” que nos ha robado, que ha destrozado nuestro entorno y que se apropiado de los intereses generales poniéndolos al servicio de especuladores y oligarcas. En definitiva que ha traicionando la buena fe de los votantes (y militantes) que les han apoyado contribuyendo a una opinión pública que, no es de extrañar, valora muy negativamente la política y los políticos.

Propongo dos cuestiones a debate:
1º.- ¿Que falla en el modelo de organización del partido para que esto pueda suceder?
2º.- ¿Que cambios serian necesarios para evitarlo?


Carlos FM

¡CUIDADO!

Para variar, creo que no nos vendría mal dejar de hablar de nosotros mismos un rato (apaciguar nuestros tiránicos egos personales, controlar nuestras respectivas y sagradas filias y fobias familiares, privarnos – momentáneamente, que nadie se asuste – de escuchar la voz que más nos gusta: la nuestra, etc.) y fijar nuestra atención en lo que está haciendo nuestro adversario político: el PP. Todo ello, por supuesto, sin pretender ni escribir una brillantísima tesis política, ni tampoco, demostrar lo: inteligente, sensible, culto, leído,…, izquierdoso, que soy (porque, como el valor en la Legión, en el PSOE, todo eso, se da por descontado).

Decía que debemos – o deberíamos – fijarnos en lo que está haciendo el PP (en este momento, cuando hablo del PP me refiero al partido o línea oficial establecida por su actual clase dirigente). Han celebrado su XVI congreso nacional. Parece que llegaban al mismo dos corrientes: una, la oficial, aglutinada en torno a la figura de Mariano Rajoy; la otra, dispersa en grupúsculos, sin un liderazgo claro – aunque despuntasen algunos nombres: Esperanza Aguirre, Juan Costa, y algún otro –. ¿Qué los enfrentaba? En un primer momento, parecía que se trataba, básicamente, de un elemento personal: la permanencia o no de Mariano Rajoy al frente del partido y del proyecto político (después de dos derrotas electorales consecutivas), su falta de capacidad de “ilusionar”. Pero a lo largo del congreso se han definido algunos elementos programáticos (o ideológicos) interesantes.

Por un lado, una línea marianistas empeñada en encontrar y ocupar el ansiado centro político, en “centrarse”. Y, ¿centrarse en qué? Pues en conseguir esos dos millones de votos que le hacen falta para ganar las elecciones. Verbigracia: mujeres (en especial, jóvenes), cierta clase media cualificada urbana (individualista, hedonista, desideologizada), y algunos sectores nacionalistas con vocación de aprendices de brujo. Pero, sobre todo, lo que pretende Mariano Rajoy es no asustar a nadie. Dicho de otro modo: “que nadie vote al PSOE por miedo al PP”.

Sin embargo, para otro sector del partido popular, esos planteamientos significan renunciar a los principios o valores ideológicos del PP (sacralización de la unidad de la patria: en este caso, España; modelo único de familia; recristanización de la sociedad; etc.), y, derivado, constituiría una traición a sus diez millones de votantes. El problema, para este sector, se concreta en el equipo dirigente – Mariano Rajoy – no en los principios.

Han ganado los oficialistas o marianistas, de momento. Mariano Rajoy no lo va a tener fácil. El sector duro no creo que se conforme tan fácilmente. Probablemente, ante la duda y vacilaciones personales varias, han escogido la antigua y cómoda estrategia de esperar y ver. Entre otras cosas, esperar los resultados que se producen en las distintas elecciones de aquí a las próximas generales, tienen tiempo.

Entre esas elecciones están las próximas autonómicas gallegas. El líder gallego del PP, Núñez Feijoo, es un marianista convencido. Por lo tanto, es esperable, que esté “muy centrado” en las próximas elecciones en contar a todo el mundo que lo quiera escuchar cosas como que: él está entusiasmado con la igualdad entre hombres y mujeres (aunque hayan votado en contra de ley de igualdad de género); que él defiende la libertad, por supuesto, tanto individual como colectiva (pero su partido se opuso a la ley de matrimonios homosexuales, o la denominada ley del divorcio exprés); incluso, a lo mejor se centra tanto que dice que no tiene ningún problema con los nacionalismos, o sea con el BNG, eso sí, mientras sean “respetuosos” – que 38 escaños son muchos escaños de Dios, sobre todo ahora que D. Manuel ya no está – (pasando de puntillas sobre el hecho que Galicia no ha podido afrontar su reforma estatutaria gracias a su estúpida, es verdad que muy oportuna para algunos, cerril oposición a la misma).

Dejo una reflexión en el aire, algunos nacionalistas patrios (animados por la elemental ley de oferta y demanda), ¿serán receptivos a los “centrados cantos de sirena” de Núñez Feijoo? ¿Se volverán “respetables”? En todo caso, no nos engañemos: la aritmética y la política son cosas distintas. Una cosa es saber contar y otra saber hacer política. ¡Cuidado!

J.L.R.

AÍVAI, XAVAI

Xavai, aí vai na cidade de praias de augas frías un home bald and whiskery with jeans and jacket aparentando a sinxeleza e proximidade da que carece. Dos pozos sen auga saen os baldes baleiros. There is not project, plan or scheme, claro e preciso. A xente non confía no guía. ¿Cara a onde guía o guía? ¿Cal é o seu destino? No ceo escureceuse a estrela de Belén, o guía camiña pisando a sombra da súa ánima cos seus pes indecisos, co único pulo que lle outorga a inercia do pasado, mais tempus fugit et mores mutant.

Ai xitano de pel de oliva, ai, de xiringas cravadas nos brazos como os cravos cravados no corazón tenro da nosa Rosalía, non te queren nos novos barrios de veciños boaxente, sen prexuízos. No somos racistas, es que no queremos drogadictos. Aívai, xavai. Todos os xitanos levan cravadas xiringas como todos os galegos os longos cravos rosalianos. Aívai, xavai. Por aí veñen as formigas asasinas empuñando a tralla de Indiana and the man bald and whiskery agáchase detrás de verbas tortas escritas en dereitas ringleiras.

Colle o caxato e sinala o rumbo, bule xa, xavai aívai, porque o romano de verba fácil e elegante xa volveu o polgar cara abaixo e os leóns de circo estanse a relamber os fuciños.

A verdade é unha margarida que se desfolla nunha eternidade de afirmacións e negacións que se entrecruzan no infinito e só sabemos o que percibimos. O que perciben os habitantes da cidade de praias de augas frías é desconcerto, desacougo e incerteza. Un voto de incredulidade danlle ao noso guía que trema como un vimbio verde sacudido polos aires inquedos do futuro.

In vino veritas, certo, certo, tre cose solamente m’enno in grado, cioé la donna, la taverna e’ lado, dixo o inefable Cecco, certo, Cecco, bravo, je suis d’accord; e entón non sei para que digo o que digo, quizais para poder desdicirme ou dar un consello que vai ser malinterpretado polos que non saben latín, italiano, francés ou inglés e, aívai xavai, avergóñanse do galego e maltratan o español. Polos que nada saben pero sempre lle din ao guía de man tremente o que quere oír.

Mais a realidade é teimuda como unha mula cananea. Xa se verá.
This is the end, my friend. THE END.


Zecca Pereira

CRÓNICAS DESDE EUROPA

Antes leía más Ciencia Ficción, costumbre que he ido abandonando. Uno de mis libros de cabecera, junto con los de mi admirado Isaac Asimov, es “Crónicas Marcianas”, escrito por Ray Bradbury en 1954, y prologado por el gigante de la literatura universal Jorge Luis Borges. Es un conjunto de crónicas sobre la colonización humana de Marte, y se clasifican por fechas. La obra es ya de por si sobrecogedora, pero hay una crónica en concreto la cual he recordado estos días, a raíz de cierta propuesta de varios Estados europeos, que ustedes ya conocen.

La crónica lleva por título “Un camino a través del aire”. Los colonos sureños habían traído clavos, madera y herramientas, construyeron reproducciones exactas de los poblados en donde habían nacido. Trajeron sus casas, trajeron sus vidas y algunas costumbres a las que no pensaban renunciar. Si Ray Bradbury pensó en aquel futuro, lo hizo en los años 50, y los que se quedaron mantenían un antiguo ritual por el que cada noche, cubrían sus cabezas con capirotes blancos, buscaban árboles robustos y llenaban sus furgonetas con cuerdas, en búsqueda de alguna puerta a la que llamar. El relato termina con un niño negro sonriente despidiéndose de su patrón en un coche recorriendo un polvoriento camino, mientras una emigración masiva se iniciaba a Marte.

Hace tiempo usaba la metáfora de la cárcel en el desierto para explicar la diferencia en las concepciones sobre la libertad de la derecha y la izquierda. Si para la derecha era suficiente con retirar los muros, para la izquierda el mismo desierto no suponía menor impedimento inevitable para la supervivencia y la realización humana. La libertad, característica natural del hombre, como bien recordaba Manuel Azaña, se gana o se pierde en sociedad, y solo los derechos, civiles, políticos y sociales, pueden preservarla ante otros poderes fácticos, ya sean públicos o privados.

Se ha iniciado en la Unión Europea un proceso para ampliar la duración mínima de la jornada laboral. Con diferentes adaptaciones según la naturaleza de la profesión, en general supone una ampliación, y además, con la especial característica que propugna la negociación individual del trabajador con la empresa. La desarticulación de la asociación de los trabajadores, principalmente el sindicalismo, es una vieja lucha de la derecha para debilitar la presión de los asalariados y conseguir imponer, desde el poder empresarial, peores condiciones laborales.

La propia necesidad estrictamente económica de la reforma es más que cuestionable. Según las estadísticas oficiales, no son precisamente los países con jornadas laborales más extensas los que muestran mayor productividad por hora trabajada, que viene determinada por la carga de trabajo conseguida, y no tanto por las horas que una empresa tiene disponible a un trabajador. El aumento de carga de trabajo justifica aumento de plantillas, y estas se financian adaptando libremente el precio de los productos o servicios, a los costes (dado que los precios no están regulados). Me gustaría advertir de algo que puede parecer casi una obviedad estúpida, pero a veces es necesario recordar que dos más dos es igual a cuatro; cuando un partido político promete crear puestos de trabajo, puede prometerlo con fórmulas que lo faciliten, pero no nos confundamos, esos puestos de trabajo son costes laborales, así que cuando un partido político promete que va a crear empleo, lo que realmente está diciendo es que va a aumentar los costes laborales en términos absolutos, porque el empleo no es gratis.

Al parecer, lo que se busca con esta reforma no es tanto aumentar la carga de trabajo de las empresas, lo cual con jornadas laborales adecuadas fomentaría la creación de empleo bien remunerado, si no que las empresas tengan disponible a su plantilla una cantidad sustancial de horas extra, que nadie cuestiona ya que supondría la rebaja del coste por hora trabajada, y por lo tanto, una subida de salario no proporcional. Si ahora una empresa no tiene carga de trabajo suficiente para llenar 8 horas de trabajo, y los trabajadores estaban ociosos 2 horas, con 12 horas de trabajo estarán ociosos 6 horas, lo cual creo que muy interesante no es. Si el argumento es que al tener más tiempo disponible una plantilla podrán asumir más proyectos, esto también se logra contratando más personal, y volvemos al inicio otra vez. De una manera o de otra, la reforma no tiene sentido, a menos que no se quiera mantener el sistema social europeo y además crear empleo.

Desde la concepción de la derecha solo el Estado puede coaccionar, eliminada la coacción estatal, la empresa privada forma parte del mundo natural, del derecho natural, y es imposible que coaccione. Sin embargo, tanto el Estado como el poder privado pueden imponer sus condiciones al individuo, mientras que este, a menos que haga masa crítica, no puede. Entonces el equilibrio se rompe. La derecha, que pretende fomentar el egoísmo improductivo de ir por libre, la desarticulación sindical del explotado, favorece que no se cree empleo, y el reparto desigual de la riqueza.

Desde Irlanda se le acaba de dar un “no” rotundo a cierta manera de hacer las cosas. La prensa editorial, controlada por las mismas grandes empresas que no les interesa la Europa política, y sí la Europa comercio, dirán que ese “no” proviene de viejos efluvios nacionalistas. Nada más lejos de la realidad; la mayoría de las ideas-fuerza de la mayoría de los irlandeses, gente inteligente y moderada, giran en torno a un sistema social que algunos pretenden derrumbar. Así, la independencia política de Irlanda no sería un fin en si mismo, si no una vía para impedir dichas reformas.

En un artículo anterior, y en otros publicados en otros sitios desde hace varios años, vengo diciendo que el proceso de construcción europea es un completo desastre, que se ha hecho demasiada demagogia barata contra los que nos negamos a seguir esta carrera de borregos borrachos a ninguna parte, y que es hora de echar el freno y reformular la estrategia, volviendo a un camino más democrático, más abierto a la ciudadanía, más inclusivo y más social.

Al final, las naves rasgaban el cielo terrestre, perdiéndose en el espacio exterior. El viaje en aquellos viejos cohetes hacia Marte era una nueva esperanza; intentar construir un nuevo mundo con nuevas reglas. Los sureños se dieron cuenta, con lacónica mirada, que su mundo se derrumbaba y que aquel poder que creían tener, venía determinado por unas circunstancias, y no por ningún derecho natural que, en el nuevo planeta rojo, ya no tenía ningún sentido.

“- ¿Te enteraste?
- ¡De qué!
- ¡Los negros, los negros!
- ¿Qué les pasa?
- Se marchan, se van ¿no lo sabes?
-¿Qué quieres decir?¿Cómo pueden irse?
-Pueden irse. Se irán. Se van ya.
(…)
- ¿Y pueden hacerlo?- Preguntó Samuel Teece, paseándose por el porche-. ¿No hay una ley?.
- No es lo mismo que si declarasen la guerra – dijo el viejo en voz baja.
(…)
El coche se alejó balanceándose en el polvo. El muchacho se incorporó, se volvió, acercó las manos a la boca, y gritó por última vez:

-¡Señor Teece!.¡Señor Teece!.¿Qué va a hacer ahora por las noches?.¿Qué va a hacer ahora por las noches, señor Teece?.
(…)
-¿Lo notaron ustedes? ¡Hasta el último momento, por Dios, me llamó “señor”!.”

De “Crónicas Marcianas”, por Ray Bradbury. 1954.



Metro Sistema

GRANADA 1, CORUÑA 0

A los sajones les encanta el derecho consuetudinario. A mí también, sobre todo si hablamos de normas no escritas. Las costumbres cristalizan sobre el ejercicio de lo cotidiano. Su fundamento es elemental, y así lo discurre el ciudadano: si lo llevo haciendo largo tiempo y nadie me lo prohíbe, es mi derecho, pues si no lo fuera, la autoridad “competente” me lo prohibiría y como dicen en mi pueblo: San Pedro me la bendiga.

A los jóvenes y jovenas urbanitas se les da por reunirse en las plazas públicas, charlar de cosas banales y amenizarse colectivamente poniéndose hasta las cejas de cualquier líquido inflamable. Jóvenes, “priva” y aire libre son factores que, coincidentes en momento y lugar, multiplican exponencialmente los decibelios generados por la tropa de forma inversamente proporcional al aire contenido en las botellas. Resultado: el índice per capita de mala leche vecinal se dispara. Y claro, se preguntan quién es el responsable de que aquel rebaño de bestias se crea con derecho a hundir sus vidas.

Ahora, llegada la sangre al río electoral, “decretazo munipalis alcanto”. Y la madera a pedir más madera, desbordados que se ven. Ya ves, ellos, que llevan años advirtiendo, son los que se van a comer el marrón. Me los imagino: porque verás tú, compañero, cuando le digamos a esta peña que nos pasamos su derecho y costumbre por el medio y medio de las centelleantes y azules sirenas. Y los joveneses: verás tú, compañero, a dónde los mando yo como me quieran echar de mi plaza, donde mis etílicos pendones ondean al viento desde tiempo inmemorial. (Tengamos en cuenta la capacidad memorística de ciertos organismos vivos.) Y los vecineses, que, incautos, creen que aquella noche será su noche. Pobreciños.

Y la cosa sigue: papa poli, que sabe de barcos, advierte: esto va para largo, que si lo queremos en dos días se van a repartir hostias a horas intempestivas y mucho desaprensivo puede aprovechar el cirio para encender su vela. Los vecineses, por el contrario, quieren hostias a cualquier hora que no sea intempestiva, y que no manchen el piso, porfi. Los joveneses, bueno, puede ser diver, y quedamos a las once a ver quién los tiene más grandes.

Así están las cosas, cada cual con sus derechos: a dormir en paz, a beber en paz, y a guardar la paz en paz. Como dios manda.

Y digo yo que se veía venir. ¿O estas sardinas son frescas? A veces, parece que eso de ejercer el poder se queda sin verbo. En muy pocas ocasiones no actuar es peor que actuar y equivocarse. Gobernar conlleva riesgo. El tiempo corre a favor de la costumbre, y, a estas alturas, como diría nuestro respetado Damasceno Monterio, alea jacta est. Expresión atribuida a Petronio el día que Escipión le pegó fuego a Roma y que, traducida al castellano, viene a ser algo así como “bien la hemos jodido, amigo Sancho”. Y también en galego, faltara, para que no se mosqueen los arqueros de la guardia suiza de Guillermo Tello: “non soltamos unha frecha e demos todas na diana.”
Espero, de corazón, que el sentido común prevalezca. Siempre nos quedará el ejemplo de Granada. A buenas horas mangas verdes.

Sísifo el rojo

GC, POR SUPOSTO

O 29 de marzo deste ano Xosé Ramón escríbelle unha carta a Ánxela. Unha carta de desengano. Xosé Ramón ten 72 anos, é un home alto, forte, poderoso aínda no seu exceso de quilos; Ánxela ten 44 e está aproveitando con intelixencia as penúltimas ondas da beleza que percorren o seu corpo xeitoso.

Xosé Ramón vese obrigado a contradicila, defraudala. Quizais asome unha bágoa de frustración nos seus ollos fermosos, mais vaino superar, porque as súas convicións nunca sufrirán o máis leve estremecemento. Forma parte desa extraordinaria clase de seres infinitamente seguros dos seus principios, asociados nun bloque de ferro e formigón, a proba de descargas de intelixencia filolóxica ou de calquera outro tipo. Pero non o demoremos máis, que lle dixo Xosé Ramón a Ánxela para deixala no seu orgullo ferida?. “Galicia e Galiza son formas históricas lexítimas galegas no sentido filolóxico. As dúas circularon na época medieval, pero só Galicia mantivo un uso interrompido ao longo da historia na lingua oral. A denominación oficial do País normativa e xuridicamente lexítima é Galicia.”

É dicir, compañeiros socialistas, estampemos nas nosas camisetas as letras GC, imprimamos pegatinas e enchamos os coches, libretas, ordenadores, carpetas coas letras GC. Porque o galego, contra o que opinan eles, non é patrimonio de seu. O galego é a lingua de todos os que a falamos e escribimos con independencia do partido ao que votemos/non votemos ou pertenzamos/non pertenzamos.
O galego é tan meu como de Ánxela Bugallo, Conselleira de Cultura, ou de Xosé Ramón Barreiro, Presidente da Real Academia Galega.
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Non é ningunha vergoña que o nome da nosa terra se diga igual en castelán e galego. Hai centos de palabras que son iguais en castelán e galego: amar, aprobar atrofiar, aureolar, casa, correr, embarullar, emborrachar, felonía, emigrar, estreptomiceto, inflación, morder, nutricio, pan, preconizar, prelatura, sapo, sépalo silla, etc. Palabras comúns de uso cotiá e palabras cultas de uso restrinxido, todas son galegas, tan galegas como as diverxentes do castelán. Iso é tan normal como que un fillo se pareza ao seu pai. O sospeitoso sería que non se imitase en nada. E non esquezamos que o galego, castelán, catalán e portugués son os fillos que o latín deixou na Península ibérica (ademais do leonés e aragonés, pero esta xa é outra historia)
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Sempre socialista, mais sempre en galego, Damasceno Monteiro.

LA ECONOMÍA ESPAÑOLA HOY

España, con más de 44 millones de habitantes y una renta per cápita cercana a los 19.642 €/año, se encuentra entre las 10 economías de mayor volumen de los países occidentales. Esta posición, relativamente ventajosa, es consecuencia del rápido proceso de transformación y de los cambios estructurales registrados a lo largo de los últimos 30 años.

Estos cambios han permitido equiparar de forma acelerada la situación del sistema productivo español al de otros países europeos: agricultura, 5’5%; industria (incluída la construcción), 30’1%; servicios (en el que el turismo tiene una importancia vital) 64´1 %. Así pues, la evolución de la economía española en las últimas décadas se ha caracterizado por su progresiva apertura al exterior y su integración plena en la economía internacional.

Por otra parte, es un hecho histórico que en los dos últimos siglos el crecimiento económico ha presentado fluctuaciones y crisis cíclicas. Todo auge económico conduce finalmente a la recesión y a la crisis, la cual termina por abrir las condiciones para la reactivación , que a su vez despeja el camino para un nuevo auge.

Asimismo la globalización se ha visto acelerada por diversos factores: el surgimiento de una revolución científico-técnica, el crecimiento de la exportación del capital y del comercio internacional, el incremento de la actividad del capital financiero, el predominio del sector servicios sobre la industria (producción de bienes materiales) en el PIB.

Es decir, el estallido de una crisis de superproducción en la economía globalizada de hoy responde a la misma causa fundamental expuesta por Marx en su época: "La agudización de la contradicción económica fundamental del capitalismo y no otra, y dado el nivel de internacionalización actual del capital y de todas sus leyes y contradicciones, su alcance no se limitará a un país con extensión mundial gradual, sino que será una crisis mundial y global que además de ser internacional por esencia, abarcará todas las esferas de la vida económica, social y política de la sociedad mundial".

En nuestro país en donde primero ha aparecido la crisis ha sido en el sector de la construcción. La venta de la vivienda, que cayó un 24’4% en febrero, constata la situación de crisis por la que está pasando el mercado inmobiliario español. Durante el mes de febrero, la compra-venta de viviendas disminuyó un 2% respecto al mismo mes del año pasado y situó la cifra en 55.462 inmuebles. El 92’6% de las viviendas tramitadas por compraventa fueron libres, mientras que el 7’4% restante eran de régimen de protección. El número de viviendas libres bajó un 23’6% en ta- sa interanual, mientras que el de protegidas ha caído un 33’7% del total de inmuebles transmitidos en el mes de febrero; el 51’5% correspondió a viviendas usadas y el 48’5% a las nuevas. Por su parte, el número de viviendas hipotecadas registró una caída en la tasa interanual del 25’83% como consecuencia del freno en la venta de viviendas. El importe medio cayó un 0’8%, situándose en 148.965€. Por otro lado, el importe medio por hipoteca constituída sobre el total de las fincas rústicas y urbanas se situó en 169.320€, un 4’8% menos que en febrero de 2007.

Con todo, el Gobierno estudiará con los promotores inmobiliarios la posibilidad de transformar en vivienda protegida parte del stock de medio millón de viviendas libres que los constructores no consiguen vender.

Sin embargo, existen muchos otros factores correlacionados estadísticamente con el bienestar de un país, siendo el PIB per cápita tan sólo uno de ellos, estando cada vez más cuestionado puesto que el PIB per cápita puede estar aumentando cuando el bienestar total materialmente disfrutable se está reduciendo.
Una tasa de crecimiento del 2’5% anual conduciría al PIB a duplicarse en un plazo de 30 años, mientras que una tasa de crecimiento del 8% anual (experimentada por algunos países como los tigres asiáticos) llevaría al mismo fenómeno en un plazo de sólo 10 años.

CARUSSO.

PSICODELIA

En los últimos tiempos me han llamado poderosamente la atención dos noticias que me gustaría comentar brevemente y que me parecen sintomáticas de una forma de entender la política que considero profundamente desacertada. Por un lado la idea del Teniente de Alcalde de A Coruña, Enrique Tello, de crear una aerolínea local, con fondos del Ayuntamiento. Por otro lado, la idea del presidente de la Diputación de Orense, el pertinaz Xosé Luis Baltar, de comprar parte del capital del diario Orensano La Región, en este caso con fondos de la Diputación.

En cuanto a la primera, al hecho, de por sí negativo, de que en un área como Galicia haya tres pequeños aeropuertos que compiten entre sí, que no parece importarle al Sr. Tello, podría, de salir adelante la propuesta, sumarse el hecho de que cada ciudad con aeropuerto decida crear una aerolínea. Si el Sr. Tello decidiera crear una aerolínea con su dinero sería una pésima decisión empresarial en estos tiempos de crisis del sector y petróleo por las nubes pero el solo hecho de proponer su creación con fondos públicos es un puro disparate, sobre todo después de criticar durante años la creación ( que yo también considero criticable) del tranvía en la ciudad de A Coruña, que él denominaba “o tren chú-chú”. Si Easyjet se ha ido de Alvedro, supongo que será por razones de mercado y también supongo que cuando considere que el mercado lo justifica, volverá. Esa compañía u otra equivalente. Y me asaltan una serie de dudas: ¿es imprescindible para A Coruña que esa compañía esté en Alvedro? ¿Por qué en Alvedro y no en Labacolla? ¿Sabe el Sr. Tello lo que implica la creación de una compañía aérea? ¿ Considera el Sr. Tello que el mejor uso que puede darse a los fondos públicos que gestiona el Ayuntamiento de A Coruña es en este momento la creación de aerolíneas?

Por lo que respecta a la pretensión del singular político ourensano, es ilegal porque se opone frontalmente al Derecho de la competencia, algo que, o bien el Sr. Baltar desconocía cuando hizo la “propuesta” ( lo que implicaría que no tiene nadie que lo asesore) o bien, simplemente, le importa un bledo porque considera que no va con él. Y me asaltan más dudas: ¿debe una Diputación reflotar medios de comunicación en situación de quiebra técnica? ¿Es La Región un medio cuya subsistencia sea imprescindible para Ourense? Dadas la situación de ese periódico (pérdidas millonarias y crónicas) y del sector de la prensa escrita, ¿cuánto dinero de la Diputación haría falta para reflotarlo temporalmente? ¿Sirven para eso las Diputaciones?

Estamos entrando en una crisis económica que puede ser prolongada y que va a poner de moda (que personalmente espero que no sea pasajera) la reflexión sobre la buena gestión de la Administración. “Ideas” como las que acabo de comentar y “políticos” como sus autores suenan a anacronismo, a minifundio y a psicodelia.
ANISAKIS