jueves 29 de enero de 2009

UN NUEVO ORDEN ECONÓMICO I ( un poco de historia)

El gran problema que plantea la actual situación económica mundial es el del desconocimiento del problema al que nos enfrentamos. Al igual que nos pasó tras 1929 nos enfrentamos a una situación totalmente novedosa, con la diferencia de que ahora sabemos que no podemos permitirnos una crisis económica global, tenemos afortunadamente nítido el recuerdo de lo que la anterior gran crisis trajo y ahora conocemos el fundamental papel que desempeña el sistema financiero.

Para abordar el análisis de la situación actual es conveniente hacer algo de memoria y recordar cómo las políticas de fundamentalismo de mercado, que desde los años 70 se han ido adueñando de la praxis capitalista hasta hacerse totalmente dominantes tras la caída del espacio marxista, han terminado por ocasionar la mayor crisis del sistema desde finales de los años veinte del siglo pasado.

El fundamentalismo de mercado tiene sus raíces en la teoría de la competencia perfecta, tal y como fue propuesta originariamente por Adam Smith y desarrollada por los economistas clásicos. Sin embargo comete un grave error en su formulación ya que los mercados financieros no necesariamente tienden al equilibrio; dejados a sí mismos tienden hacia extremos de euforia y desesperación. Precisamente esa creencia de que los mercados financieros tienden al equilibrio es directamente responsable de la actual confusión ya que llevó a que los reguladores descuidaran sus responsabilidades y confiaran en el mecanismo de mercado para corregir sus propios excesos.

Las creencias de que los mercados tienden al equilibrio ha favorecido las políticas de libertad absoluta de los mercados financieros dominantes hasta la fecha; podríamos denominar a esas políticas como de fundamentalismo de mercado y aventurar que ese fundamentalismo de mercado no es mejor que el dogma del marxismo, dogma que se considera ya superado. Ambas ideologías se refugian en una apariencia científica para parecer más aceptables, pero las teorías que invocan no resisten el test de la realidad puesto que emplean el método científico para manipular la realidad, no para entenderla.

Bajo la influencia del fundamentalismo de mercado, que se convirtió en el credo dominante en los años de la presidencia Reagan, se fueron quitando de forma gradual prácticamente todas las restricciones que se les había impuesto a los bancos para hacer dinero desde la Gran Depresión; se fue difuminando progresivamente la frontera que separaba a la banca comercial de la banca de inversión hasta desaparecer del todo; se propició el que los bancos evitasen mantener los préstamos en sus balances, siendo preferible empaquetarlos y venderlos a inversores que no estuvieran sujetos a la supervisión y persuasión de las autoridades reguladoras, se iban inventando nuevos y cada vez más sofisticados instrumentos financieros destinados a compradores que ya no entendían lo que estaban comprando y todo ello se hacía bajo la confianza en el axioma clásico de que los mercados financieros siempre tendían al equilibrio, con lo que cualquier desajuste de cálculo podía ser corregido por el propio mercado sin riesgo al colapso. Siguiendo esa premisa las innovaciones financieras parecieron haber enloquecido en los últimos años haciendo muy difícil calibrar el riesgo real de exposición lo que actualmente dificulta enormemente las operaciones de auxilio. Todo ello ha provocado que la base de capital de los bancos se haya visto seriamente dañada y que éstos sean actualmente incapaces de llegar a controlar bien su nivel de exposición al riesgo.

Pero toda esta superburbuja globalizadora no es nueva, realmente comenzó realmente su andadura en 1980 con la llegada de Ronald Reagan y Margaret Thatcher al poder en USA y en el Reino Unido. A sus políticas ultraliberales siguió un período de expansión económica desbocada que empezó a evidenciar su verdadera peligrosidad con el nuevo siglo.

Tras el estallido de la burbuja tecnológica en 2000 y la crisis de seguridad creada tras 2001 para evitar una recesión, la FED (Reserva Federal USA) rebajó el tipo de los fondos federales al 1 % y los mantuvo hasta junio de 2004; esta medida que inicialmente pretendía reactivar los mercados, sirvió para crear una burbuja inmobiliaria en la que las innovaciones financieras jugaban un papel central logrando trasladar los riesgos desde aquellos que se suponía que los conocían hasta otros que estaban menos familiarizados con ellos y lo hicieron a través de instrumentos tan sofisticados que la autoridad reguladora perdió la habilidad de calcular los riesgos subyacentes.

Las subsiguientes decisiones políticas de los ultraliberales durante los gobiernos de Bush junior contribuyeron decisivamente a agravar el problema y así si Clinton dejó USA en diciembre de 2000 (Bush fue investido en enero 2001) con superávit en las cuentas públicas de 557.000 millones de $ y una tasa de paro del 4 % de la población activa. Ahora que Bush deja estos días el cargo (enero de 2009) deja también un déficit de 1,2 billones de $ y una tasa de paro del 7,2 % y subiendo. Por su parte la tasa de ahorro familiar en USA que era del 7 % de media en 2004 fue bajando desde esa fecha hasta llegar a un 1 % actual, todo ello debido a su política de bajadas continuas de impuestos y de incentivación continuada e irresponsable del consumo, siempre por supuesto con la bendición del otrora gurú Greespan. Estas continuas bajadas de tipos de interés no sólo sirvieron para cebar la burbuja sino que han provocado el abandono progresivo del dólar como moneda refugio al no ser rentable tener reservas en dólares. Esta última consecuencia de la Administración del menor de los Bush ha impulsado el declive del poder político y económico de los USA, puesto que además de su desprestigio militar y político el resto del mundo ha disminuido su deseo de mantener dólares lo que apuntala definitivamente su declive económico.

R.A.S.

lunes 26 de enero de 2009

¿Y DESPUÉS DE LA MATANZA, QUÉ? ( II )

Acabada la segunda guerra mundial, Israel se proclamó unilateralmente país independiente luego de ser ahogada en un baño de sangre la resistencia palestina. Los ejércitos de los países árabes vecinos (Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania) atacaron de inmediato, pero fueron incapaces de impedir la consolidación del estado sionista. Esto fue por desigualdad en cuanto al poderío militar pero también por las limitaciones políticas de estos regímenes. Sólo la Haganah, la organización semiclandestina fundada por la Agencia Judía para “colonizar mediante las armas”, sin contar las otras organizaciones terroristas judías, superaba ampliamente las fuerzas de los países árabes que entraron en la guerra de 1948 (la llamada “Guerra de Independencia”). Esta organización tenía en 1946 65.000 hombres y en 1948, 90.000. Un año antes de la guerra contaba con 10.000 fusiles, 1900 metralletas, 600 ametralladoras y 768 morteros y en los meses anteriores a la Partición ese armamento se multiplicó.

Mientras tanto, el total de las fuerzas árabes puede estimarse en 21.000 hombres mal equipados: en Egipto reinaba el corrompido rey Faruk, cuyo primer ministro Nokrashy no tenía el menor interés en mandar hombres a Palestina, desafiando a los ingleses que aun ocupaban el canal de Suez, en Irak gobernaba un títere de los ingleses, Nuri as Said, Siria acababa de independizarse de los franceses y su ejército no superaba los 3.000 hombres, el “ejército” libanés tenía apenas 1.000 reclutas, la Legión Árabe, la única fuerza de alguna importancia militar, reunía 4.000 hombres adiestrados y conducidos por oficiales ingleses. Pero el Foreign Office llegó a un acuerdo con el rey Abdullah, por el que se impidió a la Legión violar la frontera israelí.

Así, no sólo no impidieron la fundación del Estado de Israel sino que éste emergió de la guerra, en 1949, con un territorio mayor que el que proponían las Naciones Unidas.

Más de la mitad de los palestinos habían abandonado sus hogares expulsados o corridos por la brutal represión. La mayoría de ellos vivían como refugiados en Cisjordania, territorio que fue anexado por el reino hachemita de Transjordania, y en la Franja de Gaza, que pasó a ser administrada por Egipto.

Puede decirse, como conclusión (y para no aburriros demasiado), que el Estado de Israel es la expresión política del sionismo que se da en el marco de la necesidad imperialista de colocar un gendarme en Medio Oriente frente a la amenaza que significaba la creciente “resistencia de las masas árabes”. Bajo la máscara de una justificación religiosa puede verse el rol de Israel como enclave del imperialismo en Medio Oriente. La política de Theodor Herzl, el padre del sionismo, y sus sucesores fue la de aprovecharse del proceso de expansión colonial imperialista para ocupar Palestina. Y el imperialismo se sirvió de la ideología sionista para poner al Estado Israel como gendarme del mundo árabe. Así, la burguesía judía con el aval del imperialismo, impulsó un movimiento para: 1) confinar a los judíos más pobres en la Tierra Santa, apartándolos de la lucha de clases en Europa y de los partidos de la izquierda; 2) librarse, en primer lugar ellos, de la furia antisemita que crecía y 3) constituir un Estado Judío en un punto estratégico, en medio de las mayores reservas de petróleo del mundo, amenazadas por el ascenso de las masas árabes. El Estado de Israel nacía como enclave del imperialismo en la región, el gendarme del mundo árabe.

La financiación de Israel es reveladora de la naturaleza de ese Estado. Todas las corrientes sionistas reconocen que el Estado de Israel es desde su inicio financiado por los EE.UU. y los poderosos lobbies de millonarios judíos. Sólo en los primeros años de su fundación, entre 1949 y 1966, Israel recibió 7.000 millones de dólares. Una cifra que define con claridad la naturaleza del estado israelí es que ya en los años 70-80 el total de la ayuda norteamericana -sin contar la ayuda de la "Diáspora" ni los prestamos- representaba 1.000 dólares por habitante/año, lo que por sí solo equivalía a más de tres veces el Producto Nacional Bruto por habitante de Egipto y de la mayoría de los países africanos. Es sobradamente conocido el dato de que anualmente EEUU aporta a Israel ayuda directa por valor de 5.000 millones de dólares.

Israel, aunque formalmente se reconoce como una república parlamentaria, en realidad es una república teocrática en la que el judaísmo ortodoxo ocupa un lugar predominante en detrimento de las otras corrientes del judaísmo. La ideología sionista considera la ortodoxia religiosa como una cuestión fundamental que define el carácter de "pueblo elegido de los judíos". La legislación de este estado artificial lo demuestra. Por ejemplo, la Ley sobre ciudadanía, aprobada en 1971, permite que cualquier judío que "exprese su deseo de instalarse en Israel" se convierta automáticamente en israelí. En cambio, los árabes cuyos antepasados vivieron durante siglos en Palestina, son obligados a vivir como seres de segunda categoría. O la Ley para la Adquisición de Bienes de los Ausentes, que tuvo como finalidad la clasificación de los bienes árabes que debieron abandonar temporalmente para escapar a la guerra o porque fueron declarados zonas de seguridad por los militares sionistas. O el artículo 125 de la Ley de Defensa que se ha empleado para impedir a los árabes regresar a sus tierras cuando han sido designadas por las fuerzas de ocupación para el establecimiento de una colonia judía. Con la excusa de la seguridad, casi la mitad de la tierra que estaba en poder de los árabes antes de la creación del Estado sionista, ha pasado a los kibbutzim.

Es que, para Israel, la guerra expansionista es una tarea esencial para mantenerse en pie. En la medida en que la razón de ser del Estado sionista es llevar al "pueblo sin tierra" a la "tierra sin pueblo", la expansión es indisoluble de su naturaleza misma.

Un abrazo, Fernando Rubín

jueves 22 de enero de 2009

¿Y DESPUÉS DE LA MATANZA, QUÉ? ( I )

Me pregunto: ¿ahora que se han retirado al completo las tropas judías de Gaza, para qué ha servido la matanza de miles de palestinos? ¿Con esa matanza se ha solucionado el problema de Oriente Medio? Y, por cierto ¿ha ganado algo Israel, aparte de haber quedado una vez más ese país completamente desprestigiado, con esta guerra que claramente ha perdido? Esta es la cuestión: un país, por su poder, no puede (no debe) imponer su ley, su justicia unilateral en base a su poderío armamentístico. Arrasar a un pueblo, alegando legítima defensa (a la que, obviamente tiene derecho) considerando que ese mismo pueblo había impuesto a la facción terrorista (por no emplear eufemismos) que ahora ataca derrocando a la OLP tiene, cuanto menos, su cinismo. Otro tanto diría de los USA cuando “derrocaron” al Sha de Persia para colocar, por pura incoherencia e ignorancia, al Ayatolá Khomeini. Pero no me voy a desviar aquí del tema en cuestión. De la CIA hablaremos otro día…

Pues bien, lejos de los aires subversivos que caracterizaron el nacimiento del marxismo y de los movimientos revolucionarios en Europa, la izquierda se ha plegado ante la visión de sionismo sobre la cuestión judía abandonando los principios intelectuales que caracterizaron el marxismo y a sus herederos, la Escuela de Frankfurt, en su mayor parte miembros de la comunidad judía europea.

A muchos ciudadanos europeos nos parece incomprensible la incapacidad de nuestros políticos, especialmente de la izquierda, para denunciar y oponerse a la estrategia genocida y de limpieza étnica a la que Israel lleva sometiendo a los palestinos desde su creación en 1948, incumpliendo numerosas resoluciones de la ONU y violando sistemáticamente las leyes internacionales, lo cual los convierte en cómplices de un régimen tan odioso como lo fue el de la Alemania nazi. Debemos recordar, por ejemplo, que la Internacional Socialista recoge en su seno al Partido Laborista Israelí, al que pertenecieron sionistas como David Ben-Gurión, que proclamó oficialmente la creación del Estado de Israel, o Shimón Peres, dos veces primer ministro (1984 - 1986 y 1995 - 1996) y actual presidente del Estado de Israel.

Pero el gran problema de estos políticos de izquierda no es sólo su miedo (o su cobardía), o su prejuicio de ser acusados de antisemitas, sino su ignorancia para comprender cuál es el origen del problema judío en general y el de un estado artificial impuesto por la fuerza de las armas al que se le perdona y bendice toda clase de tropelías y de violaciones de los Derechos Humanos. Aclaro, antes de nada, que tan semita es un judío como un palestino, o un árabe, pues ambos pueblos tienen un mismo origen: ambos son semitas.

Quizás el problema originario sea el olvido, consciente o no, de las fuentes ideológicas en las que se fundamenta la ideología de la izquierda, especialmente de las organizaciones socialistas y comunistas, y el papel intelectual que jugaron personajes de origen judío como Carlos Marx, Rosa Luxemburgo, León Trotski o Vladimir Ulianov “Lenin”, o la famosa Escuela de Frankfurt integrada, en su mayor parte, por judíos continuadores del pensamiento marxista.
Para comprender el problema de la izquierda ante la existencia del estado de Israel y sus complejos, debemos remontarnos a sus mismas fuentes y, para ello, nada mejor que echar mano de un texto escrito en 1843 por el propio Carlos Marx titulado “La cuestión judía”.

Para el sionismo, la justificación para reivindicar la legitimidad de la instalación del Estado de Israel en territorio palestino, se halla en la “Biblia y la historia”. Se basa fundamentalmente en la consideración de Palestina como su “patria histórica” fundada en la “promesa” del Mesías al pueblo judío. Por supuesto que históricamente, esta pretensión es infundada: los reinos judíos de David y Salomón, duraron setenta y tres años e incluso si se considera como independiente la entera historia de los antiguos reinos judíos, desde la conquista de Canaán por David en 1000 a. C. hasta la erradicación de Judea en 586 a. C, llegamos a un régimen judío de sólo 414 años. Los reinos judíos no fueron más que uno de los muchos períodos en la historia de la antigua Palestina.

Continuará.

Fernando Rubín

domingo 18 de enero de 2009

CPRs PEÑAREDONDA E MONTESPIÑO: QUE PAGHEN OS PAIS

Miren vostedes, eu de educación non sei nada, nadiña; bueno, algho de mala educación sí que sei: digho tacos e blasfemo, arrouto cando estou farto, cando teño un apuro mexo contra as árbores do xardín, que medran que da ghusto, e sigho o dito ese do meu ademirado Shrek, “mellor fóra ca dentro”. Pero eu falo, que o falar non ten cancelas.

Na nosa cidade aínda quedan dous colexios privados, pero concertados, é dicir, paghados con diñeiros públicos nos que seghen o lema “los niños con los niños y las niñas con las niñas”. Lóxico, non vaia ser que a mestura de nenos e nenas induza ao terrible pecado da luxuria, o que sería terrible para os ghobernantes de ditos centros, moi vinculados á saghrada Obra do recién santificado Escrivá de Balaguer.

E di a LOE no seu artigho 84.3: “En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal”. E engade a LOE na disposición 25ª: “los centros que desarrollen el principio de educación en todas las etapas educativas serán objeto de atención preferente”.

E díxome un paxariño que no borrador da orde de concertos, a cal se publicará proximamente, a Consellería de Educación esixe aos centros que se indique a proporción de cada sexo en cada unidade de alumnado matriculado e tamén que se obrigha ao titular do centro ao cumprimento do establecido na normativa vixente sobre escolarización do alumnado, especialmente no relativo á non discriminación da que se fala no devandito art 84.3 da LOE.

Eu espero que isto se manteña no texto definitivo da orde de concertos e que con estas e outras armas aos CPRs Peñarredonda e Montespiño non lles outorghen os concertos. Se os pais queren manter iso de los niños con los niños y las niñas con las niñas que paghen iles. Porque é inadmisible que cos cartos de todos se estean mantendo unhas formas pedaghóxicas propias do século XIX.

Que lle dean a Escrivá de Balaguer e aos seus seghidores, confesos ou verghonzantes.

Zecca Pereira, maleducado convencido.

miércoles 14 de enero de 2009

UN PASEO POLO MEU QUARTIER

Estou de vacacións, holidays, happy days. Non sei se as merezo, probablemente non, pois non son de natural traballador, pero aproveitando que un sol esplendoroso, aínda que tépedo, proporciona á miña cidade unha luminosidade mediterránea baixo contento á rúa.

Camiño paseniño coas mans nos petos, caghada de can, e achéghome á beiramar.
As ghaivotas repousan nas aughas claras da enseada do Orzán como as folerpas que case nunca caen na nosa cidade. Os surfistas non surfean, pois á fonte fáltalle augha. Caghada de can.

Despois de aspirar o arrecendo a merda que vén de máis aló do monte de San Pedro, decido internarme polo meu vello quartier que tanto amei. Ao virar unha esquina despois de sortear outra caghada de can, dog’s shit, racho a chaqueta de pel que me trouxo Papá Noel co valo mal colocado e peor sinalado dunha obra. Outra caghada de can.

Durante minutos, quizais horas, subo, baixo costas e decátome de que o meu vello quartier esmorece a gholpes de escavadora. Aquí e máis aló edificios a medio tirar, a medio construír e fincas de barro nas que se formaron pútridas piscinas de aughas verdosas. Pisos de luxo, anuncian alghúns carteis; sen dúbida non serán para os homes e mulleres que coñezo de toda a vida e que sobreviven dos seus salarios, das súas pensións.

Chegho á Torre, caghada de can, e entretéñome observando como os coches veñen e van buscando un sitio onde aparcar. Sen dúbida a Torre é o monumento máis importante do meu quartier, incluso da miña atlantic city, mais a ninghén se lle ocorreu que se precisaría máis espazo para deixar os aigas 4X4 dos ricos da especulación ou dos parvos pavóns afoghados por débedas sen fin.

My town, my old town under the fine sky. Caghada de can, coches sobre as aceras, bolardos derrotados, pisos de luxo para novos coruñeses de moito parné. Edificios en obra sen visibles medidas de seghuridade. Caghada de can. Ao lonxe brila unha esfera ao sol. Nela, cando non se escaralla e alghún edil ten que subir a pinrel para xúbilo da poboación en xeral e meu en particular, soben os turistas ao monte de San Pedro. Cando non fede a caghada de can.

Abraiado pola ghrandeza do noso faro, próximo patrimonio da humanidade (ghracias Molina, coruñés de pedighrí sen par), e xa canso, tomei un tranvía. Unha parelliña e mais eu dispoñiamos de todo el para nós. Cando baixei diante dos surfistas, obnubilado pola experiencia tranviaria, pisei… unha caghada de can!


Zecca Pereira

viernes 9 de enero de 2009

PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE

Durante mi infancia y parte de mi adolescencia tuve dos profesores de religión, ambos algo atípicos. El primero era un párroco de los extrarradios coruñeses y siempre me pareció un buen cristiano de inspiración franciscana del que recuerdo sobre todo su invariable chaqueta de lana gruesa color marrón, que se ponía hiciera el tiempo que hiciera. Lo más divertido que recuerdo de su clase es cuando, teniendo sus alumnos quince años, intentó explicarnos la razón de ser del sexo y de su influencia en nuestro comportamiento, bastante elevada en aquel momento. Por lo demás, su principal interés era explicarnos la gran extensión del Espíritu Santo y su presencia en todas las cosas, una especie de panteísmo paleocristiano que, visto retrospectivamente, me parece un tanto herético.

El segundo profesor era de otro equipo: un jesuita sofisticado que volvía de pasar unos años en El Salvador con Ignacio Ellacuría, ahí es nada. Lógicamente simpatizaba con la Teología de la Liberación pero nunca hizo demasiado proselitismo y se limitó a intentar hacernos reflexionar una vez a la semana sobre la alta probabilidad de que Dios existiera. No le importaba demasiado que algunos polemizáramos con él sobre el tema e incluso me ponía buena nota a pesar de mi revisionismo escatológico.

Personalmente, siempre he considerado que la probabilidad de que Dios exista es tan alta como la de que haya un supremo hacedor en forma de elefante rosa de trompa azul con rayas amarillas o la de que la vida sea un sueño agitado producto de una abundante ingesta nocturna de fabada. Es decir, más o menos cero. Es evidente (y frustrante) que no podemos explicar el origen del universo o por qué las cosas son cómo son y no de otra manera pero eso no implica que haya que sacarse de la manga a Dios porque eso no arroja claridad al problema sino una gran confusión. Ninguno de los argumentos ideados a lo largo de la historia para sostener la existencia de Dios tiene la menor consistencia. Y la apelación a la fe no es más que una forma de enrocarse. Ya lo dijo Schopenhauer: “si Dios existiera se notaría”. Pues bien, el caso es que no se nota nada (esto último lo digo yo, que tengo poca fe).

Todo esto viene a cuento porque la Unión de Ateos y Librepensadores (UAL) ha comenzado recientemente en Barcelona una campaña con el eslógan “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”, que pretenden extender al resto de España para reivindicar los derechos de los ateos. Sin entrar en el hecho de que la segunda parte del eslógan me parece muy poco acertada (parece sugerir que los ateos somos una panda de noctámbulos vividores y sería mucho más apta para una campaña de ron Negrita) resulta que la campaña coincide con la noticia de que se está planeando una ley para garantizar la aconfesionalidad del Estado, lo que me lleva a la siguiente reflexión: si se saca adelante ese proyecto legislativo, el cabreo de la otra España va a ser enorme y, como está pasado de moda recurrir a los tanques, se dedicarán a azotarnos (a los ateos y al rojerío en general) con su ira flamígera desde las oscuras cavernas mediáticas durante al menos un año antes de aburrirse y volver al tema que, en el fondo, menos les interesa: la crisis.

La verdad es que el asunto de los símbolos religiosos ( la cuestión de la economía eclesiástica me sospecho que no se va a tocar) no tiene la más mínima trascendencia práctica ni siquiera para los ateos más recalcitrantes (el mismo efecto tiene dar clase delante de una cruz que de un póster de ACDC o de una pared vacía) pero como maniobra para distraer la volátil atención de la oposición va a ser muy buena. Como dijo Dostoyevski, bastante preocupado, “si Dios ha muerto, todo está permitido”.

De postre propongo el siguiente tema de debate: ¿Se puede ser-parecer un buen católico y ser-parecer de izquierda ilustrada sin dislocarse algo? Rouco lo tiene claro. Bono también. Como socialista Zen, me abstengo.

Pablo Arangüena

Lecturas recomendadas para ateos de raíz cristiana con fundamento:
- “Por qué no soy cristiano” (B.Rusell)
- “Por qué soy cristiano” (J.A.Marina)

domingo 4 de enero de 2009

EL TRANSPORTE PÚBLICO EN LA COMARCA DE LA CORUÑA

Cuando los coruñeses conocemos el planteamiento de las nuevas obras en la ciudad, lo hacemos gracias a la prensa local. Solo puede llegar información más detallada a ciertas entidades de la ciudad si se crea algún tipo de comisión de seguimiento, como se hace en algunas ocasiones, sin embargo a la gran mayoría de los ciudadanos la información, simplificada y, en general, en abstracto, le llega siempre con el periódico de la mañana. Todos conocemos las últimas noticias sobre el conocido como “Plan Busquets”, y uno no puede evitar ver ciertas incógnitas en todo el Plan, incoherencias más o menos evidentes y cierta incredulidad, según los plazos que siempre se han fijado desde el Ayuntamiento.

Es un riesgo evidente para el equipo de gobierno local que la incredulidad se expanda por la ciudad como la pólvora. Tengamos en cuenta, amigos, que según las fechas anunciadas desde María Pita en su momento, la conocida como estación intermodal tendría que haber empezado a funcionar en el 2008, y el metro ligero se anunció para el 2005. En el año 1999 un modelo de Siemens circuló en modo de pruebas por el Paseo Marítimo, pero en el 2007 Siemens ya advirtió que, siendo el ancho de vía del actual tranvía histórico distinto al de las vías del Puerto, la máquina no podría ser la misma. Si tenemos esto en cuenta, y lo aplicamos al “Plan Busquets”, a uno le surgen varías dudas. Si la movilidad en una urbe como Coruña, masificada, reducida en extensión, pasa por un transporte público rápido y eficiente, con transbordos rápidos y concentrados, es normal que uno se pregunte como puede conseguirse esto si, incluso en los artículos publicados estos días, la información confunde, en el mismo artículo, el metro ligero, el tranvía y el tren de cercanías.

En realidad, si vemos un mapa de Coruña, y uno ve que tanto San Cristóbal como San Diego están al sur de la ciudad, uno se da cuenta de que todo el peso de la distribución de los pasajeros por toda la ciudad residiría en un metro ligero sólido y denso, que penetrara por toda la ciudad, y que seguramente a medio plazo debería recoger la batuta del bus como el transporte urbano público de referencia, quedando la línea de buses para determinadas rutas complementarias. Este metro ligero queda muy lejos de las 3 únicas líneas planteadas en un principio saliendo de San Cristóbal, todavía publicadas en la página web del Ayuntamiento. Por otro lado, se necesitarían, al menos, otros dos centros de transbordo en el interior de la ciudad, que crucen varias líneas de metro ligero, y para esto, ni San Diego ni San Cristóbal sirven, porque como digo, están en el sur. Siempre se ha recurrido exclusivamente a la Plaza de Pontevedra, y es hora de corregir este error histórico, porque la Plaza de Pontevedra no es suficiente.

Hay otras dos cuestiones fundamentales. Para la entrada de miles de ciudadanos que vienen de fuera a trabajar a Coruña, y que llenan los accesos en horas punta, se habla precisamente de fortalecer el transporte público usando San Cristóbal y San Diego con tren de cercanías y metro ligero. Siendo realistas, los horarios de los trenes de cercanías no son los más óptimos para transportar, rápidamente, gran cantidad de gente en prácticamente un tramo de una hora, el acceso a las estaciones de Renfe (ahora ADIF) está muy localizado, y no es rápido ni cómodo para la mayoría de los ciudadanos que no pueden perder el tiempo acercándose desde sus casas a la estación de tren, o incluso a apeaderos, para ir a trabajar todas las mañanas. Luego están las tarifas. Para su uso diario es absolutamente prohibitivo para la gran mayoría. Tres cuartas partes de lo mismo puede ser aplicable al metro ligero que se plantea para San Diego, sobre las líneas de transporte de mercancías.

En general, el usar las líneas de la Renfe es tosco y lento. No se plantearon jamás para el transporte rápido, eficiente y fluido que se pretende ahora. Una persona del extrarradio no puede tomar el café, irse a un apeadero de tren (lejos de la casa de cada uno en la mayoría de los casos), subirse a un transporte pesado y muy lento en las paradas (el tren de cercanías), llegar a Coruña, coger una de las únicas tres líneas que se plantean en San Cristóbal, llegar lo más cerca posible de su trabajo, completar el camino seguramente andando o con otro bus, y pretender dormir sus 7 horas diarias y llegar puntual al trabajo. Si ya es complicado hacerlo con las líneas de buses actual, imagínense teniendo que usar el tren de cercanías en el lugar del vehículo privado.

En realidad, dado que el Ayuntamiento ha demostrado, implantando el carril bus en San Andrés, que se puede ocupar en régimen de exclusividad un carril de una calle de dos carriles para el uso del transporte público, que además se sostiene en buses, y que por lo tanto no se usa constantemente (la gran mayoría del tiempo está el asfalto triste y sin compañía), se debería haber planteado la instalación de vías de metro ligero por toda la ciudad, y haber acordado con los demás Ayuntamientos de la comarca y la Xunta de Galicia un plan de gestión y financiación de estas vías hacia el exterior, seguramente en vías anexas a los accesos actuales por carretera; Avenida de Arteixo (zona industrial), Avenida de Alfonso Molina (desvío a la altura de la Avenida de San Cristóbal hacia los Polígonos de Mesoiro y Vío), a la vera de la Autopista del Atlántico, Avenida de Monelos, Avenida de Vilaboa y Avenida del Pasaje.

El paradigma de este nuevo planteamiento, que no veo en el Plan Busquets, y mucho menos en las declaraciones del Ayuntamiento, sería, para que me entendáis, exactamente el contrario que el que se cumple con la línea de buses actuales en nuestra ciudad; transbordos interminables y mal coordinados, buses que se acumulan, frecuencias que no se cumplen, rutas extrañas que te dan paseos turísticos interminables, conexión interrumpida en varios puntos desde la periferia y el interior, etcétera.

Con nuevas vías de metro ligero instaladas dentro del casco urbano, con el mismo nivel de cercanía, aproximadamente, a las viviendas que las tradicionales paradas de buses, con metros pasando cada cinco o seis minutos, no teniendo que pararse nada más que para cumplir sus paradas de carga y descarga de ciudadanos (y son muy rápidos frenando y arrancando de nuevo), penetrando por toda la ciudad, con transbordos de no más de cinco minutos (en el peor de los casos), concentradas las zonas de transbordo en varias zonas céntricas de la urbe, realmente sí llegaríamos a esa trama densa y homogéneamente repartida por toda la ciudad que es la meta óptima a la que todo transporte público moderno del siglo 21, debería anhelar alcanzar.

http://es.wikipedia.org/wiki/Metro_ligero

http://www.metroligero-oeste.es/ (Metro Comunidad de Madrid)

http://en.wikipedia.org/wiki/Flexity_Swift (Metro ligero entre Colonia y Burdeos)

http://es.wikipedia.org/wiki/Euskotran (EuskoTran en Bilbao)

http://en.wikipedia.org/wiki/Istanbul#Modern_trams (Metro ligero de Estambul).


Miguel Núñez Ríos.