SOBRE CONGRESOS Y BURBUJAS


Este fin de semana algunos hemos tenido la oportunidad de participar en el congreso del PSdG y por eso me permito aburriros con algunas valoraciones personales e intransferibles sobre lo que ha pasado allí.

En primer lugar, hay que felicitarse por el civismo político con el que se ha desarrollado todo. Gonzalo Caballero aceptó con deportividad la falta de avales suficientes (básicamente por la duplicidad de 19 de ellos; ¿alguien se ha preguntado cómo puede un delegado prestar su aval a dos candidaturas?) y Pachi Vázquez hizo alguna mención de reconocimiento a Gonzalo, mención bien merecida a juicio del abajo firmante.

En segundo lugar, llama la atención el alto grado de consenso en torno a la candidatura de Pachi, algo lógico para los que pudimos poner el aplausómetro en el anterior congreso, el del 25 de Julio pasado en Santiago, comprobando que, efectivamente, era la persona más aplaudida muy por encima de cualquier otra. Esto tiene que ver, probablemente, con la elevada capacidad “reflectante” del propio Pachi: es capaz de que cualquiera se vea reflejado en su discurso ( que yo he llamado, por eso, discurso “esponja”). Por cierto, hizo esta vez un gran énfasis en el reconocimiento de los errores cometidos y en la necesidad de renovación y de dar impulso al partido que, a algunos, nos gustó especialmente.

Esto enlaza con una omisión que creo que se produjo, en general, durante el resto del congreso y que fue la de autocrítica. Como le decía Cayo Casio a Marco Bruto un poco antes de morir derrotados en la obra de Shakespeare, “la culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nosotros mismos”. Hemos perdido nosotros, no han ganado ellos ni se ha producido un error fatal del pueblo gallego. Esto fue ampliamente reconocido. Lo que no fue reconocido por todos es que el partido ni era tan bueno el pasado 25 de Julio, cuando se decía que éramos los mejores y que íbamos a ganar las elecciones, ni es tan bueno ahora, cuando se dice que seguimos siendo los mejores y que ganaremos las siguientes. Entre aplaudir a rabiar en un congreso y ganar unas elecciones media un abismo, el mismo que separa el deseo de la realidad. Y es que uno se mete en un congreso del PSdG y da la impresión de que está metido entre los hinchas más acérrimos de un equipo de fútbol. Da la impresión de que vivimos en una burbuja política impermeable a la realidad social. Ganamos las elecciones y aplaudimos a rabiar. Perdemos las elecciones y seguimos aplaudiendo a rabiar y diciendo, como le he escuchado a militantes de esta agrupación, que los resultados no han sido malos y que el que ha perdido ha sido el Bloque.

Pero lo importante es el concepto. El concepto es el concepto, decía Manquiña en aquel mítico filme de Juanma Bajo Ulloa. Porque tengo para mí que hemos perdido las elecciones no por la crisis, ni por no adelantar las elecciones, ni por la demagogia de Feijoo, ni por los incómodos socios de gobierno ni por la elección de independientes con demasiado perfil universitario. Todo eso ha fallado porque falla el concepto. Y el concepto falla, para mí, a dos niveles: el concepto de lo que queremos hacer con Galicia y el concepto de partido que queremos manejar. Ejemplo de lo primero es la llamada resolución política: un corta y pega de 5 páginas que hablaba de la crisis, de los derechos, de los valores y hasta del laicismo (¡¡¡¡) y que valdría exactamente igual para el PSOE de Móstoles, que para el de Navarra que para el de Ceuta. Habrá mucho que trabajar en esa conferencia política del próximo otoño para dotar a nuestra propuesta de un contenido a la altura de lo que espera de nosotros la sociedad gallega y para evitar que la política sea sustituida por el marketing. Y ejemplo de lo segundo es que, después de la decepción electoral que hemos sufrido, no se haya podido generar una sola alternativa al candidato mayoritario, que era sin duda Pachi. Esa falta de alternativas no es propia de un partido fuerte, sino de un partido que no genera recambios, que no genera competencia política más allá de las negociaciones de habitación de hotel a altas horas de la madrugada y que cree que, por definición, un congreso en el que un candidato gana por el 90% es algo bueno.

Eso es lo que yo he querido entender que va a contribuir a cambiar Pachi Vázquez y eso es lo que, creo, debemos exigirle, como militantes, que cambie a partir de ahora. Sin perder de vista, probablemente, que como dijo Michael Oakeshott, filósofo conservador, “lo importante no es avanzar muy rápido ni avanzar muy lejos, sino avanzar todos juntos”.

Pablo Arangüena

Renovación

Que según la RAE es la acción de renovar, del latín Renovāre. La Real Academia no inventa nada, escucha, interpreta y expone en su Diccionario el sentido de los vocablos, tal cual lo comprenden los castellanohablantes. Claro, el problema llega cuando el sentido es más de uno, dos, tres o incluso diez sentidos que pueden llegar a ser, por fastidiar, contradictorios. Sí, todo un problema. O no. Depende. Para los gallegos una ventaja. Mireusté como somos.

A ver, si Pachi nos dice que habrá renovación, que el Partido se renovará, ¿qué debemos interpretar?

Consultemos el Diccionario:


1ª Acepción de /renovar/: “Hacer como de nuevo algo, o volverlo a su primer estado.”

Manda carallo. ¿Qué es eso de “hacer como de nuevo algo”? Imaginaos: nos ponemos todos y hacemos como muy de nuevo el Partido, que te lo juro por Snoopy, pero sólo “como que lo hacemos”, no jodamos con realidades.

¿Y qué es eso de "volverlo a su primer estado"? ¿Que lo dejamos como estaba antes? ¿Los mismos?


2ª Acepción: “Restablecer o reanudar una relación u otra cosa que se había interrumpido.”

Más de lo mismo. Si restablecemos una relación interrumpida, ¿a que no os imagináis quiénes estaban relacionados?


3ª Acepción: “Remudar, poner de nuevo o reemplazar algo.”

Esta mola mucho. A ver, no es lo mismo poner de nuevo a alguien que reemplazarlo. Coño, es justo lo contrario. ¿Con qué nos quedamos? ¿Con qué se queda Pachí?


4ª Acepción: “Sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase.”

Si sustituimos una persona que ya ha servido por otra nueva de la misma clase, compañero, ¿qué es lo que cambia?


5ª Acepción: “Dar nueva energía a algo, transformarlo.”

Aquí la cosa está clara como el agua: prestar energía al Partido, potenciarlo. Transformar significa cambiar la forma, las formas, espero, y las formas se cambian sólo con personas que estilen maneras distintas y no con promesas. Tenemos ejemplos: los que en su día partieron desembarcaron en otras playas con las mismas artes que comenzaron el viaje y cada día que pasa nos dan nuevas pruebas de su verdadera naturaleza.

Ya veis, compañeros, eso de renovar se puede interpretar como te dé la gana o todo lo contrario. El partido lo hacen las personas y la obligación de Pachi es contarnos “ya” con quién cuenta para formar su “nuevo” equipo. No dudo de sus intenciones, ni de su buen talante. Pachi es Pachi y es un hombre con coraje e ideas claras, pero es gallego: lo primero que dice, con un par, es que todavía no tiene claro si se va a presentar como candidato. Como para pedirle nombres. Se descojona vivo en la escalera. Bueno, cada uno tiene sus formas y hay que respetarlas. Si yo militara en el PP temería un enfrentamiento con Pachi. Y ese es su valor.

Pero una cosa es cierta: si las cosas se quedan como están, con mínimas variaciones sobre el mismo tema, llegarán la desilusión y la indignación que desembocan, sin duda, en la indiferencia, pues militancia y ciudadanía exigen que las cosas se renueven según la 5ª acepción y que nos dejemos de coñas mediáticas. Lo demás es ganar tiempo con un reloj parado.

Por eso pregunto: ¿Con quién cuenta Pachi?

Y como militante espero su contestación.



Carlos Raya

AS IDEAS E AS PERSOAS

As ideas ás veces semellan que están no aire, blowin’ in the wind. Son produto das innúmeras conexións sinápticas que se producen nos nosos cerebros; unha idea ocorre que se ilumina en moitos cerebros á vez. E a súa luz permanece no aire. A luz de impares fotóns cerebrais que chegan ao mesmo corolario: renovación do partido desde a base, participación activa da militancia na vida do partido, penetración na sociedade, adicación plena as funcións orgánicas ou institucionais coa consecuente non acumulación de cargos (como mandan os estatutos).

Como están no aire, moitas bocas apresúranse a dicilas, repetilas, transmitilas. Todos estamos de acordo. Todos dicimos o mesmo e, polo tanto, todos temos razón. Entón? Entón deámonos de bicos e apertas e ergamos sobre os nosos ombreiros a un de nós para que nos lidere durante os próximos catro anos. En principio calquera de nós valería, pero, xa postos, por que non o sinalado polo dedo blanco e sixtino de deus?

E deixémonos de andrómenas.

Mais eu teño unha andrómena que se me enlea nas tripas dos miolos e non me deixa a soas. Todos temos dereito ás ideas que se agachan tras determinadas palabras? Mariano Rajoy emprega moitas veces a palabra solidariedade. Porque hoxe en día a palabra caridade soa rancia. Trátase dunha usurpación, intelixente por suposto, dunha idea vertebral do socialismo.

O mesmo sucede dentro do PSdeG. Moitos dos que falan de renovación, de participación, etc, non están a usurpar estas ideas? A súa praxe política non desmente estas palabras que lles ecoan na gorxa, que escorren polo padal, que foxen entre os seus dentes coma fuxidos sen acougo?

As palabras para que vaian preñadas de algo máis que de aire deben ser pronunciadas por aqueles con capacidade moral para fecundalas. Por iso no debate do próximo Congreso Extraordinario non se poden separar as palabras dos nomes, é dicir, das persoas. O problema é que todos cren ser merecedores da portavocía desas palabras. Mais no fondo saben que non é certo. E nós tamén.

E non digo a Pachi que non, e non digo a Pachi que si.

Somentes digo:

how many years can some people exist

before they’re allowed to be free?”

Gerardo Morano



UN FUTURO ABIERTO EN EL PSDG-PSOE

Una persona demuestra su forma de ser no solo cuando gana, sino también, e incluso más, cuando pierde. Si echan ustedes la vista hacia atrás podrán observar algo esclarecedor. El Partido de los Socialistas de Galicia, desde el minuto uno y tras la derrota, no ha perdido el tiempo buscando culpables fuera, y ni mucho menos ha insultado a los ciudadanos de Galicia exclamando que las Elecciones Autonómicas hayan sido un robo antidemocrático. El Partido Socialista ha sido, durante estas últimas semanas, un auténtico ir y venir de reflexiones, opiniones, análisis y debates entre militantes. No se han parado en buscar culpables fuera, no, se han buscado los problemas dentro de casa.

Así se comporta un Partido que cree que el poder no es de su propiedad, si no que la ciudadanía se lo alquila durante cuatro años, y si esta considera, libre y democráticamente, que determinado Partido no se merece seguir en el poder se le rescinde el contrato. Así se comporta un partido que no cree que el pueblo no sabe lo que vota, si no que considera que si se ha perdido la responsabilidad de gobierno es principalmente culpa suya, y que debe ser el propio Partido el que ofrezca el mejor servicio público al pueblo gallego. El Partido Socialista ha perdido, y todos los militantes, civilizada y respetuosamente, se han reencontrado unos con otros y están, ahora mismo, criticando y analizando aquello en lo que se ha podido fallar, extrayendo lo que se puede haber hecho bien para proyectarlo cara el futuro, y reconstruyendo equipos y discursos para defenderlo.

No se si recuerdan otro tipo de reacciones ante determinadas derrotas electorales. Yo sí.

El Partido Popular de Galicia consiguió articular un discurso efectivo con el cual sumó los votos que necesitaba para alcanzar la Xunta de Galicia. Sin embargo, si leen ustedes la prensa estos días no se encuentra casi nada de sus proyectos de futuro. Si yo preguntara al azar a cualquier ciudadano sobre el programa del próximo Presidente Feijoo sobre urbanismo creo que nadie sabría qué contestarme, o sobre medioambiente, o sobre seguridad pública. En realidad, menos ciertos globos sonda sobre política lingüística, que en parte son impracticables, y la eterna referencia a la rebaja de impuestos, el señor Feijoo es toda una incógnita política.

Todo el mundo sabe que ha ganado, pero poca gente sabe para qué.

En este contexto son incomprensibles las llamadas de atención de ciertos sectores del BNG hacia el posible alejamiento del PSdG de las tesis del Bloque. Digo que son incomprensibles por dos razones. Primera porque el PSdG es un Partido autónomo, que no solo puede, si no que además debe, tomar sus propias decisiones. En segundo lugar porque, a mi modo de ver, a todo el progresismo de Galicia le conviene que el PSdG no deje de navegar por la orilla de la moderación, dado que será allí donde pueda recuperar el apoyo social que necesita.

El Partido de los Socialistas de Galicia tiene en el próximo día 25 de abril, en el Congreso Extraordinario de Pontevedra, una oportunidad fundamental de reencontrarse, de reestructurarse y de regenerarse. Hoy por hoy se conoce una más que probable candidatura a la Secretaría General del conselleiro Manuel Vázquez, y otra posible candidatura surgida de la Agrupación de Vigo encabezada por Gonzalo Caballero. En política uno puede acabar hablando de personas o de ideas. Sin embargo las ideas no son entes que flotan en el aire sin un portador físico; las ideas las conservan en conciencia las personas, por lo tanto acabar hablando de personas no es extraño. Al contrario, es lo normal, porque detrás de una persona vienen unas ideas u otras.

Yo personalmente recomiendo paciencia para poder escuchar las distintas propuestas que surjan de numerosos militantes de toda Galicia, dado que nada está decidido, pero sobre todo, expreso el deseo personal de que el Congreso de Pontevedra sea un Congreso constructivo, participativo, civilizado y alegre, en donde nos demos cuenta de que, como bien decía una antigua tira de Mafalda, lo importante no es destruir estructuras, si no más bien saber qué hacer con los pedazos.

Miguel Núñez Ríos



¿QUÉ PSdG QUEREMOS?

Ibn Jaldún, filósofo e historiador Andalusí, dejó escrito que “el pasado y el futuro se parecen como dos gotas de agua”. Sabido es que Felipe González, al que por tantas otras cosas estimamos, facilitó a Manuel Fraga Iribarne un puente de plata para que este dejara Madrid y gobernara Galicia a pesar de los 28 diputados que obtuvo el también muy estimable Fernando González Laxe en 1990, lo que se tradujo en 14 años de mayorías absolutas populares en los que se sucedieron como candidatos de nuestro partido Antolín Sánchez Presedo y Abel Caballero (que tocó suelo con 15 diputados) hasta llegar a Emilio Pérez Touriño. Años de luchas fratricidas en las que desde La Coruña nuestro actual embajador en el Vaticano intentó teledirigir el partido con escasísimos (algunos, malévolos, dicen que deseados) resultados. Ser del PSdG en aquellos años tenía algo de acto de fe mientras las distintas fuerzas nacionalistas iban reduciendo su número y concentrando su organización.

Después del 1M y tras la honorable dimisión de EPT, en el PSdG parece haberse diseñado, guiado desde Ferraz, un proceso acelerado de cauterización de heridas. En menos de dos meses desde las elecciones vamos a tener asambleas en todas las agrupaciones y un Congreso Extraordinario en Pontevedra para elegir una nueva ejecutiva y un nuevo secretario general. Dos meses, en política, son muy poco tiempo si lo que se pretende es reflexionar seriamente sobre lo que ha pasado. Algo de esto se apuntó por parte de algunos (Ceferino Díaz) en el Comité Nacional celebrado en Santiago tras las elecciones.

Por ahora, la versión oficiosa consiste en culpar a EPT de haber dejado de lado al partido y de haber promovido a una casta de independientes y “académicos” con mucho título y poco perfil político (el PUI) que no han sabido vender el producto. Pero si EPT dejó de lado el partido será porque el partido se dejó apartar o porque el partido no era lo suficientemente fuerte o eficaz. A este respecto resulta ilustrativo del estado de la opinión publicada un extracto del artículo de Antón Baamonde titulado “Nos hemos vuelto exigentes” y publicado no en La Opinión ni en La Voz de Galicia sino en un medio tradicionalmente amistoso como El País el pasado 16 de Marzo:

“En realidad, el bipartito se ha derrotado a sí mismo por una gestión roma en la que el gobierno no ha tenido a bien defender sus puntos de vista, si es que los tenía. Ha sido un gobierno incompetente, dicho sea con todos los respetos.

Desde luego, alguna responsabilidad le cabe en ello a los dirigentes de ambos partidos, que no supieron ni quisieron escuchar. "El carácter es el destino" escribió Heráclito: los dos se sentían más cómodos en la gestión de las cosas que en la interpretación de los latidos del país. Les ha fallado la intuición, sin la que no puede haber un buen juicio político. Los dos se subieron a la peana con la máxima facilidad y han tenido que bajarse de ella a toda velocidad. Dicho esto, no es de recibo la reacción que han tenido sus respectivos partidos. PSdeG y BNG se han apresurado a deshacerse de los cadáveres de ambos dirigentes con demasiada facilidad y a lavarse las manos tal vez con demasiada prontitud.........

Los así llamados aparatos no pueden torcer el gesto como si la cosa no fuera con ellos. La gente que nos ha gobernado mal, la que no ha tenido coraje ni tampoco ideas, la que no ha hecho bien las cosas, es la que tienen en casa. No hemos sabido que en estos años alguien haya levantado la voz para defender otros puntos de vista, valores, sensibilidad o ideas. De hecho, los dos partidos están huérfanos de todo ello y eso es, en gran medida, la causa última del desastre electoral. Mientras no entiendan que el paladar de la Galicia de hoy es más exigente no habrán entendido nada”.

En mi modesta opinión, si el PSdG quiere tener un futuro a la altura de nuestras expectativas, tiene que evitar limitarse a dar una mano de pintura y, en vez de ello, acometer con firmeza una serie de exigencias inaplazables que resumo en las siguientes:

- Arriesgarse a arriesgar y olvidar el funcionariado político dejando de repetir machacona y mecánicamente consignas y eslóganes y elaborando un discurso razonado que pueda motivar a la gente. Los mítines forman parte de la política pero no son la política.

- Emprender una renovación que se olvide de cuotas territoriales y componendas y prime decididamente el mérito y la capacidad. El partido no puede convertirse en un sindicato de malos estudiantes.

- Transformar el partido en una fábrica de ideas, creando grupos sectoriales de trabajo, como mínimo, en todas las agrupaciones grandes. No podemos limitarnos a cortar y pegar ideas cada cuatro años mientras el mundo cambia aceleradamente a nuestro alrededor.

- Modernizar y democratizar los sistemas de gestión y dirección del partido, a nivel local y gallego. Establecer sistemas de rendición de cuentas, gestión de la información, reparto de tareas, motivación de la militancia y planes estratégicos de actuación, facilitando y promoviendo, además, la selección democrática y no la cooptación basada en la fidelidad canina.

- Hacer el partido permeable a la sociedad abriendo puertas y ventanas, imbricándose profundamente en todos los recovecos de la sociedad gallega, algo que, lamentablemente, han hecho mejor nuestros adversarios.

Todo lo demás será, me temo, no entender lo que Galicia nos exige.

Pablo Arangüena