Mostrando entradas con la etiqueta Democracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Democracia. Mostrar todas las entradas

¿SI LA MAYORÍA SE EQUIVOCA?


Se suele decir en España que las victorias electorales tienen muchos protagonistas pero que las derrotas no son de nadie. Quizás pertenezcan al viento, no lo sabemos. Después del último vuelco electoral en nuestro país en el PSOE han emergido debates que habían quedado soterrados. El orgánico es uno, y el político es otro. En nuestro país cuando uno aborda este tipo de debates tiene la tentación de convertirlos en una terapia de grupo donde desahogar su particular camino de afrentas, roces y disgustos personales, y tenemos una enorme dificultad para reflexionar desde una perspectiva puramente política.

En este conjunto de aspiraciones personales, modelos de partido y nuevas "etiquetas de temporada", hay quien se pregunta si en Francia o Reino Unido son muy distintos a nosotros cuando votan lo que quieren y lo que quieren sale. En España se lleva más la moda de la rapidez y dinamismo orgánico, los órganos intermedios que dan segundas, terceras y cuartas lecturas de lo que la militancia de base opina, seguramente enfocados a desarrollar esa disciplina hispánica que consiste en que "te ayudo a pensar mejor porque a ti se te ve espesito", y luego están los delfínes. En España hemos creado, mediante una intensa investigación genética, nuevas subespecies de delfín. Tenemos incluso delfines que se autoreproducen, como las estrellas de mar.

En este entramado de procesos a la velocidad de la luz, gabinetes de repensamiento y delfines autoclonados hay quien consigue encontrarle un sentido a todo. Se preguntan ¿y si la mayoría decide mal?.



Son muchas personas los que a lo largo de la historia se han preguntado si las mayorías pueden equivocarse. La solución a todo esto normalmente desemboca en que si la mayoría se puede equivocar lo mejor es que tome la decisión una minoría. Aritméticamente no me dirán que no resulta brillante. Casualmente confluyen dos circunstancias arrolladoramente sorprendentes en este tipo de propuestas. La primera es que quien lo propone no forma parte de la mayoría equivocada, y la segunda es que quien lo propone se propone a si mismo para formar parte de la minoría que decide.

Se puede interpretar además de manera subyacente que quien propone evitar que las mayorías puedan equivocarse normalmente escogerá el momento en que esa mayoría, según esta persona, se equivoque, para activar los resortes de la corrección. Es decir que no solo formula la cuestión como una mera hipótesis, es que además será esta misma persona la que decida cuando y cómo la mayoría se equivocará, según los criterios de lo que esta persona considere qué es un error y qué es un acierto. Es más, la propia mayoría solo sabrá que se ha equivocado cuando le informe de ello una minoría. Que decidan cuando te vas a equivocar y en qué hace la vida mucho más cómoda, las cosas como son.

Si la minoría es una minoría escogida en su momento para representar a la mayoría el juego es desaforado. Se le mandata a la minoría para representar a la mayoría durante un periodo desarrollando grandes actuaciones pactadas entre minoría y mayoría, y la minoría acaba entrando en los cuartos de baño de la mayoría para cepillarnos los dientes por las mañanas. Escogiéndonos el cepillo y la marca de la pasta. La minoría elegida es la minoría para todo, por todo, y lo único que le falta es que sea para siempre. Para esto último se desarrollaron los delfines autoreproducidos de manera asexuada citados antes.

Este cúmulo de procedimientos ofrecen un sosiego brutal a la ciudadanía, épocas de extraordinaria placidez en donde se producen dos fenómenos tranquilizadores. El primero es que uno ya sabe lo que va a salir elegido en un proceso decisorio o electivo antes de que el proceso decisorio o electivo se produzca. El segundo es que a la hora de la toma de decisiones políticas lo que opine la mayoría importará tres pimientos porque estas decisiones se tomarán de igual forma aunque la mayoría no estuviera de acuerdo, con lo cual uno ya lo sabe previamente. No quiero decir que la mayoría, por ser mayoría, tenga que estar obligatoriamente en contra. Lo que quiero decir es que aunque la mayoría estuviera en contra en la práctica no implicaría absolutamente nada. La previsibilidad es absoluta.

En el hipotético caso en el que la mayoría pretendiera ser decisiva tendría que plantearse seriamente convertirse en minoría. Solo siendo menos se puede ser decisivos. Las mayorías tendrían que plantearse el expulsar miembros aleatoriamente, implantar cuotas máximas e ir fragmentando a sus miembros en segmentos, o disfrazarse de minorías (aunque meter tres personas en un traje es algo complejo), nunca coincidir los mismos en las mismas habitaciones (para esto es fundamental tener teléfonos móviles con internet para coordinarse) o que muchos se disfracen de la misma persona y sustituirse haciendo turnos. El caso es ser menos. Vale perfectamente imitar voces por teléfono para confundir, y creer que solo hay una persona al otro lado de la línea y no veinticinco.

Hágame caso, posicionarse con la mayoría en España es complicarse la vida. Basta con que ustedes sean muchos para que su crédito se desplome. No le escucharán, dirán que está usted loco, que a donde va con tanta gente opinando igual, que a quien se le ocurre, que su opinión no importa porque usted no sabe de estas cosas. El futuro está en ser de la minoría. De la minoría que sabe. Cuantos menos sean ustedes mejor. Es más, si se queda usted solo en una habitación es muy posible que su poder sea arrollador, porque desde luego si espera a tener alguna influencia siendo de la mayoría en España me temo que está usted aviado.

M

¿Cómo votar al Senado?


             Como siempre, en estas fechas electorales, me preguntan amigos y conocidos cómo se vota al Senado…, que si cuántas casillas se pueden marcar, si hay que marcar todas las casillas de un partido, si se puede repartir el voto, bueno, imaginaros. Y las quejas son siempre las mismas: ¿por qué no es tan sencillo como votar al Congreso?, ¿qué más da lo de las listas abiertas si siempre salen los primeros?, ¿para qué quiero fragmentar el voto si yo de lo que tengo ganas es de mandarlos a todos a paseo?, ¿para qué vale el Senado?, y otras lindezas por el estilo.

Siempre les contesto con salidas tan estúpidas como las preguntas: “pues se vota a quién te da la gana, que vivimos en democracia”, “pregúntale a tu profesor de esgrima que sabe un huevo de estas cosas” o directamente les digo que no lo sé, que suspendí todas las asignaturas relacionadas con la política.

            Pero entono el “mea culpa” y reconozco mi egoísmo. Este año me siento especialmente sensible con esto del Senado y no sé por qué, pero no puedo negarlo. Eso sí, en vez de contestar uno por uno, pues lo pongo por escrito y a los incautos que me pregunten los remito a este blog ejemplo de talante democrático.

            Vamos a ello: la Constitución Española en su artículo 69.1 describe el Senado   http://www.senado.es/  como la Cámara de representación territorial, es decir, los senadores tienen la función de ser voz de los distintos territorios de la nación y su actividad queda así, al menos legalmente, anclada en la defensa específica de los intereses de ese territorio y trabajando principalmente en el desarrollo de la legislación y proyectos relacionados con las autonomías y sus relaciones con el Estado. http://www.senado.es/caract_territ/index.html Los diputados, aunque elegidos también por circunscripciones geográficas, prescinden de esto matices.

¿Cuánta gente hay en el Senado? El Senado se constituye por 208 senadores que son elegidos directamente por los ciudadanos cada cuatro años en las Elecciones Generales. El sistema para tal elección directa es la mayoritaria plurinominal asignada a provincias. Otros 56 senadores son elegidos por las Cámaras Autonómicas, número que se amplió a 58 senadores para esta Décimas Legislatura en ciernes. El artículo 69.5 de la Constitución dispone:  «Las Comunidades Autónomas designarán además un Senador y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio. La designación corresponderá a la Asamblea legislativa o, en su defecto, al órgano colegiado superior de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo que establezcan los Estatutos, que asegurarán, en todo caso, la adecuada representación proporcional.» En total, por tanto, el Senado se compone de 266 senadores.

¿Cuántas casillas se pueden marcar en la provincia de A Coruña? En la provincia de A Coruña se pueden marcar hasta 3 casillas, que son las que corresponden al número de senadores que representan en la Cámara Alta a las circunscripciones peninsulares.

¿Cómo es la papeleta del Senado? Pues la papeleta al Senado es nueva en esta ocasión y mucho más simple. La característica gran novedad es que se elimina la obligatoriedad de que los partidos organicen a sus candidatos por orden alfabético. Se cambia, teóricamente, para impedir que ciertos candidatos tengan ventajas por los apellidos al aparecer de primeros en las listas. Esto permite que cada partido decida a quién quiere beneficiar con el primer puesto en la papeleta, aunque a veces las decisiones del partido puedan parecer incluso más arbitrarias o absurdas que ordenar por las letras de nuestro apellido. (Aunque bien mirado, con la R de Raya iría al final, y con el sistema nuevo si algún día mi agrupación no me elije como primer candidato puedo intentar mearme en la voluntad de mis compañeros y conseguir limosneando por aquí y por allá que me pongan de primero... Claro, que para hacer eso es necesario primero presentarse, segundo perder, y tercero no tener dignidad. No veo yo a ningún socialista en esa jugada tan rastrera, ni siquiera a mí mismo, el peor entre todos.)

Se pueden marcar hasta 3 casillas, ¿eso significa que se pueden marcar menos? Sí, se puede dejar en blanco y es un voto válido, se puede marcar una, dos o tres casillas de nuestra libre elección. No importa que a quién queramos votar aparezca en la papeleta de primero en su partido, de segundo o incluso de tercero, lo elegimos marcando la casilla con una cruz y ya está.

¿Se pueden votar candidatos de distintos partidos? Desde luego, se pueden marcar las casillas de, por ejemplo, el segundo y tercero de un partido y el segundo de otro. 

¿Eso cómo es posible? Es posible por el tipo de candidatura al Senado que se conforma como lista abierta, lo que nos permite repartir el voto según los criterios de partido, es decir, los 3 votos al mismo partido; o votar bajo un criterio mixto de partido y persona: me gusta esta candidata por el partido que representa, su mensaje, su historia, su fuerza y carisma y la voto, punto. A otro que está antes en la lista, por ejemplo, pues no, porque me parece que no defenderá mis intereses sino los suyos, o lo que sea, vamos, que son meros ejemplos.

¿Puedo dejar de votar al Senado y votar sólo al Congreso? Poder se puede, pero no se debe, pues no votar a una cámara o no ejercer el derecho a voto debilita la democracia y fortalece a sus enemigos.

Y para el final la misma e indiscreta pregunta:  ¿Y tú Carlos a quién vas a votar? Pues yo voy a votar a todos los candidatos de mi partido, el PSOE, tanto al Congreso como al Senado y espero que todos mis amigos, conocidos y allegados hagan lo mismo y para eso trabajo en esta campaña, para que gane el PSOE y para que ganen todos los candidatos que cumpliendo la voluntad de los militantes se presentan a estas elecciones tan duras y tan importantes para el futuro de los españoles.

Saludos y quién quiera saber más, por favor, que vaya a Salamanca.

Todos por la victoria

Carlos Raya


LA TORMENTA PERFECTA


El gran sociólogo Zygmunt Bauman radiografía y etiqueta los tiempos en los que nos ha tocado vivir mediante el concepto de modernidad líquida, que viene a ser un estado de cosas, ideas, emociones, identidades, éticas, empleos... totalmente inestable, difuso, sin demasiadas sujeciones y anclajes, en constante proceso de mudanza y evaporación hacia la nada.

El estrés, el desencanto con la clase política como agente transformador de la realidad, el individualismo, la intermitencia estructural en la carrera laboral, la impotencia ante fuerzas económicas que nos desbordan o el exceso de información y de consumo serían parte de los ingredientes determinantes a la hora de hablar de esa insatisfacción que -como un nuevo fantasma que recorre el mundo- se ha instalado en las entrañas de varias generaciones de seres humanos en los albores del siglo XXI.

Algunos han denominado a la escenificación pública de esta catarsis e implosión colectiva de estados de ánimo “La Tormenta Perfecta” que, entre otras cosas, ha evidenciado la distancia, el abismo, que media desde hace ya un tiempo entre alguna clase política y la gente de la calle, los sufridos ciudadanos, cada vez más distantes unos de otros, incapaces estos primeros de canalizar y representar adecuadamente las demandas de los nuevos habitantes de la aldea global y tecnológica que es hoy nuestro mundo.

No es por ello extraño que en esta amalgama social- en nuestro país- se encuentre una larga representación de gran parte del corpus social, desde Democracia Real Ya, Afectados por la Hipoteca, No les votes, Asociación de Desempleados hasta Plataforma por una fiscalidad justa o Coordinadoras de asambleas de trabajadores, etcétera, y que además esta tormenta perfecta y sus virus se hayan contagiado a muchas otras partes del planeta.

¿Qué se esconde, pues, detrás de la expresión ciudadana y sincrónica de este malestar colectivo?

- La desafección y el distanciamiento con una determinada clase política(sobre todo con la antigua izquierda transformadora y progresista) que se ha ido vaciando de contenido ideológico paulatinamente para abrazar la modernidad política líquida y pop de lo evanescente y vaporoso, de la forma sin fondo. Una izquierda que se ha ido burocratizando a marchas forzadas, difuminando a la vez su identidad más reformadora, sin que sirva ya de correa de transmisión para las demandas de un nutrido grupo de ciudadanos. Una evidente crisis de representatividad que afecta, sobre todo, a los canales políticos tradicionales de la izquierda.


- La superación de un modelo tradicional de hacer política, que está mostrando evidentes señales de estar en proceso de agotamiento y que necesita reformularse con nuevos ingredientes: más horizontalidad, más canales de interlocución, más democratización interna de los actores políticos, menos gestión aséptica y más compromiso...

- Cierto hartazgo con el individualismo imperante. La emergencia e imprevisibilidad de estas concentraciones colectivas, con ganas de hacer cosas en común, de converger y cohesionarse(aunque no sepan muy bien cómo) alrededor de unos objetivos y metas comunes.

- Una sana y necesaria representación de una ruptura generacional y mental con una generación que está dejando a los más jóvenes en un auténtico callejón sin salida laboral, sin apenas más expectativas de futuro que la insatisfacción producida por el consumo desaforado y la acumulación material. El cisma con una generación que no ha superado todavía las viejas fórmulas y que se ha aposentado sobre marcos ya envejecidos para languidecer allí cómodamente, dilapidando así todo pensamiento crítico y transformador sobre su realidad.

- La importancia fundamental de las nuevas tecnologías en la configuración del mundo que se avecina, que conlleva(en el ámbito político) inevitablemente un modelo de partidos más abiertos, flexibles, transparentes y con una profundización en la democratización de su dimensión y estructura orgánica.


- Un nuevo activismo, más allá de los canales de los partidos, que demanda más control sobre lo hasta ahora incontrolable: mercados, bancos, políticos, fiscalidad... y más presencia e influencia que la de ser meros electores entre dos o tres opciones cerradas cada cuatro años.

Tiene razón Bauman al reflexionar sobre el carácter emocional de esta protesta colectiva, que puede acabar siendo centrifugada por su propia naturaleza y por el sino de los tiempos líquidos en el que nos ha tocado existir, aunque lo que creo que no tendrá una fecha de caducidad concreta es la toma colectiva de conciencia de que es necesaria una ruptura- mental y ontológica- con ciertos parámetros anteriores, como tampoco caducará la llamada a reformular los canales de representación sociales y políticos, la necesidad de desplazar los viejos postulados y el orden global de un- ahora, ya mismo- viejo y obsoleto mundo confeccionado a base de viejas fórmulas que ya apenas aportan las soluciones demandadas.

Me da que esta insatisfacción colectiva es un reflejo de la sociedad- uno más del crisol y tan importante como todos los demás- y nos haríamos un flaco favor a todos si no hiciésemos la lectura adecuada de estas renovadas demandas de gran parte de los ciudadanos del siglo XXI y las integrásemos en nuestra praxis, perspectiva y filosofía cotidiana.

Así que considero personalmente que sería un gran error mirar ahora para otro lado, hacer como si no hubiese sucedido nada, pues le estaríamos dejando el camino libre y desbrozado a los de siempre, a esos cuya única aspiración es continuar medrando a través del malestar ajeno, prosperando gracias a la desesperación de los demás... siempre de los otros.

Saludos de Jim.



VÁLGAME UN DIOS


Mientras los europeos seguimos sin enterarnos de nada, en el norte de África deciden sacudirse la tiranía que desde siempre les ha mantenido en la miseria; lo consigan o no lo llamativo es que tal decisión ha cogido a los servicios de inteligencia occidentales, como siempre, sesteando por los cerros de Úbeda. Las revoluciones, cuando no las haces desde el poder, te las acaba haciendo el pueblo y duelen más. Con tanto pobre globalizado era cuestión de tiempo tenerlos a la puerta; ni el mismo Marx pudo suponer mejor servicio a sus ideas por parte de las técnicas burguesas.

El capitalismo quiere dar por fin una oportunidad a todos, una oportunidad para trabajar más y lograr que los mismos sean cada vez más ricos. Con los números en crisis y los valores hoy olvidados, seguimos encarando el siglo XXI con enfoques del XX y así nos va; cualquier día se nos revolucionan los europeos y vuelta a buscar playas bajo los adoquines. Ya no queda futuro, lo que nos están robando es el presente y aún damos las gracias por si las moscas. En este nuevo régimen mundial, la clase media adelgaza a marchas forzadas, de perfil ya ni se la puede ver, dentro de poco ya no habrá trabajadores, solo zombies laborando por el condumio. En las próximas elecciones habrá que rebuscar entre las siglas por si aparece alguna multinacional; aunque no creo que les haga falta, esas no necesitan presentarse.

Mientras tanto, conservadores y socialdemócratas europeos juegan al pin pon ideológico; sobra ideología y faltan buenas ideas, sobran coches oficiales y faltan buenos políticos, hoy todo es virtual, sobre todo los candidatos, por eso ya casi nadie va a votar. Cualquier día el corte de mangas será tan profundo que, como aventuró Saramago en su Ensaio sobre a lucidez, nos van a procesar por dejar de ir a votar. Cuando se haga esa revolución que ponga el mundo al revés, conseguiremos por fin entrar en el siglo XXI, mientras lo mantengamos del derecho todo serán penalidades, al fin y al cabo para eso se nace, para sufrir.

Epígono


CAMINO A LA PERDICIÓN


No sólo las novelas y el cine hacen que tu imaginación haga un viaje al pasado, también en el presente suceden casos que te hacen ver que lo único que ha evolucionado es la vestimenta y la tecnología, el fondo y las formas continúan, apenas han variado.


En los últimos días y como consecuencia de la elaboración de listas de candidaturas para las próximas elecciones municipales, tenemos noticias en todos los medios, que bien podrían interpretarse como auténticos esperpentos, dignos de Don Ramón María del Valle Inclán.


Asistimos incrédulos a las luchas entre clanes y familias por obtener el poder, inmersos únicamente en sus intereses particulares, dejando de lado a los que finalmente decidirán quien va a velar por sus intereses.


La ciudadanía asiste impávida a un espectáculo al que por desgracia las reglas del juego democrático no le van a dar opciones, al final los ciudadanos se convierten en daños colaterales de éstas guerras entre bandos.

Luego los protagonistas se quejan de la desafección y de la imagen negativa que tienen los ciudadanos de la clase política.

Pero es lógico que después de ver y asimilar ciertas actitudes con “Matanzas de San Valentín”, con la Trilogía del Padrino, etc, etc, los ciudadanos den cada vez menos crédito a una clase política que se ha ido convirtiendo en una casta.

Y lo más preocupante de esto es que sucede en partidos que en teoría defienden a la clase trabajadora, tengo la impresión de que los ideales de la mayoría de la clase política de izquierda han pasado a mejor vida, y que se aplican la máxima de “los ideales para el pueblo, para nosotros los beneficios”.

No voy a hablar de los sindicatos y sus liberados, que también tiene tela.

Con éste panorama uno se encuentra confundido y no sabe a que atenerse, y se dice que es verdad el dicho de que todos son iguales, una vez oí decir a Enrique Fuentes Quintana que quién regía al mundo era la economía, no existían ni derecha ni izquierda, sólo matices y puntos de vista diferentes sobre como aplicar las políticas económicas, y a la vista está de quienes son los que mandan en el planeta Tierra.


Últimamente se habla mucho de reformas, la del sistema financiero, la del mercado laboral, de la Constitución, de la Ley Electoral, etc, etc,.

¿Para cuándo una reforma de la clase política?
Angus

Estimados compañeros

Estimados compañeros,

Todo eso que afirmáis, todo lo que insinuáis es totalmente falso. ¿Qué hay de raro en que políticos de la talla de nuestros compañeros, -esos que con tanto desprecio nombran algunos- vivan “en” y “de” la política durante veinte o treinta años? ¿Cuál es el problema? La experiencia es madre de la ciencia. ¿O este mundo ha cambiado tanto que ya no es así?

¿Acaso pensáis que alguno de nosotros es mejor que ellos? ¿Qué algún militante de base puede encarar con mínimas garantías de éxito la sustitución de los padres del socialismo coruñés? Todo proviene de ellos. ¿O no es así? ¿Qué aval presentar que sueñe encontrarse a la altura de la secular experiencia de aquellos que soportan el poder sobre sus nobles hombros? Ya, de tanto dominio, tiene el poder la forma de nuestros príncipes. ¿Tendría que ser de otra manera?

La heraldo de la grata anunciación no se ha equivocado en nada: en A Coruña la ejecutiva ha proclamado al candidato. ¡Grande y bendita nueva!

¿Qué no puede? ¿Quién dice eso?

Claro que puede y mirar si puede. Ya tenemos candidato y yo, humilde vélites de la legión socialista, me entero por el Facebook, como dios manda, por ese comentario que tanto agradezco al arcángel del clarín.

¿Qué no pueden hacer nuestros notables? Hacen y deshacen sin límite, es su premio, su derecho, y ponen aquí y quitan allá y no lo ocultan, lo proclaman a los cuatro vientos con toda la potencia que da la razón y la certeza de que mereció la pena el sacrificio de tener que decidir por los demás. Imaginaros los riesgos que con entereza y en silencio han asumido. Sin decir esta boca es mía. Con tanto sigilo que cualquier traidor podría acusarlos, torticeramente, de querer evitar, partiendo de posiciones muy débiles, el más mínimo roce con los críticos. Nada más lejos de la verdad. La victoria es un hecho al que solo hay que esperar...según dicen las encuestas. Con esa ventaja segura ya le pueden dar a los críticos. No son necesarios.












No compañeros, ¿qué derecho tenemos a cuestionar las decisiones de aquellos que constituyen en sí el espíritu de la agrupación? ¿Qué podemos exigir nosotros, advenedizos, revoltosos y desagradecidos militantes de base?

Me indigno sólo de pensar que en nuestra ingenuidad anhelásemos que las cosas fueran de otra manera. Compañeros, ¿cuál es la opción? ¿Cuáles son estos perversos deseos? ¿Que tuviera la idea de convocar a la Asamblea, como muestra de respeto, e informarla, preguntar su opinión y rogar al soberano que conceda su apoyo al candidato?

¿Aspiráis, acaso, a veros reconocidos uno a uno en un encuentro abierto con el candidato, explicándonos con cercanía y honestidad su pasado, presente y compromiso de futuro? ¿Uno a uno? ¿Quiénes? ¿A la tropa? ¿Qué necesidad tiene?

De verdad, ¿estamos locos? ¿Somos todos idiotas?

¿Y qué tuvieran que aguantar a los críticos de turno en la tribuna, diciendo vulgaridades en contra de los intereses del candidato , del partido, de la patria, de Dios?

¿Qué abriesen un proceso perfectamente reglado de primarias? ¿Para qué si el mejor siempre es el mismo? ¿Qué tenemos que pensar? Pensar nos debilita ante el contrincante. La falange es fuerte cuando todos ocupan su lugar y olvidan su particular identidad. Los críticos son un cáncer que ataca el divino estado de lo nuestro.

¿Qué ganas tenemos de pedir democracia cuando podemos disfrutar del mandato de los mayores?

No, compañeros, ¿quiénes somos nosotros para importunar a aquellos que nada nos deben?

El candidato es el candidato y punto. Reitero, y punto…

Y su poder le llega por aquellos mismos impulsos por los que los líderes ancestrales eran poderosos y se sentaban cercanos a los dioses. No queramos saber todo. Hay cosas que no pueden salir a la luz, pues el vulgo no sabría interpretar que aquellas fuerzas, aquellos intereses, unificados y sosegados ya en prístino encuentro, maquinan a favor del bien común con esfuerzo y sacrifico excelso. No queramos entregar al pueblo lo que pertenece a César.

Demos gracias si con suerte nos convocan para cocinar bocadillos, asistir de interventores y apoderados a las mesas electorales durante ese proceso que tanto aman para todos menos para su propia casa. Hacer bocadillos toda la vida es tan digno como ser candidato toda la vida.

Os prometo que los notables pueden contar con mi apoyo en la misma medida que ellos han contado conmigo. Que me esforzaré como ellos se han esforzado por mí, que hablaré de ellos con el mismo respeto que ellos hablan de mí, o conmigo, con la misma lealtad, con la misma honestidad. Os lo prometo a todos y os ruego, compañeros en el socialismo, que con esta misma actitud y justa medida luchéis por la victoria de nuestros príncipes.

Y sabed de antemano que si pierden será por nuestra incapacidad y falta de compromiso… Y si ganan sabed que será por… por un milagro…por un milagro de cojones…

Salud y fuerza


Carlos Raya


Algo se mueve


Un partido de vocación democrática, como el PSOE, puede compararse con un sistema dinámico que se mueve entre la estabilidad propia de la disciplina de partido (el que se mueva no sale en la foto) y el momentáneo desorden que se produce de vez en cuando cuando alguien se salta el guión preestablecido y decide apelar a la voz de las bases.


Este tipo de episodios se viven de forma diferente fuera y dentro del partido. Así, las encuestas que se hicieron en la época de las primarias entre Borrell y Almunia mostraban un genuino caudal de entusiasmo con el proceso de confrontación de ambos candidatos, especialmente entre los potenciales votantes socialistas, mientras que el aparato del partido distaba mucho (extraoficialmente) de valorar el proceso de forma tan positiva (*).


En esa forma diferente de contemplar el mismo fenómeno late la distancia entre la clase política y el electorado. Las jerarquías de los partidos (de cualquier partido) propenden a imponer su necesidad por distintos cauces al resto de ese sistema al que me refería antes. Robert Michels, el primero en estudiar como tal este fenómeno, consideraba, de forma posiblemente desenfocada, que las razones de esa propensión eran más bien poco altruistas y que, además, la propensión era incorregible y por eso derivó hacia el escepticismo e incluso hacia el fascismo.


A diferencia de los aparatos de los partidos, los electores, con una posición en el mundo distinta y distante de la translúcida atmósfera de la dirigencia política, quieren ver en los partidos movimiento, renovación y debate, al tiempo que valoran negativamente en ellos las muestras de división . Consecuentemente, la gente suele comprender y valorar cuando esa divergencia se expresa y se decide de la única forma legítima, esto es, a través de mecanismos democráticos como son unas elecciones primarias.


Por eso las primarias de Madrid son una excelente noticia para el PSOE, porque generan en un electorado vapuleado por la crisis y muy cansado de la guerra partidista la refrescante sensación de que dentro del partido hay posibilidades de cambio y alternativas distintas al indigesto rancho cuartelero con el que la gente tiende a identificar cada vez más la política. Y mejor noticia sería aún, si se confirma, el salto al ruedo de las primarias en Valencia (esa especie de agujero negro electoral) del ex ministro Asunción, a quien tengo en mi santoral particular por haber ingresado hace ya un montón de años en el reducidísimo club de los cargos públicos españoles dimisionarios (CPED).


Por eso creo que se equivocan los que, como el ministro Rubalcaba, dicen ( otra cosa es que lo crean además de decirlo) que el único activo de Tomás Gómez, si gana las elecciones, será haberle dicho no a ZP ( aunque Gómez sin duda habrá ponderado ese “activo” en su decisión de promover las primarias) y también creo que se equivocan los medios que creen que el futuro de ZP depende de lo que pase en Madrid.


Es cierto que ZP, después de una década como líder del PSOE, cuenta, entre la militancia, con partidarios, menos partidarios y hasta con algún indiferente. Yo mismo me incluyo en uno de esos grupos. Sería absurdo negarlo, porque forma parte del orden natural de las cosas. Pero apelar a un mecanismo como son las primarias, que contemplan los estatutos y reglamentos del PSOE (y no, por cierto, los del PP) no debería, en modo alguno, implicar el cuestionamiento de nadie (tampoco de ZP) si la vida orgánica partidaria estuviese más habituada a las urnas, siempre llenas de polvo y telarañas por culpa de las urgencias electorales, de la tiranía de la última encuesta o de aquella propensión de la que hablaba Michels.


Pablo Arangüena


(*) Por cierto, que luego la opción de Borrell se malograra por causas ajenas al proceso no implica que esa opción no fuera la mejor posible, como se encargaron de demostrar los resultados en las siguientes elecciones.

ORENSE, METÁFORA DE GALICIA (Parte I)

Ya sé que más bien sería metonimia de Galicia pero tal vez sea afinar demasiado, así que lo he dejado en metáfora. El caso es que ocurre que en Orense Baltar II (también llamado Baltarín y O Nene) ha sucedido a su padre, Baltar I, en la Jefatura Provincial del Movimiento (también llamado PP) y, como buena parte de mi ascendencia procede de Orense, donde aún conservo familia materna, y tuve la fortuna de vivir y trabajar durante años en esa ciudad y patearme la provincia y sus lugares, que francamente me encantan, creo que estoy, por experiencia y genética, capacitado para opinar de un tema que, por otro lado, nos compete a todos como gallegos universales y comedores de patacas.

Baltar I, dicen que de profesión maestro, empezó en 1976, en plena e incierta transición, como alcalde de Nogueira de Ramuín, concello de la Ribeira Sacra, y pasó por las filas de UCD, Centristas de Orense y Centristas de Galicia, donde ejerció como escudero de Victorino Núñez ( que se suponía que era el listo-guapo y acabó traicionado por el astuto-feo) hasta encontrar su ubicación natural en AP y más adelante en el PP, partido más allá de las ideologías o postidelógico y, por tanto, punto de encuentro de aquellos que han dado muchos tumbos en política.

El estilo político baltariano cuadra a la perfección con el más que enxebre xeito galaico, el caciquismo, que consiste en la intermediación personal y directa realizada por el cacique entre el elector y los poderes públicos, tradicionalmente ubicados en Madrid ( y en los últimos 25 años, también en Santiago y en Bruselas) y, por tanto, casi inalcanzables, para conseguir ventajas materiales como, por ejemplo, una carretera de tres carriles hasta un núcleo de cinco casas y tres habitantes en lo alto de un monte, una subvención para montar un negocio subvencionado consistente en la obtención de una subvención, un empleo (público) para el chaval y su primo o un paseo fluvial por la orilla de algún río severamente contaminado debido a la ausencia de depuración en el pueblo. También consigue el cacique ventajas espirituales para sus electores: fondos para traer a la orquesta Panorama en las fiestas de verano, una subvención para montar una orquesta de gaiteiros con centro social, excursiones guiadas y gratuitas a la TVG para participar en programas de relumbrón como Luar o el extinto Supermartes de Superpiñeiro (antes de que Superpiñeiro, también orensano de pro, se pasara al enemigo) o una feria internacional de exaltación de la androlla.


El neocaciquismo incluye una gran ventaja frente al caciquismo decimonónico, facilitada por el notable adelanto técnico que supone frente al carruaje, de tracción animal, la invención del automóvil - coche oficial, que permite, quemando neumáticos y gasolina, recorrer toda la provincia de cabo a rabo y mantener el contacto personal y casi inmediato con los electores, algo así como el don de la ubicuidad, de forma que allí donde se olfateaba un problema o una potencial desafección, aparecía Baltar con la chequera y todo acababa en una merendola improvisada en la que, si el patrón estaba contento, podía incluso acabar tocando el trombón, instrumento para cuyo uso cuentan que está bien dotado.

Baltar hizo migas y formó piña con otros perfiles similares como eran Cuíña Crespo y Cacharro Pardo ( si en Lugo pedías un Cacharro Pardo y el camarero no te agredía físicamente, lo más probable era que te sirviese un ron Cacique con Coca Cola) y cultivó con esmero su parcela de poder, haciéndose con el control permanente y absoluto de una institución que parece hecha de encargo para sus fines, la Diputación Provincial, cuya principal función (única, dicen las malas lenguas) consiste en repartir dinero y, por tanto, es el paraíso para cualquier neocacique. De hecho, en el caso de Cacharro, su versión particular del paraíso se escoraba hacia la religión musulmana porque incluía múltiples huríes (en forma de secretarias de la Diputación). Y así, desde las Diputaciones y el control del partido en sus respectivas provincias, Cacharro, Baltar y Cuíña llegaron a echarle auténticos pulsos a Fraga y/o a Aznar o Rajoy cuando se consideraba conveniente, pulsos que solían acabar con los del birrete agachando la oreja.

Por tanto llevamos 40 años con Baltar trabajando día y noche por Orense y por Galicia y ahora nos encontramos con que Baltarín sucede a Baltar. Seguiremos hablando de cosas baltarianas en la parte II dentro de unos días.

Pablo Arangüena


REFLEXIONES IZQUIERDA 21

QUÉ ES IZQUIERDA 21

Izquierda 21 nace con la vocación de servir de herramienta de participación, diálogo, propuestas y debate sobre el contenido, rumbo y sentido de una izquierda que transita en un entorno de cambio social y económico cada vez más acelerado e inestable.

Izquierda 21 se hace posible gracias a la iniciativa independiente de una serie de simpatizantes y militantes socialistas de la ciudad de A Coruña, que conciben la necesidad de una nueva plataforma de actividad política, autónoma y acorde con los tiempos, que esté al servicio de cualquier persona con inquietudes progresistas que desee difundir sus ideas y reflexiones en el marco respetuoso y enriquecedor del debate y el diálogo democrático.

Izquierda 21 es un recurso abierto a todo el mundo, ciudadanos y militantes, acogiendo también aquellas contribuciones de las distintas sensibilidades que forman parte de la órbita del socialismo local, regional o nacional.

Izquierda 21 parte del supuesto básico de que los militantes y simpatizantes no podemos ser excluidos de la vida política y las decisiones vinculantes de nuestro partido. Queremos ser la voz de aquéllos que hasta ahora no tuvieron voz.

Izquierda 21, representa, por lo tanto, el esfuerzo, la ilusión, los principios, las ganas de implicarse y trabajar, de todos aquellos simpatizantes y militantes progresistas que pretendan abrir en nuestra agrupación el necesario debate para estimular el intercambio y el análisis de las ideas, inclusive a través de la discrepancia, para poder generar y formular un renovado mensaje progresista que vuelva a conectar con las aspiraciones de la mayoría social de la ciudad.


NUESTRAS PROPUESTAS


1) Renovación orgánica de la agrupación coruñesa. Elección de una nueva Ejecutiva que sea la encargada de plasmar el nuevo pacto de los socialistas con la ciudadanía coruñesa.

2) Renovación conceptual del ideario socialista. Ideario que tiene que reflejar tanto un nuevo modelo de ciudad como una nueva forma de afrontar los problemas que aquejan a la urbe coruñesa.

3) Implantar mecanismos que eviten la perpetuación en el poder y la acumulación de cargos por parte de una élite dirigente vitalicia.

4) Democratización del partido. Establecimiento en las asambleas de militantes del voto secreto y en urna para la elección de los candidatos a representantes y delegados.

5) Fiscalización de cargos y representantes. Tanto los cargos orgánicos como los cargos electos en la administración pública deberán dar cuenta a los militantes, de forma regular, de su gestión y responsabilidades al frente del partido y al frente de las instituciones

6) El modelo que propone Izquierda 21 es el de la participación de toda la militancia de forma continua y permanente. Incentivando y estimulando a cada militante desde su alta en la agrupación para que participen de una manera activa en los asuntos del partido, facilitando así su misión de promotor del ideario socialista.

7) Izquierda 21 pretende que la elección de los nuevos dirigentes se haga en función de su valía, su conexión con el sentir ciudadano y su ascendencia y prestigio ante la militancia.

8) El atrincheramiento y apropiación del partido por una pequeña fracción de la militancia, que rehúye la autocrítica, desemboca inevitablemente en la burocratización de su estructura. Significa que existe una desconexión entre militancia y ejecutiva y entre ejecutiva y ciudadanos, lo cual acarrea el decaimiento del ideario socialista, la apatía ciudadana y el alejamiento y la abdicación del votante.

9) La postergación de estas medidas democratizadoras ha ocasionado que nos encontremos ante un proyecto que muestra síntomas de agotamiento, lastrado por la falta de voluntad y firmeza y aquejado, además, por una cierta indefinición ideológica.

10) Durante demasiado tiempo la forma de hacer las cosas no ha sido la correcta. Creemos firmemente que el partido es de TODOS, que debemos recuperar la naturaleza originaria de un socialismo más humano y humilde que nos permita recuperar los barrios y la confianza perdida de los ciudadanos.


CONCLUSIONES

Izquierda 21, en definitiva, considera que los cuadros dirigentes deben renovarse con más frecuencia para dar paso a nuevas ideas, actitudes más frescas, otros rostros, proyectos novedosos, etcétera, y que una acumulación excesiva de cargos es un lastre para el buen desempeño de la responsabilidad política al servicio de los ciudadanos.

Izquierda 21 apuesta por abrir el partido a la participación de TODOS, lo que significaría esa oxigenación renovadora que muchos anhelamos, el logro de la flexibilidad y el dinamismo necesarios para recuperar la confianza ciudadana, la proximidad y la sintonía con la sociedad en la que vivimos. Esto, a su vez, nos permitiría combatir la preocupante e hiriente atrofia que nos tiene atenazados y que nos está impidiendo volver a ser ese instrumento formidable para la transformación positiva de la realidad social.

Saludos cordiales de Izquierda 21.