viernes 6 de noviembre de 2009

O VOTO EN BRANCO


É altamente prexudicial para a saúde dos políticos. Resulta contraindicado porque manifesta o inequívoco e rotundo descontento dos votantes respecto aos candidatos que se presentan.

Hai quen demoniza a papeleta branca dicindo que é un voto inútil. Discrepo.

É inútil dicir que non nos gusta ningún dos candidatos que se presenta a unha elección determinada, calquera elección, incluso a do secretario provincial do PSdeG? Creo que non.

Os prendidos dalgún dos candidatos teñen todo o dereito a expresalo introducindo unha papeleta co nome del na urna. O mesmo dereito teñen aqueles aos que non lles gusta ningún. Por que van votar a quen non os representa?

Abomino do pragmatismo que nos leva a escoller o que non nos gusta, abomino da falsidade das palabras cando son pronunciadas por persoas que non teñen dereito a pronuncialas.

Calquera pode pronunciar palabras como renovación e participación, calquera, pero o que lles presta autenticidade é a realización e desenvolvemento do seu auténtico significado na traxectoria política de aqueles que as pronuncian.

Cando non é así son falsas. Cando non é así temos todo o dereito do mundo a dicilo. Xa o dixen con palabras na asemblea da nosa agrupación local. Se fose delegado neste congreso provincial diríao enarbolando con orgullo a miña papeleta branca.

Branca, minoritaria, nada pragmática, pero coherente e nunca inútil. Porque a sinceridade e a coherencia nunca son inútiles.

Gerardo Morano

domingo 1 de noviembre de 2009

¿SON NECESARIOS?

El día 20 de Octubre se inauguró un nuevo centro comercial, el de Someso, que en la lista de centros comerciales de esta ciudad, hace el número 9. Allá por el año 1987 abrió sus puertas el Centro Comercial de Cuatro Caminos, aledaño al Corte Inglés, si bien con anterioridad ya se habían inaugurado Continente (ahora Carrefour) y Alcampo. Posteriormente se han ido incorporando nuevos centros comerciales: Rosales, Elviña, el Puerto de Ocio, Bulevar del Papagayo, Plaza de Lugo y Dolce Vita. Este número se verá nuevamente incrementado con la apertura del que será el centro comercial más grande de Galicia, proyecto liderado por tres grandes empresarios gallegos, Manuel Jove, José Souto y José Collazo, a través de la empresa Invest Co, que incorporará Ikea, gigante sueco en el sector de decoración y mobiliario. Este centro comercial, cuyo nombre será Marineda Plaza, tendrá una superficie de 170.150 m2, será el centro comercial más grande de Galicia y constará de 180 tiendas.

Y yo, me pregunto ¿acaso en A Coruña hacen falta tantos centros comerciales? Me gusta pasear por el centro, quizá porque me crié en el barrio de Monte Alto y suelo bajar andando los fines de semana (Calle Real, San Andrés, Plaza Pontevedra) y desde hace bastante tiempo vengo observando un paisaje desolador y un reclamo a gritos de la pérdida de fuerza comercial del centro de la ciudad y como se hunde el pequeño comercio. Letreros de “Se alquila” “Se traspasa” o “Se vende” en bajos comerciales con negocios emblemáticos, pueblan los escaparates cada semana, un letrero nuevo, un negocio que se abre hace apenas un año, tras una reforma y un letrero ilusionante, para abandonar la aventura ante la situación de crisis económica que- digan lo que digan los optimistas
patológicos es una realidad tangible- está asfixiando, para cesar en el intento y no ser más que un recuerdo, con el rótulo ennegrecido, imagen sin duda de abandono, un símil que bien puede describir la situación real del centro de la ciudad.

La zona de La Marina, San Andrés… ¿a dónde se han ido las pequeñas tiendas, las de toda la vida, esas que el dependiente era experto en asesorarte qué camisa te queda mejor, o qué electrodomésticos comprar? ¿No da acaso, una imagen descafeinada del centro, que debiera ser lugar de parada obligada por aquellos turistas de cruceros, siendo un referente de actividad? ¿El Puerto de Ocio es la mejor oferta?
El precio por un local en estas calles tampoco incentiva la incorporación de nuevos negocios, y aquellos a lo que les han terminado el contrato o se jubilan, no ven continuidad, cerrando para siempre, mercerías, zapaterías, textil, jugueterías. El último cierre ha sido en la calle Real, una tienda de referencia coruñesa
“Barros” que se han tenido que trasladar por el término del contrato y el incremento del alquiler. Al menos, no ha cerrado, simplemente, se han reubicado.

Quizá el argumento que pueden darme es que, con la apertura de nuevos centros comerciales, se crea empleo. Permítanme discutirlo. ¿Qué tipo de contratos? ¿Eventuales? ¿Indefinidos con bonificación? ¿ acaso alguno de éstos centros comerciales ha dado empleo a personas que vienen del ramo – esto es, de estas tiendas del centro que se han visto abocadas al cierre- con edades superiores a 40 años? ¿Alguien ha visto empleados en estas nuevas tiendas, gente de 40 a 60 años como dependientes? ¿Acaso no se ve la rotación de personal, gente joven, su primer empleo? ¿Hemos dejado la profesionalidad a favor de la rotación y la juventud con trabajos precarios? ¿Esta es la idea, crear muchos y con gran nivel de rotación? Las ofertas de empleo en esta ciudad ¿hay que limitarla a reponedores, transportistas y dependientes?

Con sinceridad, la apertura de un nuevo centro comercial me deja perpleja e indiferente a la vez. La realidad es abrumadora y evidente para quien quiera verla. La apertura supone que, nuevamente, se vacía el centro para trasladar las zonas comerciales al extrarradio, con las mismas infraestructuras, con los colapsos en accesos como Dolce Vita – ahora con el nuevo centro de Someso- por mucho que refuercen el transporte urbano con nuevos recorridos ( esto daría para otro escrito).

El pequeño comerciante se sigue ahogando y por tanto, sólo los osados, los valientes o tal vez, los ignorantes se atrevan a la apertura de un negocio en el centro de la ciudad, quizá sin tener un proyecto empresarial que pueda estimar el nivel de éxito. Sé lo que me digo. Montar una empresa significa tener un fondo para sostener el negocio que tardará unos 3 años en dar beneficios, con un desembolso inicial fuerte, impuestos que pagar sin exenciones ni incentivos fiscales, y la creación de algún puesto de trabajo que no deja de ser un esfuerzo empresarial por mucho contrato bonificado. Solicitudes de licencias (de obra, de apertura….), reforma y acondicionamiento, altas en servicios de luz, agua, teléfono, seguridad social, renta del local, seguros, nóminas, impuestos…

La buena noticia, según se publicó hace tiempo en prensa es que los promotores de este nuevo centro “Marineda Plaza” pagarán parte del nuevo trazado de la tercera ronda. Lo que yo no sé es, si analizando costes, compensa, ya no me refiero a coste económico sino como ciudad, y en coste humano, de imagen, de ciudad de servicios, estas nuevas aperturas. Qué quieren que les diga, a mi me gustan las tiendas de toda la vida, esas que paseas por la calle con el bullicio de la gente o el encanto de las luces navideñas en escaparates, escuchando villancicos mientras me como un cucurucho de castañas compradas en el castañero de la calle Real.

Eva Martínez Acón.


sábado 24 de octubre de 2009

DERECHA, CORRUPCIÓN Y TOLERANCIA

Un colectivo humano es la suma de los deseos, necesidades, voluntades,de sus miembros que, por lo general, se agregan y asocian para alcanzar juntos determinados objetivos- el más esencial de ellos la mera supervivencia-, caminando así en pos de un horizonte común.

Asimismo, un partido político, como colectivo humano que aglutina un conjunto similar de creencias, doctrinas, valores, sistematizaciones explicativas de sus integrantes, tiene una finalidad evidente: transformar determinadas parcelas- sociales, culturales, económicas... - de la realidad mediante el empleo de todas las herramientas a su disposición, que son muchas y variadas.

El buen o mal funcionamiento de esta maquinaria política tendrá que ver con el grado de ajuste y encaje de criterios entre sus miembros; con la especialización idónea en las distintas funciones de la estructura de sus integrantes; con que las desigualdades internas- las distintas distribuciones de poder y responsabilidad que vayan surgiendo- además de fomentar determinada eficiencia funcional del organismo, garanticen una implicación y participación de la mayor parte de los actores, condición Sine qua non para una sólida cohesión interna.

Entre las desviaciones o disfunciones más comunes que se pueden dar en ese trayecto, figura siempre el mal uso que del poder y de la gestión de lo público se puede hacer en aras de sombríos intereses personales. Así, la corrupción política y todos sus afluentes suelen estar a la orden del día en la panorámica política: nepotismo, tráfico de influencias, fraude, financiación ilegal, malversación de fondos públicos …

Y aquí no hay excepciones, pues la corruptela y el envilecimiento en la gestión de lo público es susceptible de salpicar todas las ideologías, valores e intenciones. Izquierda, centro y derecha, Filesa, Gürtel y Gal, comisiones del 3% a cambio de licencias urbanísticas, Galeotes, Camps … y este estado de cosas distorsiona enormemente la visión que los ciudadanos tienen de sus políticos, acrecentando su decepción y desencanto con el mundo de la política.

No existe todavía el mecanismo perfecto, la criba infalible, para detectar a tiempo, previamente, en un colectivo de miles de personas, a aquellos elementos indeseables cuya única vocación es la del incremento del patrimonio propio o la del uso despótico e interesado del poder y que carecen de cualquier atisbo de conducta ética y ecuánime en la gestión de lo público.

Lo más sorprendente de todo esto es la dispar percepción que de un nivel de corrupción dado de sus representantes ideológicos y de su condena en las urnas tienen los simpatizantes de las distintas ideologías, y es que mientras, por regla general, la concepción más progresista y de izquierdas tiende a castigar sin paliativos a los corruptos, la mentalidad de una gran parte de votantes de derecha se inclina a restarle importancia a estas dinámicas disfuncionales.

Así, generalmente, la propensión de la derecha es al castigo en las urnas sobre todo en casos de división, indisciplina, diversidad de criterios, falta de firmeza, mientras que la izquierda parece sancionar en primer lugar aquellas aptitudes corruptas y el mal uso de lo público y del poder.

La mentalidad de derechas es más laxa con las prácticas corruptas de sus miembros, tal y cómo comprobamos en los distintos comicios e intención de voto en aquellas comunidades autónomas más enlodadas por estas prácticas.

Quizá tenga esto que ver con la confusión que en la mentalidad de derechas todavía existe entre lo público y lo privado, o con la falta de madurez política y cívica o, incluso, con la cultura del lucro y el beneficio y otras aspiraciones materiales que han formado y forman parte indistinguible y esencial del credo político de la derecha, que para disfrazar un poco su inveterada desideologización en los tiempos que corren ha tenido que recurrir en los últimos tiempos a clonar ciertas partes del argumentario progresista: políticas sociales, igualdad, solidaridad, ecologismo, feminismo …

En definitiva, que Esperanza Aguirre arrasó en Madrid tras el "Tamayazo," que Camps sube en intención de voto en Valencia y que una gran parte de los votantes del PP consumen y disfrutan con orgullo y sana envidia( ¡quítate tú para ponerme yo!) de las prácticas ilegales que con su dinero e ilusión llevan a cabo sus representantes políticos.

No es de extrañar que se hable de la Berlusconización del PP y sus votantes, que demuestran un estómago y tolerancia ante la corrupción a prueba de bombas y que seguramente suscribirían al pie de la letra lo que dejó dicho A. Malraux: “En la política es a veces como en la gramática: un error en el que todos incurren finalmente es reconocido como regla”.

P.D: Ah, y recordad que hoy sábado se retrasa una hora el reloj y que a las 3:00 serán las 2:00. Una hora más para dormir la mona, hacer el amor o ir de copas no viene nada mal de vez en cuando.

Saludos de Jim, el chacal siberiano, a tod@s.