El Vicepresidente de la Xunta, el amigo Quin, tras engañar a todos los gallegos con sus promesas de maná social, trata ahora de tapar el fiasco y la decepción reinante entre los dependientes gallegos monopolizando por libre la resolución del mayor concurso público jamás ofertado por la Xunta. Su seguridad es tal que pese a no tener competencias en la materia ha sustituido públicamente al Conselleiro de Industria a la hora de monopolizar el resultado. Ausentes las Consellerías de Política Territorial y de Medio Ambiente, que han optado por abandonar la mesa ante las eventuales irregularidades existentes, el amigo Quin ha decidido tirar para adelante amparado por la legitimidad que le otorga su escaso 20 % de aceptación entre el electorado votante gallego y ha presentado el plato como ya servido en la mesa y presto a ser degustado. Las adjudicaciones dejan fuera de premio a empresarios de absoluta solvencia como el Banco Pastor, Amancio Ortega o Manuel Jove, castigados muchos de ellos con el rebote de FENOSA y acude en socorro, cual lotería, de otros en serios apuros como San José, aunque se disimule el asunto otorgándole mucho menos de lo esperado, así como de centros económicos sociológicamente vinculados al BNG.
Del meollo del viento era esperable otra cosa, en tiempos de Fraga la chapuza fue todavía superior y la mayoría de los adjudicatarios se limitaron a dar el pase al boleto de lotería en cuanto estuvo en sus manos; supongo que el poderío económico actual de proyectos como San José, a punto de concurso de acreedores, no invitan a pensar sino en el pase torero buscando esa inyección que le niegan los bancos o en presentar algún activo apetecible que le procure parné, todo ello mientras se margina de un proyecto que se presume destinado a la estabilidad a los pocos empresarios económicamente estables que hay en nuestra Comunidad.
Es probable que el amigo Quin precise de un buen medio afín cuando en plena campaña le corran a gorrazos por esa tierra gallega en la que prometió ayudar a esos mismos dependientes a los que después dejó tirados, cuando intente escabullir su responsabilidad en el fiasco después de haber sido el que monopolizó en exclusiva la venta del maná esperado, presentándose como el rey mago de los necesitados; el concurso eólico quizá crea que es su último cartucho, aunque lo más probable es que le acabe estallando cuando el Presidente Touriño cumpla su compromiso de que la última decisión la tenga el Consello de la Xunta, ese órgano en el que se sientan los representantes elegidos por más del 50 % de los votantes gallegos. Esperemos que entonces la cordura se instale y que finalmente salgan adjudicatarios los mejores proyectos para Galicia. De momento el amigo Quin ya va bajando la cabeza y aceptando tal posibilidad.
Ornitólogo
Del meollo del viento era esperable otra cosa, en tiempos de Fraga la chapuza fue todavía superior y la mayoría de los adjudicatarios se limitaron a dar el pase al boleto de lotería en cuanto estuvo en sus manos; supongo que el poderío económico actual de proyectos como San José, a punto de concurso de acreedores, no invitan a pensar sino en el pase torero buscando esa inyección que le niegan los bancos o en presentar algún activo apetecible que le procure parné, todo ello mientras se margina de un proyecto que se presume destinado a la estabilidad a los pocos empresarios económicamente estables que hay en nuestra Comunidad.
Es probable que el amigo Quin precise de un buen medio afín cuando en plena campaña le corran a gorrazos por esa tierra gallega en la que prometió ayudar a esos mismos dependientes a los que después dejó tirados, cuando intente escabullir su responsabilidad en el fiasco después de haber sido el que monopolizó en exclusiva la venta del maná esperado, presentándose como el rey mago de los necesitados; el concurso eólico quizá crea que es su último cartucho, aunque lo más probable es que le acabe estallando cuando el Presidente Touriño cumpla su compromiso de que la última decisión la tenga el Consello de la Xunta, ese órgano en el que se sientan los representantes elegidos por más del 50 % de los votantes gallegos. Esperemos que entonces la cordura se instale y que finalmente salgan adjudicatarios los mejores proyectos para Galicia. De momento el amigo Quin ya va bajando la cabeza y aceptando tal posibilidad.
Ornitólogo