¿SI LA MAYORÍA SE EQUIVOCA?
¿Cómo votar al Senado?
Como
siempre, en estas fechas electorales, me preguntan amigos y conocidos cómo se
vota al Senado…, que si cuántas casillas se pueden marcar, si hay que marcar
todas las casillas de un partido, si se puede repartir el voto, bueno, imaginaros.
Y las quejas son siempre las mismas: ¿por qué no es tan sencillo como votar al
Congreso?, ¿qué más da lo de las listas abiertas si siempre salen los
primeros?, ¿para qué quiero fragmentar el voto si yo de lo que tengo ganas es de
mandarlos a todos a paseo?, ¿para qué vale el Senado?, y otras lindezas por el
estilo.LA TORMENTA PERFECTA

El estrés, el desencanto con la clase política como agente transformador de la realidad, el individualismo, la intermitencia estructural en la carrera laboral, la impotencia ante fuerzas económicas que nos desbordan o el exceso de información y de consumo serían parte de los ingredientes determinantes a la hora de hablar de esa insatisfacción que -como un nuevo fantasma que recorre el mundo- se ha instalado en las entrañas de varias generaciones de seres humanos en los albores del siglo XXI.
Algunos han denominado a la escenificación pública de esta catarsis e implosión colectiva de estados de ánimo “La Tormenta Perfecta” que, entre otras cosas, ha evidenciado la distancia, el abismo, que media desde hace ya un tiempo entre alguna clase política y la gente de la calle, los sufridos ciudadanos, cada vez más distantes unos de otros, incapaces estos primeros de canalizar y representar adecuadamente las demandas de los nuevos habitantes de la aldea global y tecnológica que es hoy nuestro mundo.
No es por ello extraño que en esta amalgama social- en nuestro país- se encuentre una larga representación de gran parte del corpus social, desde Democracia Real Ya, Afectados por la Hipoteca, No les votes, Asociación de Desempleados hasta Plataforma por una fiscalidad justa o Coordinadoras de asambleas de trabajadores, etcétera, y que además esta tormenta perfecta y sus virus se hayan contagiado a muchas otras partes del planeta.
¿Qué se esconde, pues, detrás de la expresión ciudadana y sincrónica de este malestar colectivo?
- La desafección y el distanciamiento con una determinada clase política(sobre todo con la antigua izquierda transformadora y progresista) que se ha ido vaciando de contenido ideológico paulatinamente para abrazar la modernidad política líquida y pop de lo evanescente y vaporoso, de la forma sin fondo. Una izquierda que se ha ido burocratizando a marchas forzadas, difuminando a la vez su identidad más reformadora, sin que sirva ya de correa de transmisión para las demandas de un nutrido grupo de ciudadanos. Una evidente crisis de representatividad que afecta, sobre todo, a los canales políticos tradicionales de la izquierda.
- La superación de un modelo tradicional de hacer política, que está mostrando evidentes señales de estar en proceso de agotamiento y que necesita reformularse con nuevos ingredientes: más horizontalidad, más canales de interlocución, más democratización interna de los actores políticos, menos gestión aséptica y más compromiso...
- Cierto hartazgo con el individualismo imperante. La emergencia e imprevisibilidad de estas concentraciones colectivas, con ganas de hacer cosas en común, de converger y cohesionarse(aunque no sepan muy bien cómo) alrededor de unos objetivos y metas comunes.
- Una sana y necesaria representación de una ruptura generacional y mental con una generación que está dejando a los más jóvenes en un auténtico callejón sin salida laboral, sin apenas más expectativas de futuro que la insatisfacción producida por el consumo desaforado y la acumulación material. El cisma con una generación que no ha superado todavía las viejas fórmulas y que se ha aposentado sobre marcos ya envejecidos para languidecer allí cómodamente, dilapidando así todo pensamiento crítico y transformador sobre su realidad.
- La importancia fundamental de las nuevas tecnologías en la configuración del mundo que se avecina, que conlleva(en el ámbito político) inevitablemente un modelo de partidos más abiertos, flexibles, transparentes y con una profundización en la democratización de su dimensión y estructura orgánica.
- Un nuevo activismo, más allá de los canales de los partidos, que demanda más control sobre lo hasta ahora incontrolable: mercados, bancos, políticos, fiscalidad... y más presencia e influencia que la de ser meros electores entre dos o tres opciones cerradas cada cuatro años.
Tiene razón Bauman al reflexionar sobre el carácter emocional de esta protesta colectiva, que puede acabar siendo centrifugada por su propia naturaleza y por el sino de los tiempos líquidos en el que nos ha tocado existir, aunque lo que creo que no tendrá una fecha de caducidad concreta es la toma colectiva de conciencia de que es necesaria una ruptura- mental y ontológica- con ciertos parámetros anteriores, como tampoco caducará la llamada a reformular los canales de representación sociales y políticos, la necesidad de desplazar los viejos postulados y el orden global de un- ahora, ya mismo- viejo y obsoleto mundo confeccionado a base de viejas fórmulas que ya apenas aportan las soluciones demandadas.
Me da que esta insatisfacción colectiva es un reflejo de la sociedad- uno más del crisol y tan importante como todos los demás- y nos haríamos un flaco favor a todos si no hiciésemos la lectura adecuada de estas renovadas demandas de gran parte de los ciudadanos del siglo XXI y las integrásemos en nuestra praxis, perspectiva y filosofía cotidiana.
Así que considero personalmente que sería un gran error mirar ahora para otro lado, hacer como si no hubiese sucedido nada, pues le estaríamos dejando el camino libre y desbrozado a los de siempre, a esos cuya única aspiración es continuar medrando a través del malestar ajeno, prosperando gracias a la desesperación de los demás... siempre de los otros.
Saludos de Jim.
VÁLGAME UN DIOS
queda futuro, lo que nos están robando es el presente y aún damos las gracias por si las moscas. En este nuevo régimen mundial, la clase media adelgaza a marchas forzadas, de perfil ya ni se la puede ver, dentro de poco ya no habrá trabajadores, solo zombies laborando por el condumio. En las próximas elecciones habrá que rebuscar entre las siglas por si aparece alguna multinacional; aunque no creo que les haga falta, esas no necesitan presentarse.Epígono
CAMINO A LA PERDICIÓN
No sólo las novelas y el cine hacen que tu imaginación haga un viaje al pasado, también en el presente suceden casos que te hacen ver que lo único que ha evolucionado es la vestimenta y la tecnología, el fondo y las formas continúan, apenas han variado.
En los últimos días y como consecuencia de la elaboración de listas de candidaturas para las próximas elecciones municipales, tenemos noticias en todos los medios, que bien podrían interpretarse como auténticos esperpentos, dignos de Don Ramón María del Valle Inclán.
Asistimos incrédulos a las luchas entre clanes y familias por obtener el poder, inmersos únicamente en sus intereses particulares, dejando de lado a los que finalmente decidirán quien va a velar por sus intereses.
La ciudadanía asiste impávida a un espectáculo al que por desgracia las reglas del juego democrático no le van a dar opciones, al final los ciudadanos se convierten en daños colaterales de éstas guerras entre bandos.
Luego los protagonistas se quejan de la desafección y de la imagen negativa que tienen los ciudadanos de la clase política.
Pero es lógico que después de ver y asimilar ciertas actitudes con “Matanzas de San Valentín”, con la Trilogía del Padrino, etc, etc, los ciudadanos den cada vez menos crédito a una clase política que se ha ido convirtiendo en una casta.Y lo más preocupante de esto es que sucede en partidos que en teoría defienden a la clase trabajadora, tengo la impresión de que los ideales de la mayoría de la clase política de izquierda han pasado a mejor vida, y que se aplican la máxima de “los ideales para el pueblo, para nosotros los beneficios”.
No voy a hablar de los sindicatos y sus liberados, que también tiene tela.
Con éste panorama uno se encuentra confundido y no sabe a que atenerse, y se dice que es verdad el dicho de que todos son iguales, una vez oí decir a Enrique Fuentes Quintana que quién regía al mundo era la economía, no existían ni derecha ni izquierda, sólo matices y puntos de vista diferentes sobre como aplicar las políticas económicas, y a la vista está de quienes son los que mandan en el planeta Tierra.
Últimamente se habla mucho de reformas, la del sistema financiero, la del mercado laboral, de la Constitución, de la Ley Electoral, etc, etc,.
¿Para cuándo una reforma de la clase política?
Estimados compañeros
Todo eso que afirmáis, todo lo que insinuáis es totalmente falso. ¿Qué hay de raro en que políticos de la talla de nuestros compañeros, -esos que con tanto desprecio nombran algunos- vivan “en” y “de” la política durante veinte o treinta años? ¿Cuál es el problema? La experiencia es madre de la ciencia. ¿O este mundo ha cambiado tanto que ya no es así?
¿Acaso pensáis que alguno de nosotros es mejor que ellos? ¿Qué algún militante de base puede encarar con mínimas garantías de éxito la sustitución de los padres del socialismo coruñés? Todo proviene de ellos. ¿O no es así? ¿Qué aval presentar que sueñe encontrarse a la altura de la secular experiencia de aquellos que soportan el poder sobre sus nobles hombros? Ya, de tanto dominio, tiene el poder la forma de nuestros príncipes. ¿Tendría que ser de otra manera?
La heraldo de la grata anunciación no se ha equivocado en nada: en A Coruña la ejecutiva ha proclamado al candidato. ¡Grande y bendita nueva!
¿Qué no puede? ¿Quién dice eso?
Claro que puede y mirar si puede. Ya tenemos candidato y yo, humilde vélites de la legión socialista, me entero por el Facebook, como dios manda, por ese comentario que tanto agradezco al arcángel del clarín.
¿Qué no pueden hacer nuestros notables? Hacen y deshacen sin límite, es su premio, su derecho, y ponen aquí y quitan allá y no lo ocultan, lo proclaman a los cuatro vientos con toda la potencia que da la razón y la certeza de que mereció la pena el sacrificio de tener que decidir por los demás. Imaginaros los riesgos que con entereza y en silencio han asumido. Sin decir esta boca es mía. Con tanto sigilo que cualquier traidor podría acusarlos, torticeramente, de querer evitar, partiendo de posiciones muy débiles, el más mínimo roce con los críticos. Nada más lejos de la verdad. La victoria es un hecho al que solo hay que esperar...según dicen las encuestas. Con esa ventaja segura ya le pueden dar a los críticos. No son necesarios.
No compañeros, ¿qué derecho tenemos a cuestionar las decisiones de aquellos que constituyen en sí el espíritu de la agrupación? ¿Qué podemos exigir nosotros, advenedizos, revoltosos y desagradecidos militantes de base?
Me indigno sólo de pensar que en nuestra ingenuidad anhelásemos que las cosas fueran de otra manera. Compañeros, ¿cuál es la opción? ¿Cuáles son estos perversos deseos? ¿Que tuviera la idea de convocar a la Asamblea, como muestra de respeto, e informarla, preguntar su opinión y rogar al soberano que conceda su apoyo al candidato?
¿Aspiráis, acaso, a veros reconocidos uno a uno en un encuentro abierto con el candidato, explicándonos con cercanía y honestidad su pasado, presente y compromiso de futuro? ¿Uno a uno? ¿Quiénes? ¿A la tropa? ¿Qué necesidad tiene?
De verdad, ¿estamos locos? ¿Somos todos idiotas?
¿Y qué tuvieran que aguantar a los críticos de turno en la tribuna, diciendo vulgaridades en contra de los intereses del candidato , del partido, de la patria, de Dios?
¿Qué abriesen un proceso perfectamente reglado de primarias? ¿Para qué si el mejor siempre es el mismo? ¿Qué tenemos que pensar? Pensar nos debilita ante el contrincante. La falange es fuerte cuando todos ocupan su lugar y olvidan su particular identidad. Los críticos son un cáncer que ataca el divino estado de lo nuestro.
¿Qué ganas tenemos de pedir democracia cuando podemos disfrutar del mandato de los mayores?
No, compañeros, ¿quiénes somos nosotros para importunar a aquellos que nada nos deben?
El candidato es el candidato y punto. Reitero, y punto…
Y su poder le llega por aquellos mismos impulsos por los que los líderes ancestrales eran poderosos y se sentaban cercanos a los dioses. No queramos saber todo. Hay cosas que no pueden salir a la luz, pues el vulgo no sabría interpretar que aquellas fuerzas, aquellos intereses, unificados y sosegados ya en prístino encuentro, maquinan a favor del bien común con esfuerzo y sacrifico excelso. No queramos entregar al pueblo lo que pertenece a César.
Demos gracias si con suerte nos convocan para cocinar bocadillos, asistir de interventores y apoderados a las mesas electorales durante ese proceso que tanto aman para todos menos para su propia casa. Hacer bocadillos toda la vida es tan digno como ser candidato toda la vida.
Os prometo que los notables pueden contar con mi apoyo en la misma medida que ellos han contado conmigo. Que me esforzaré como ellos se han esforzado por mí, que hablaré de ellos con el mismo respeto que ellos hablan de mí, o conmigo, con la misma lealtad, con la misma honestidad. Os lo prometo a todos y os ruego, compañeros en el socialismo, que con esta misma actitud y justa medida luchéis por la victoria de nuestros príncipes.
Y sabed de antemano que si pierden será por nuestra incapacidad y falta de compromiso… Y si ganan sabed que será por… por un milagro…por un milagro de cojones…
Salud y fuerza
Carlos Raya
Algo se mueve
Un partido de vocación democrática, como el PSOE, puede compararse con un sistema dinámico que se mueve entre la estabilidad propia de la disciplina de partido (el que se mueva no sale en la foto) y el momentáneo desorden que se produce de vez en cuando cuando alguien se salta el guión preestablecido y decide apelar a la voz de las bases.
Este tipo de episodios se viven de forma diferente fuera y dentro del partido. Así, las encuestas que se hicieron en la época de las primarias entre Borrell y Almunia mostraban un genuino caudal de entusiasmo con el proceso de confrontación de ambos candidatos, especialmente entre los potenciales votantes socialistas, mientras que el aparato del partido distaba mucho (extraoficialmente) de valorar el proceso de forma tan positiva (*).
En esa forma diferente de contemplar el mismo fenómeno late la distancia entre la clase política y el electorado. Las jerarquías de los partidos (de cualquier partido) propenden a imponer su necesidad por distintos cauces al resto de ese sistema al que me refería antes. Robert Michels, el primero en estudiar como tal este fenómeno, consideraba, de forma posiblemente desenfocada, que las razones de esa propensión eran más bien poco altruistas y que, además, la propensión era incorregible y por eso derivó hacia el escepticismo e incluso hacia el fascismo.
A diferencia de los aparatos de los partidos, los electores, con una posición en el mundo distinta y distante de la translúcida atmósfera de la dirigencia política, quieren ver en los partidos movimiento, renovación y debate, al tiempo que valoran negativamente en ellos las muestras de división . Consecuentemente, la gente suele comprender y valorar cuando esa divergencia se expresa y se decide de la única forma legítima, esto es, a través de mecanismos democráticos como son unas elecciones primarias.
Por eso las primarias de Madrid son una excelente noticia para el PSOE, porque generan en un electorado vapuleado por la crisis y muy cansado de la guerra partidista la refrescante sensación de que dentro del partido hay posibilidades de cambio y alternativas distintas al indigesto rancho cuartelero con el que la gente tiende a identificar cada vez más la política. Y mejor noticia sería aún, si se confirma, el salto al ruedo de las primarias en Valencia (esa especie de agujero negro electoral) del ex ministro Asunción, a quien tengo en mi santoral particular por haber ingresado hace ya un montón de años en el reducidísimo club de los cargos públicos españoles dimisionarios (CPED).
Por eso creo que se equivocan los que, como el ministro Rubalcaba, dicen ( otra cosa es que lo crean además de decirlo) que el único activo de Tomás Gómez, si gana las elecciones, será haberle dicho no a ZP ( aunque Gómez sin duda habrá ponderado ese “activo” en su decisión de promover las primarias) y también creo que se equivocan los medios que creen que el futuro de ZP depende de lo que pase en Madrid.
Es cierto que ZP, después de una década como líder del PSOE, cuenta, entre la militancia, con partidarios, menos partidarios y hasta con algún indiferente. Yo mismo me incluyo en uno de esos grupos. Sería absurdo negarlo, porque forma parte del orden natural de las cosas. Pero apelar a un mecanismo como son las primarias, que contemplan los estatutos y reglamentos del PSOE (y no, por cierto, los del PP) no debería, en modo alguno, implicar el cuestionamiento de nadie (tampoco de ZP) si la vida orgánica partidaria estuviese más habituada a las urnas, siempre llenas de polvo y telarañas por culpa de las urgencias electorales, de la tiranía de la última encuesta o de aquella propensión de la que hablaba Michels.
Pablo Arangüena
(*) Por cierto, que luego la opción de Borrell se malograra por causas ajenas al proceso no implica que esa opción no fuera la mejor posible, como se encargaron de demostrar los resultados en las siguientes elecciones.
ORENSE, METÁFORA DE GALICIA (Parte I)

REFLEXIONES IZQUIERDA 21
NUESTRAS PROPUESTAS
CONCLUSIONES
Saludos cordiales de Izquierda 21.
