Dicen que la memoria de los peces no va más allá de unos pocos segundos. Será por eso por lo que a mí- triste animal de secano, mutilado de branquias- todavía me viene a la cabeza, tras casi veinte días, una especie de secuencia cinematográfica, casi moral, como de Dreyer, compuesta de planos y contraplanos que se solapan y alternan, dando lugar a una grotesca e insoportable, que diría Zapatero, composición de montaje sincopado. Aquellos planos del pantagruélico festín de " bendicionesde la tierra y el mar" obsequiado a los pro-hombres del G-8, que gestionan los mayores recursos con que cuenta nuestra realidad, se contraponen en el cinéfago plató de mi imaginación a los aquellos 48 seres humanos, africanos, en una patera a la deriva, hambrientos, torturados por el sol y ateridos de frío a principios de este mes de julio. Aquel esplendor del Hotel Windsor de Hokkaido, los 25 chefs, los 19 platos servidos en vajilla de lujo, como en la película de Peter Greenaway, se alternan con esas imágenes de hombres y mujeres desesperados y en medio de la noche, sobre el océano, deshaciéndose de mínimos cadáveres de bebés como si fuesen muñecos rotos.
Me gusta imaginar que, después de los postres, en el contiguo saloncito dorado de té japonés, los filántropos más poderosos del mundo hablarían (aparte del último disco de Carla Bruni) del problema de la hambruna y de los miles de seres humanos que mueren antes de alcanzar las flamantes playas europeas de banderas azules, debatirían sobre el papel de los mercados y sus reguladores, acerca de cómo estimular todo el potencial agrícola de que dispone un continente como el africano, de la inversión es infraestructuras hidráulicas y de irrigación, del aumento de la financiación a las ayudas al desarrollo (desde 1978 las ayudas al desarrollo destinadas a la agricultura han pasado del 17% al 3%), de los 900 millones de malnutridos y del encarecimiento de los alimentos básicos.
Pero si, por si acaso, necesitaran un pie para poder comenzar y situar sus discursos, yo les recomendaría empezar por una cuestión tan básica como es la reconducción funcional y constructiva de determinados flujos de capital multinacional en los países en vías de desarrollo, que no sólo no estimulan el crecimiento y progreso de esos países, sino que resultan especialmente dañinos y perjudiciales para su desarrollo y contribuyen a avivar sus ya crónicas disfuncionalidades.
Con ayuda de H. Kerbo, me explico:
1º- DISTORSIÓN ESTRUCTURAL DE LA ECONOMÍA- La multinacional o compañía transnacional llega al país pobre y extrae, por ejemplo, cobre. El cobre se refina (y proporciona empleos y beneficios), el cobre se utiliza para confeccionar bienes de consumo (y proporciona empleos y beneficios), estos bienes de consumo se transportan y venden al por menor y (y también proporciona empleos y beneficios), etc...Pues bien, toda esta cadena de actividades económicas no la disfruta el país pobre, puesto que es en el centro (países ricos) en donde se va a desarrollar la mayor parte de esta actividad económica. Los obreros nativos extraeran el cobre a bajo precio y el mineral irá directamente a los países ricos a ser refinado, transformado y vendido, con los consiguientes beneficios para los países de centro y la total ausencia de desarrollo económico para los pobres.
2º- LA PERTURBACIÓN EN LA AGRICULTURA- Cuando llegan los inversores y desarrollistas de países ricos a pobres, suelen cambiar los hábitos de la población radicalmente y sustituyen de golpe una agricultura de subsistencia por otra orientada a la exportación y mercado. Esto significa que los métodos agrícolas intensivos en capital traerán consecuencias como la sustitución del campesinado por máquinas para cultivar más tierra, con la pérdida de empleos del campesinado más pobre que migrarán hacia los arrabales hacinados de las ciudades para encontrar allí empleo, con lo que eso supone. Los campesinos pierden su empleo, forma de vida y tierras, pues estas serán compradas por los terratenientes y grandesempresas agrícolas, ya que la opción de los grandes beneficios en el mercado les atrae. Resumen: Enormes beneficios en pocas manos y unas ciudades masificadas, empobrecidas y sin empleo para acoger a todos los desheredados por unos y otros.
3º- LUCHA INTERNA DE CLASES- Las élites políticas y sociales del país pobre se percatan de que las multinacionales están invirtiendo en su país porque la mano de obra es barata, los impuestos bajos, no hay sindicatos ni controles medioambientales restrictivos... así las elites del país empobrecido se vinculan con los representantes de las grandes compañías para compartir los beneficios mientras mantienen por la fuerza el Status quo para que la mano de obra continúe siendo barata, etc... o la multinacional se va y dejará sin beneficios a esas élites. Y cuando los trabajadores piden mejorar sus condiciones es cuando las élites políticas los reprimen para no ahuyentar a sus socios y finiquitar sus prebendas. Hay un conflicto evidente de intereses entre unos y otros que puede desembocar en lo que ya todo conocemos (la United Fruit norteamericana en latinoamérica y los correspondientes golpes de estado auspiciados con la colaboración entre elites locales y administración EEUU).
4º NO EXISTE EL MISMO MERCADO PARA LOS RICOS QUE PARA LOS POBRES- La mayor hipocresía de todas en la que los abanderados del liberalismo económico sin trabas tienen la capacidad, y la llevan a cabo, de distorsionar las reglas de mercado a su favor (con la colaboración de BM y FMI). Países como EEUU predican el liberalismo mientras blindan con millones de dólares en subsidios sus propios sectores productivos y sus megacorporaciones, impidiendo a las pequeñas industrias de los países pobres competir mediante aranceles abusivos, protegiendo sus industrias domésticas (automóviles EEUU frente a Japos) o dando subvenciones a sus agricultores para producir más barato. Ejemplo: los países africanos pueden exportar semillas de cacao a los fabricantes europeos, pero si los africanos procesan ese cacao e intentan venderlo a Europa se encuentran con altísimos aranceles de entrada al mercado.
Mientras se obvie la dimensión moral que debe contener también el mercado, y no se ponga fin a unas prácticas inversoras - mediante medidas apropiadas y correctoras - del todo dañinas con los intereses de progreso y modernización propia de los países receptores en vías de desarrollo, otras decenas de miles de seres humanos más, nos continuarán iluminando el camino de la indecencia con sus cuerpos humillados, flotando como boyas luminiscentes en mitad de la negrura del océano. Y es que casi seguro que durante la maldita evolución unos perdimos las branquias por el camino y otros la conciencia.
Saludos de Jim Alegrías