
El 11 de Marzo se publicó en el DOGA la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) emitida por la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental respecto de la explotación promovida por Picobello Andalucita S.L, grupo de capital inglés y sudafricano que pretende abrir una mina a cielo abierto en la parroquia de Goente, concello de As Pontes, a 50 metros del Parque Natural de las Fragas del Eume. La citada DIA ( DOGA 11 de Marzo) establece, y cito literalmente, que “Del análisis ambiental no se desprenden afecciones significativas a espacios protegidos o componentes significativos de la biodiversidad y las interacciones que se produzcan sobre el suelo, la vegetación, las aguas y la fauna pueden ser atajadas mediante la aplicación de las medidas correctoras propuestas, que después de su revisión parecen ser apropiadas y factibles”.
Bajo este barniz de objetividad burocrática se camufla un grave atentado medioambiental que implicaría, con la connivencia del gobierno del PP, arrasar 277.016 m2 limítrofes con el Parque de las Fragas del Eume, en un área en la que nacen varios arroyos que forman parte de la cuenca del Eume y otros que van a dar a la del Belelle, lo que implicará, a pesar de lo que dice la DIA, un grave efecto contaminante de las cuencas de ambos ríos, auténticas joyas naturales.
Un proyecto que fue paralizado por el gobierno de Emilio Pérez Touriño cuando era conselleiro de Medio Ambiente, casualmente, quien es hoy Secretario General del PSdg, Pachi Vázquez, y que va a ser autorizada por parte del gobierno del PP a través de su Consellería de Medio Ambiente, Territorio e infraestructuras, respecto de cuyo titular el TSJ de Galicia admitió a trámite la semana pasada una querella presentada por el PSdG, por la presunta comisión de tres delitos cuando era Director de Infraestructuras de la Diputación de Pontevedra.
Un proyecto cuya explotación dicen sus promotores que duraría 12 años pero cuyos efectos perdurarán, probablemente, cientos de años y que no dejará en esta tierra nada más que la destrucción permanente de nuestro patrimonio natural y, presuntamente, 50 puestos de trabajo durante 12 años. Digno de Ruanda Burundi. Esta debe ser la forma que tiene Núñez Feijoo de luchar contra el paro.
Por eso, aparte de oponernos de todas las formas posibles a este atentado medioambiental, debemos ser capaces de poner de manifiesto y reivindicar la diferencia política que existe entre un gobierno que regala nuestro territorio a especuladores internacionales y un gobierno, como el del PSdG, que fue capaz de ejercer la responsabilidad que supone defender, contra viento y marea, el patrimonio, el interés y el futuro de un país que se llama Galicia.
Bajo este barniz de objetividad burocrática se camufla un grave atentado medioambiental que implicaría, con la connivencia del gobierno del PP, arrasar 277.016 m2 limítrofes con el Parque de las Fragas del Eume, en un área en la que nacen varios arroyos que forman parte de la cuenca del Eume y otros que van a dar a la del Belelle, lo que implicará, a pesar de lo que dice la DIA, un grave efecto contaminante de las cuencas de ambos ríos, auténticas joyas naturales.
Un proyecto que fue paralizado por el gobierno de Emilio Pérez Touriño cuando era conselleiro de Medio Ambiente, casualmente, quien es hoy Secretario General del PSdg, Pachi Vázquez, y que va a ser autorizada por parte del gobierno del PP a través de su Consellería de Medio Ambiente, Territorio e infraestructuras, respecto de cuyo titular el TSJ de Galicia admitió a trámite la semana pasada una querella presentada por el PSdG, por la presunta comisión de tres delitos cuando era Director de Infraestructuras de la Diputación de Pontevedra.
Un proyecto cuya explotación dicen sus promotores que duraría 12 años pero cuyos efectos perdurarán, probablemente, cientos de años y que no dejará en esta tierra nada más que la destrucción permanente de nuestro patrimonio natural y, presuntamente, 50 puestos de trabajo durante 12 años. Digno de Ruanda Burundi. Esta debe ser la forma que tiene Núñez Feijoo de luchar contra el paro.
Por eso, aparte de oponernos de todas las formas posibles a este atentado medioambiental, debemos ser capaces de poner de manifiesto y reivindicar la diferencia política que existe entre un gobierno que regala nuestro territorio a especuladores internacionales y un gobierno, como el del PSdG, que fue capaz de ejercer la responsabilidad que supone defender, contra viento y marea, el patrimonio, el interés y el futuro de un país que se llama Galicia.
Pablo Arangüena