Todas las formas de violencia sobre la mujer son deplorables, otras, además, son oportunistas. Algunos políticos y pseudo-científicos, haciendo gala de una irresponsabilidad sin límites, se han atrevido a “utilizar” la dignidad de las mujeres para articular un discurso que diferencialmente nada tienen que ver con ella. El díptico titulado “Para, contra a violencia, recuperarmos a lingua” (que pagamos los ciudadanos y ha sido publicado bajo la responsabilidad del Ayuntamiento de A Coruña, la Diputación , el Servicio de Normalización Linguística y la Universidad de A Coruña) es uno de los panfletos más ridículos que he leído en mi vida.
Nos dice el libelo que una de las formas de violencia machista es la que obliga a las mujeres –o sea, a las mujeres- a dejar de hablar Gallego y usar en su lugar el Castellano. Es decir, insinúan que en Galicia una de las formas de opresión del hombre sobre la mujer es obligarla a cambiar el idioma materno -se dice así, ¿no?- por el idioma paterno, varonil y de pelo en pecho, que es el Castellano. Y añaden que el problema se agravó en las clases medias y altas, al verse obligadas las mujeres a usar el idioma de prestigio entre los machus-machus ibéricos, es decir, el machu-castellano. Así, reiteran, se adaptaban al papel simbólico que la sociedad (machista) les asignaba.
Nos dice el libelo que una de las formas de violencia machista es la que obliga a las mujeres –o sea, a las mujeres- a dejar de hablar Gallego y usar en su lugar el Castellano. Es decir, insinúan que en Galicia una de las formas de opresión del hombre sobre la mujer es obligarla a cambiar el idioma materno -se dice así, ¿no?- por el idioma paterno, varonil y de pelo en pecho, que es el Castellano. Y añaden que el problema se agravó en las clases medias y altas, al verse obligadas las mujeres a usar el idioma de prestigio entre los machus-machus ibéricos, es decir, el machu-castellano. Así, reiteran, se adaptaban al papel simbólico que la sociedad (machista) les asignaba.
He aquí el hecho diferencial inventado: mientras los hombres se pasaban al Castellano por que les daba la gana las mujeres lo hacían obligados por aquellos, por su violencia machista y castellano-parlante. Las razones de unos y otros eran distintas. No se trata de que durante décadas el Gallego fuera proscrito de la vida cotidiana y pública por el franquismo en todos los niveles sociales sin distinción de edad, clase social, raza o género, no, que va, estos fulanos han reescrito la historia con un par (de neuronas). Su intención es equiparar, relacionar y vincular la defensa del uso del gallego con el movimiento por la liberación e igualdad de la mujer, hacernos creer que hablar gallego libera a la mujer de un hombre que hace del castellano una herramienta de su violencia opresora y machista.
Y una mierda.
Todos los gallegos hemos sufrido el mandato fascista. Todos hemos crecido en escuelas que enseñaban a niños y niñas el castellano como única lengua posible. Todos recordamos la Historia reciente, mujeres y hombres: el Castellano se usó contra todos y todas. Ahora, en democracia, hablamos lo que nos da la gana y cuando nos da la gana y no van a conseguir que nos avergoncemos de ninguno de los idiomas oficiales de nuestra amada Nación Gallega vinculándolos con actitudes atroces. Tampoco van a conseguir que las mujeres se crean la absurda ocurrencia de que hablar Gallego las libera de la opresión machista que aún sufren. Su liberación no dependen de un idioma, sino de conseguir que todos “consideren” y “se consideren” iguales en derechos, dignidad y obligaciones, en Gallego, Castellano o Swahili. Instrumentalizar tan elevado ideal para otros menesteres es ruin y cruel. Eso sí es despreciar a las mujeres. Eso sí es "violencia machista", la peor de todas, la que se ejecuta desde las intituciones de la democracia.
Respetuosos saludos de vuestro compañero Carlos Raya
Para bajarse el panfleto:
Y una mierda.
Todos los gallegos hemos sufrido el mandato fascista. Todos hemos crecido en escuelas que enseñaban a niños y niñas el castellano como única lengua posible. Todos recordamos la Historia reciente, mujeres y hombres: el Castellano se usó contra todos y todas. Ahora, en democracia, hablamos lo que nos da la gana y cuando nos da la gana y no van a conseguir que nos avergoncemos de ninguno de los idiomas oficiales de nuestra amada Nación Gallega vinculándolos con actitudes atroces. Tampoco van a conseguir que las mujeres se crean la absurda ocurrencia de que hablar Gallego las libera de la opresión machista que aún sufren. Su liberación no dependen de un idioma, sino de conseguir que todos “consideren” y “se consideren” iguales en derechos, dignidad y obligaciones, en Gallego, Castellano o Swahili. Instrumentalizar tan elevado ideal para otros menesteres es ruin y cruel. Eso sí es despreciar a las mujeres. Eso sí es "violencia machista", la peor de todas, la que se ejecuta desde las intituciones de la democracia.
Respetuosos saludos de vuestro compañero Carlos Raya
Para bajarse el panfleto: