UNA CIERTA TENDENCIA DEL SOCIALISMO CORUÑÉS

De entrada, me gustaría recordar que la condición de militante del PSOE que comparto con muchos de los que ahora me estáis leyendo tiene que ver con una representación similar del mundo, con la coherencia con unos ideales, normas y valores comunes que nos relacionan y aglutinan en una misma comunidad de principios, intereses y objetivos.

Dicho lo anterior, también considero vital incidir en la reivindicación de cierto espíritu crítico que debe de primar en toda colectividad. Los grupos ejercen presiones constantes hacia la uniformidad como parte de su propia naturaleza (lo acabamos de ver la pasada semana, con la polémica sobre el Plan Busquets), una afanosa “resistencia a la discrepancia interna y al cambio”, por eso mismo resulta indispensable expresar nuestras opiniones, impresiones, sentimientos como miembros y militantes independientes… a riesgo de no coincidir, converger, con determinados puntos de vista mayoritarios o directrices. Es esta cuota de independencia y autonomía que posee cierto comportamiento minoritario la que aporta riqueza, complejidad y diversidad. Un equilibrio entre dinámicas similares y disimilares que posibilitan la regeneración y perpetuación del grupo.

Las intervenciones de los compañeros en la última asamblea me han parecido un significativo punto de inflexión y una toma valiente y firme de posiciones que- más bien temprano que tarde- creo y espero serán relevantes en un futuro próximo.

Una cierta tendencia del Socialismo Coruñés en los últimos lustros ha sido “la indeterminación”ideológica. Se ha ido vaciando de contenido, de carga ideológica concurrente con un itinerario “de izquierdas” gran parte de la gestión municipal de nuestros representantes. Una agenda de izquierdas muy vaga y ambigua en la que en demasiadas ocasiones se han invertido prioridades y trocado principios por intereses.

Muchos, desde la izquierda, hemos observado con cierta desilusión como aquellos en los que depositábamos nuestra confianza no tardaban demasiado tiempo en volverse gestores asépticos, indefinidos, que tomaban decisiones (y destinaban presupuestos) que poco o nada tenían que ver con un concepto del bien e interés general resuelto desde los contenidos de la izquierda. Así, no es fácil de entender desde una perspectiva elemental de izquierdas que se gasten más de 6000 millones de pesetas en un ascensor panorámico y en un tranvía para tres meses de uso (con un déficit anual de 50 millones de pesetas) mientras casi 40.000 personas no disponen de centro cívico, biblioteca o zona verde acondicionada en su barrio, el Agra del Orzán.

Ni tampoco es fácil de entender que nos hayamos gastado más en subvencionar las corridas de toros de Agosto (120000 euros) que en adquirir fondos para las bibliotecas municipales (32.000 euros). Volúmenes por habitante en 2001: 0,48 en A Coruña- 1,2 de media en España y 2,2 en la UE.

¿ Cómo explicar, desde la orilla izquierda, que en el 2006 se vote en contra, junto al PP, de una propuesta para derogar el nombramiento en 1936 del dictador Francisco Franco como hijo adoptivo y predilectísimo de A Coruña y para suprimir la simbología franquista de la ciudad y cambiar el callejero?

¿Y tendrá algo que ver el encarecimiento de la vivienda en nuestra ciudad en un 256% desde 1987 con la falta de oferta de vivienda de protección, cumpliendo a regañadientes y en ocasiones con el mínimo justo para reserva de VPO estipulado por la ley? ¿Ha ido el derribo del asilo de ancianos de Adelaida Muro para levantar viviendas de lujo en el sentido que marcan las directrices del interés general? ¿Y el Paseo de Los Puentes, a 80 millones de pesetas el piso… o la urbanización para millonarios de As Lagoas, que ha borrado la Torre de Hércules del hermoso perfil coruñés? ¿Y la nueva urbanización de La Torre con sus apartamentos a 60 millones de pesetas? ¿Hemos estado llevando a cabo los socialistas en A Coruña una política de vivienda “de izquierdas y de marcado carácter público” o un entramado especulativo, entre el elitismo y la posibilidad para refugio e inversión de “algunos”?

Y es que aquí pueden faltar camas para ancianos en residencias públicas o plazas en guarderías, pero nos podemos gastar con una sonrisa en los labios 450.000 euros en subvencionar la exhibición hípica de la hija de Don Amancio en Arteixo.

¿Tiene lo que he mencionado algo que ver con una orientación progresista, con el compromiso con un mínimo argumentario desde la izquierda, con el bien común y con nuestra responsabilidad tácita con los que más nos necesitan? Yo, personalmente, creo que tiene que ver con la ausencia íntima de firmes convicciones, con la falta de coherencia con un ideario altruista como es el socialista, con la rutina, el cansancio y los intereses más espurios.

Pensad una cosa: todo lo mencionado anteriormente lo podía haber suscrito el Partido Popular de cabo a rabo sin ningún problema o contradicción en sus planteamientos.

Es nuestro partido el que tiene que poner la nota diferencial. Aportar los principios y poner en valor el concepto de lo público, de lo compartido, del bien e interés general.

Sin principios sólo nos quedan los intereses. Y para partido que solamente funciona alrededor de intereses muy definidos e inequívocos ya tenemos al PP.

Saludos de Jim Alegrías.

EL ABSENTISMO ESCOLAR

Hay dos discursos tipo sobre el tema de la educación en España sobre los que se vuelve reiteradamente. El discurso de la izquierda política suele incidir en la promoción pública de la educación y el nivel inversor de la Administración. Se suele poner de ejemplo el sistema educativo de los países nórdicos, que siempre se sitúan en los puestos de cabeza en los estudios internacionales que se hacen sobre buenos resultados educativos. El discurso de la derecha política suele incidir en la libertad de los padres para escoger la educación de sus hijos y el valor del esfuerzo personal del alumno.

Es cierto que los países nórdicos tienen los mejores resultados del mundo en esta materia, sin embargo, hay un punto fundamental que la izquierda política muchas veces se olvida al ejemplificar, y algo tiene que ver con lo que se hace eco la derecha política. En los países de Centro Europa y el norte, el Estado mantiene un esfuerzo inversor público muy grande, mayor aún que en el de España, pero también es cierto que, culturalmente, le dan mucha más importancia a la educación y a la formación, y que el nivel de disciplina en los centros educativos es mucho mayor que en España.

En gran parte de los países de la UE los padres de los alumnos se implican siempre en la educación de sus hijos de una manera constructiva, mientras que en los países latinos y en el sur de Europa todo se reduce, muchas veces, al mediocre debate sobre “cachete sí o cachete no”, eliminando de encima de la mesa el verdadero debate, que es sustancialmente más intelectual y menos cavernícola.

Según un informe de la OCDE del 2003, España presentaba un absentismo escolar del 34%, la tasa de absentismo más alta de todos los países desarrollados del mundo. Soy consciente de que en la ciudad de la Coruña, en muchos Colegios e Institutos, a mitad de curso, algunas aulas se quedan a la mitad de alumnos. Existen problemas reales de compatibilización de vida laboral y personal de los padres que explican parte de estas ausencias, pero muchas otras son producto de mera desidia.

Dentro de un sistema coherente, en muchos países de Europa, el Estado aplica un protocolo por el cual, en última instancia, se penaliza a los padres por no ejercer su obligación de tutoría legal de manera efectiva. Esto incluye el no asegurarse de que sus hijos asistan a clase con regularidad, es decir; no faltar nunca a clase a menos que haya alguna razón excepcional. Las penalizaciones incluyen multas económicas bastante fuertes. En España ya hay resoluciones judiciales en este sentido, pero una figura así no existe en nuestra Legislación como manera predeterminada de actuar por parte de la Administración.

Si no ocultáramos nuestras faltas colectivas de una manera tan vergonzosa, y perdiéramos esa costumbre tan española de barrer los problemas debajo de la alfombra y hacer como que no existen, podríamos dar luz verde a que el Estado y las CCAA apliquen penalizaciones severas contra los padres por no ejercer sus funciones. Todo esto desemboca en la tan nombrada regla del “esfuerzo personal”, que tanto le gusta a la derecha. Matizo que, mientras la derecha aboga por convertir las clases en un espacio de competición entre alumnos, pedagógicamente sería más recomendable recordar que la verdadera competición, es contra uno mismo, no contra los demás; por eso, por ejemplo, esta mal copiar en un examen, no porque no sea ético, si no porque aunque apruebes, no aprendes, cosa que hace del esfuerzo pedagógico algo inútil. En este caso uno es su propio lobo, no el de los demás. 

I21.

UN MODELO EN CRISIS

Algunas frases seleccionadas sobre el tema de moda en las peluquerías: “esto debería ser el fin del fundamentalismo de mercado” (Joseph Stiglitz), “la superburbuja creada en los últimos 25 años ha estallado” (George Soros), “si el plan no se aprueba, que el cielo nos asista” (H. Paulson, Secretario del Tesoro USA).

Las crisis tradicionales en las últimas décadas eran situaciones de recalentamiento en las que la excesiva velocidad (la demanda agregada crece por encima de la oferta agregada ) de una economía generaba inflación, solían durar uno o dos años y se corregían normalmente vía devaluación monetaria (por ejemplo, la española del año 93). También hubo crisis bancarias con alguna similitud con la actual como la asiática de 1997, que fue corta y bastante localizada, afectando fundamentalmente a las bolsas mundiales sin contagiarse al tejido productivo. Hubo también crisis caracterizadas por la subida de los precios de las materias primas como la del 73.

Esta crisis tiene un poco de todo lo anterior y se extiende con rapidez a todo el mundo: inflación por la subida de las materias primas, estallido de burbuja inmobiliaria en EEUU, crisis crediticia (de liquidez) global, quiebra o intervención de grandes entidades financieras, bolsas en desparrame generalizado y masiva intervención pública en el sistema bancario aplaudida hasta por los neoliberales.

En el caso español, hay algunos factores que generan un nerviosismo especial: el mayor déficit exterior de la OCDE (11% del PIB) hace que seamos especialmente sensibles a la restricción financiera porque dependemos enormemente de la financiación exterior, el endeudamiento familiar español es relativamente alto, la inflación española es, como tradicionalmente, más elevada que la de la UE y tenemos una dependencia del ladrillo mucho mayor que otros países. La proclamada solidez de nuestro sistema bancario aún no se ha puesto a prueba porque los impagos no han hecho más que empezar. Eso sí, tenemos menos deuda pública que países de nuestro entorno.

El crecimiento español en la fase de expansión 1996-2007 estuvo basado en el consumo privado. No parece que pueda haber un recambio para ese componente sin un esfuerzo público enorme. Desde 1995 hasta 2005 los tipos de interés bajaron continuada y significativamente. Hoy no hay prácticamente margen para bajadas, que, además, dependen del BCE. La fortaleza del euro (que no podemos devaluar) hace que las exportaciones no puedan compensar la disminución del consumo. Si no hay consumo ni ahorro, no hay inversión. Y en el caso gallego las ayudas europeas se acaban en 2013. Por otro lado, el plan de “capitalización” bancaria significa un masivo endeudamiento público. Conclusión más probable: la crisis será duradera y lo peor está por llegar.

Con este panorama, los más perjudicados serán los que menos tienen y por eso la izquierda debe estar más fina que nunca y ofrecer soluciones eficaces, además de practicar una cultura de la austeridad y la transparencia y tratar de desarrollar un nuevo paradigma de gestión pública que tenga en consideración las lecciones de la crisis y que sepa adaptarse a la realidad económica y social que nos va a tocar vivir. Sin olvidar que la crisis la han provocado el capitalismo impaciente, la ausencia de regulación y el fundamentalismo de mercado, valiosa munición ideológica que, sin embargo, no aligerará las filas de desempleados.

Tal vez sea hora de preguntarse, como en aquella canción de Siniestro Total, quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos.

Pablo Arangüena

ANALISIS SOBRE ASAMBLEA

El pasado lunes 13 de octubre tuvo lugar la Asamblea del PSdG-PSOE, en donde todos los compañeros y compañeras tuvimos la oportunidad de apoyar o no las listas presentadas, tanto para la nueva Comisión Ejecutiva Local como la lista de delegados al Comite Nacional. En nuestra agrupación local abundan hombres y mujeres con gran valía política y profesional, incluídos tambien en las listas presentadas en la Asamblea. Esta es la realidad, por lo tanto no sería ni si quiera realista juzgar la situación de la Agrupación local en términos de calidad humana, si no en términos de organización y proyecto, que es el que realmente puede errar. El mensaje lanzado desde aquí es claro y contundente: todos somos compañeros y nadie sobra.

Es el proyecto el que importa, y son las ideas las que triunfan o fracasan, en un gran proyecto político. La responsabilidad social más inmediata de la nueva Ejecutiva local del PSOE corresponde a nuestra ciudad, y si hay un proyecto social y político que proyecte la nueva Ejecutiva que puede ser juzgado como más relevante, es el que afecte a todos los coruñeses. Todos conocemos la tendencia electoral, y por lo tanto de apoyo social registrado, en el contexto municipal, en los últimos procesos electorales celebrados en nuestra ciudad. Dada dicha tendencia a la baja, sería coherente por parte del equipo de dirección saliente, y sobre todo del entrante, realizar una cierta autocrítica parcial sobre el proyecto político llevado a cabo en los últimos años en la ciudad. Creo que la sensación de no pocos asistentes a la última Asamblea es que dicho discurso autocrítico fue practicamente inexistente, y esto nos preocupa.

La frase "¿que se pueden mejorar cosas?, ¡claro que se puede mejorar!" forma parte de la retórica que surge cuando las cosas realmente están peor de lo que se muestra, pocas veces hilado con mejoras concretas a continuación, y elemento habitual del paisaje político en donde, en el fondo, no se pretende hacer cambios de calado.

En el plano orgánico cierto argumentario sobre la porosidad y el sacrificio personal se vierte sobre la militancia como un baño de supuesta practicidad y esfuerzo reconocible, cuando un análisis somero revela que las consecuencias de dichos planteamientos pueden provocar incluso resultados contrarios a los objetivos que se dice perseguir. La buena coordinación institucional y política del Partido, su grupo municipal y el Ayuntamiento de la ciudad no justifica la concentración de cargos orgánicos e institucionales en las mismas personas físicas, dado que la buena coordinación mencionada debería venir de la capacidad de diálogo y colaboración entre personas distintas, repartiendo más las responsabilidades en cada área y mejorando así tambien el tiempo disponible para el ejercicio de cada responsabilidad, aumentando por lo tanto la eficacia del modelo, y aprovechando por tanto, realmente, el enorme potencial humano de la Agrupación. Por consiguiente, el argumentario sobre la porosidad y el sacrificio personal no parecen sostenibles.

Hubo un cierto atisbo de democratización de las responsabilidades en el partido cuando se crearon los grupos de trabajo. Sin embargo, estos no fueron impulsados con la suficiente fuerza desde la Ejecutiva dado que muchos, o se reunieron con insuficiente frecuencia, y solo en los primeros tiempos, o directamente desaparecieron a nivel práctico. Las conferencias que se organizan cada cierto tiempo dan lugar a cierto coloquio, pero las temáticas son fijadas desde la Ejecutiva, y no son realmente los "brainstormings" que se deberían impulsar y mantener en el tiempo, como debates abiertos, entre todos los militantes. Estos serían elementos importantes de conexión entre la calle, a través de la militancia de base, y el aparato del partido.

En el plano más institucional, durante la Asamblea, algunos miembros de la Ejecutiva saliente y entrante hicieron referencia a las políticas llevadas a cabo, apoyadas o impulsadas, por el Ayuntamiento. Todos conocemos, en el contexto de la progresiva bajada electoral anteriormente mencionada, las quejas más recurrentes acerca de la política municipal. Dichas reflexiones, en forma de autocrítica, tampoco se escucharon en la presentación de la nueva Ejecutiva. Son reflexiones asociadas a la tipología del gasto municipal, dedicado a veces a excesivos proyectos de atracción turística, subvenciones de dudosa utilidad social y poco volcados en las necesidades diarias de los barrios. En algunos de estos, antiguos "bastiones" de voto socialista, se han producido bajas electorales alarmantes.

Somos muchos los que estamos dispuestos a colaborar lealmente, con propuestas concretas, a la mejora de la política orgánica y municipal del Partido Socialista, con el único objetivo de mejorar la vida de los ciudadanos. Es a partir de ahora, cuando el nuevo equipo de dirección puede ponerse manos a la obra en la consecución de este objetivo, sin embargo, por lo de pronto, la imagen proyectada en la última Asamblea fue, al menos, poco tranquilizadora.

I21.

NUEVA ETAPA

Próximamente tendrá lugar una asamblea de la agrupación socialista coruñesa en la que se renovarán la Ejecutiva local y la representación en el Comité Nacional. Por este motivo, me parece conveniente realizar aquí unas reflexiones personales sobre la nueva etapa que se abre en el socialismo coruñés, etapa que, lógicamente, debería ser aprovechada para mejorar aquello mejorable, en un contexto claramente diferente del que presidió la actividad política del partido en A Coruña en el último cuarto de siglo.

La política consiste en sumar y en integrar elementos diversos, a menudo contrapuestos. Es, primordialmente, un ejercicio de síntesis, de integración de opuestos. La práctica de desechar, de contraponer, de establecer barreras o excluir al diverso resulta políticamente obsoleta, además de contraproducente. En esta línea, la Secretaría de Organización debe hacer un esfuerzo permanente por dar voz a todos, escuchar a todos y canalizar todos los puntos de vista.

Dos pilares fundamentales de la organización de un partido son la democracia interna y el fomento de la participación de la militancia. No solamente porque así lo establezcan la Ley Orgánica de Partidos o los propios estatutos del PSOE de forma clara y taxativa sino porque lo impone el propio sentido común. Un partido no debe organizarse como un ejército en el que un general decide solo transmitiendo las órdenes a través de una empinada jerarquía y en sentido descendente. La toma de decisiones debe ser un proceso no autárquico, sino del estilo integrador que hemos señalado anteriormente. Cuanto más se utilice el sistema de votación y menos el de aclamación en la toma de decisiones, más nos ceñiremos a esos principios. Y debe tenerse presente en todo momento que, aunque parezca increíble, hay muchas cosas que los militantes pueden hacer en un partido político además de pegar sellos, asistir a los mítines y repartir propaganda en época electoral.

Un partido político, sin olvidar su vertiente interna, llamémosle orgánica, no puede dejar de interactuar, relacionarse, tender puentes, dialogar, enriquecerse con la sociedad que le rodea, que es a la que aspira a transformar-mejorar y la que debe contrastar, periódicamente, su labor de gobierno (o de oposición, si fuera el caso) con el veredicto definitivo de las urnas. En este sentido un partido, especialmente un partido de izquierdas, debe tener una comunicación fluida, estable y eficaz, de tipo bidireccional, con la sociedad civil en sentido amplio; no solamente con las asociaciones de vecinos sino también con el mundo empresarial, cultural, la universidad y organizaciones y colectivos de todo tipo. Esto es aplicable también, por supuesto, a las relaciones con otras agrupaciones e incluso, con niveles territoriales superiores dentro del partido. La capacidad de generación de ideas y de influencia política está muy unida a la capacidad de relación de cara al exterior que tenga una agrupación.

Lo exigente (pero obligado) de los puntos anteriores hace que la persona que vaya a desempeñar el cargo de Secretario de Organización deba tener una personalidad, una experiencia, una capacidad de trabajo, de diálogo y una autoridad reconocibles por la inmensa mayoría de los militantes e incluso de la gente que nos contempla desde “fuera”, de forma que cuente con la mayor adhesión posible. Espero que haya suerte en esa elección, en la de la nueva Ejecutiva y en la de los representantes en el Comité Nacional y también espero que en la asamblea gane la democracia.

ANISAKIS