Mostrando entradas con la etiqueta Derecha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Derecha. Mostrar todas las entradas

A REFORMA LABORAL, MARIANIÑO, DSK E PIP



Non vou dicir nada orixinal, pois a estas alturas seguramente está todo dito.

Unha fendedura na parede e un neno. Un neno con tempo e ganas. O neno mete a unlla e fura e fura e fura. E se atopa unha espadiña dun playmóbil segue furando, ten tempo, ganas e un novo instrumento de perforación. Ao fin acaba facendo un burato, un bo burato, si señor.

O PSOE deixou a fendedura feita para que Marianiño, ese neno rancoroso, que ten todos os instrumentos ao seu alcance, medios de comunicacións afíns, respaldo da Angela e o marido da Bruni – por certo que experiencia humana máis enriquecedora e paradóxica debe ser pasar dos agarimos de Angela aos de Carla –  furase a pracer. E vaia se furou. Furou ata deixar o destino dos traballadores ao arbitrio do patrón.

Perdas previstas en tres trimestres, despedimento obxectivo. Como poderemos demostrar os traballadores que o empresario non prevé ter pérdidas en tres trimestres, e mais nestes tempos? Permitirán que os sindicatos poidamos manter un contable a carón do seu contable para que prevexa ben?

Deixámoslles a fendedura feita e a día de hoxe aínda seguimos a labazadas entre nós, debatendo moito máis sobre persoas que sobre proxectos de transformación da sociedade.

Somos uns fracasados. Imos deixarlles aos nosos fillos unha sociedade peor da que recibimos nós. Máis inxusta, con moitas máis diferenzas de riqueza entre uns poucos e os moitos.

E podemos seguir diciendo donde dije digo, digo Diego, (hai algunha compañeira que é unha verdadeira mestra no arte do dijedieguismo) pero con iso non mudaremos a realidade.

A realidade só se poderá cambiar con valentía, confesándonos que nos engaiolaron  cos seus cantos as sereas do gran capital, que nos convertemos en liberalsocialistas de mercedes, hoteis de cinco estrelas e prostitutas de luxo como DSK.

 Se PIP (Pablo Iglesias Posse) colle a DSK por banda, e a outros moitos que temos máis preto, seguro que cunha soa ollada cúspelles na súa cara todo o desprezo de quen naceu no seo da clase obreira e nunca se afastou dela, de quen loitou sempre con honestidade polos intereses dos traballadores.

Loitamos entre nós en congresos polo poder que non temos, é dicir, loitamos polo NON-poder, para poder un día loitar polo poder, que non é outra cousa que unhas migallas de capacidade administrativa que o capital nos deixa. E imos pasando o tempo.

Só con honestidade, valentía, principios sólidos e decisión para aplicalos poderemos volver a aspirar a transformar esta sociedade apodrecida na que nos enfouzamos, ás veces, con verdadeira fruición.

Gerardo  Morano.

ORENSE, METÁFORA DE GALICIA (Parte I)

Ya sé que más bien sería metonimia de Galicia pero tal vez sea afinar demasiado, así que lo he dejado en metáfora. El caso es que ocurre que en Orense Baltar II (también llamado Baltarín y O Nene) ha sucedido a su padre, Baltar I, en la Jefatura Provincial del Movimiento (también llamado PP) y, como buena parte de mi ascendencia procede de Orense, donde aún conservo familia materna, y tuve la fortuna de vivir y trabajar durante años en esa ciudad y patearme la provincia y sus lugares, que francamente me encantan, creo que estoy, por experiencia y genética, capacitado para opinar de un tema que, por otro lado, nos compete a todos como gallegos universales y comedores de patacas.

Baltar I, dicen que de profesión maestro, empezó en 1976, en plena e incierta transición, como alcalde de Nogueira de Ramuín, concello de la Ribeira Sacra, y pasó por las filas de UCD, Centristas de Orense y Centristas de Galicia, donde ejerció como escudero de Victorino Núñez ( que se suponía que era el listo-guapo y acabó traicionado por el astuto-feo) hasta encontrar su ubicación natural en AP y más adelante en el PP, partido más allá de las ideologías o postidelógico y, por tanto, punto de encuentro de aquellos que han dado muchos tumbos en política.

El estilo político baltariano cuadra a la perfección con el más que enxebre xeito galaico, el caciquismo, que consiste en la intermediación personal y directa realizada por el cacique entre el elector y los poderes públicos, tradicionalmente ubicados en Madrid ( y en los últimos 25 años, también en Santiago y en Bruselas) y, por tanto, casi inalcanzables, para conseguir ventajas materiales como, por ejemplo, una carretera de tres carriles hasta un núcleo de cinco casas y tres habitantes en lo alto de un monte, una subvención para montar un negocio subvencionado consistente en la obtención de una subvención, un empleo (público) para el chaval y su primo o un paseo fluvial por la orilla de algún río severamente contaminado debido a la ausencia de depuración en el pueblo. También consigue el cacique ventajas espirituales para sus electores: fondos para traer a la orquesta Panorama en las fiestas de verano, una subvención para montar una orquesta de gaiteiros con centro social, excursiones guiadas y gratuitas a la TVG para participar en programas de relumbrón como Luar o el extinto Supermartes de Superpiñeiro (antes de que Superpiñeiro, también orensano de pro, se pasara al enemigo) o una feria internacional de exaltación de la androlla.


El neocaciquismo incluye una gran ventaja frente al caciquismo decimonónico, facilitada por el notable adelanto técnico que supone frente al carruaje, de tracción animal, la invención del automóvil - coche oficial, que permite, quemando neumáticos y gasolina, recorrer toda la provincia de cabo a rabo y mantener el contacto personal y casi inmediato con los electores, algo así como el don de la ubicuidad, de forma que allí donde se olfateaba un problema o una potencial desafección, aparecía Baltar con la chequera y todo acababa en una merendola improvisada en la que, si el patrón estaba contento, podía incluso acabar tocando el trombón, instrumento para cuyo uso cuentan que está bien dotado.

Baltar hizo migas y formó piña con otros perfiles similares como eran Cuíña Crespo y Cacharro Pardo ( si en Lugo pedías un Cacharro Pardo y el camarero no te agredía físicamente, lo más probable era que te sirviese un ron Cacique con Coca Cola) y cultivó con esmero su parcela de poder, haciéndose con el control permanente y absoluto de una institución que parece hecha de encargo para sus fines, la Diputación Provincial, cuya principal función (única, dicen las malas lenguas) consiste en repartir dinero y, por tanto, es el paraíso para cualquier neocacique. De hecho, en el caso de Cacharro, su versión particular del paraíso se escoraba hacia la religión musulmana porque incluía múltiples huríes (en forma de secretarias de la Diputación). Y así, desde las Diputaciones y el control del partido en sus respectivas provincias, Cacharro, Baltar y Cuíña llegaron a echarle auténticos pulsos a Fraga y/o a Aznar o Rajoy cuando se consideraba conveniente, pulsos que solían acabar con los del birrete agachando la oreja.

Por tanto llevamos 40 años con Baltar trabajando día y noche por Orense y por Galicia y ahora nos encontramos con que Baltarín sucede a Baltar. Seguiremos hablando de cosas baltarianas en la parte II dentro de unos días.

Pablo Arangüena


DERECHA, CORRUPCIÓN Y TOLERANCIA

Un colectivo humano es la suma de los deseos, necesidades, voluntades,de sus miembros que, por lo general, se agregan y asocian para alcanzar juntos determinados objetivos- el más esencial de ellos la mera supervivencia-, caminando así en pos de un horizonte común.

Asimismo, un partido político, como colectivo humano que aglutina un conjunto similar de creencias, doctrinas, valores, sistematizaciones explicativas de sus integrantes, tiene una finalidad evidente: transformar determinadas parcelas- sociales, culturales, económicas... - de la realidad mediante el empleo de todas las herramientas a su disposición, que son muchas y variadas.

El buen o mal funcionamiento de esta maquinaria política tendrá que ver con el grado de ajuste y encaje de criterios entre sus miembros; con la especialización idónea en las distintas funciones de la estructura de sus integrantes; con que las desigualdades internas- las distintas distribuciones de poder y responsabilidad que vayan surgiendo- además de fomentar determinada eficiencia funcional del organismo, garanticen una implicación y participación de la mayor parte de los actores, condición Sine qua non para una sólida cohesión interna.

Entre las desviaciones o disfunciones más comunes que se pueden dar en ese trayecto, figura siempre el mal uso que del poder y de la gestión de lo público se puede hacer en aras de sombríos intereses personales. Así, la corrupción política y todos sus afluentes suelen estar a la orden del día en la panorámica política: nepotismo, tráfico de influencias, fraude, financiación ilegal, malversación de fondos públicos …

Y aquí no hay excepciones, pues la corruptela y el envilecimiento en la gestión de lo público es susceptible de salpicar todas las ideologías, valores e intenciones. Izquierda, centro y derecha, Filesa, Gürtel y Gal, comisiones del 3% a cambio de licencias urbanísticas, Galeotes, Camps … y este estado de cosas distorsiona enormemente la visión que los ciudadanos tienen de sus políticos, acrecentando su decepción y desencanto con el mundo de la política.

No existe todavía el mecanismo perfecto, la criba infalible, para detectar a tiempo, previamente, en un colectivo de miles de personas, a aquellos elementos indeseables cuya única vocación es la del incremento del patrimonio propio o la del uso despótico e interesado del poder y que carecen de cualquier atisbo de conducta ética y ecuánime en la gestión de lo público.

Lo más sorprendente de todo esto es la dispar percepción que de un nivel de corrupción dado de sus representantes ideológicos y de su condena en las urnas tienen los simpatizantes de las distintas ideologías, y es que mientras, por regla general, la concepción más progresista y de izquierdas tiende a castigar sin paliativos a los corruptos, la mentalidad de una gran parte de votantes de derecha se inclina a restarle importancia a estas dinámicas disfuncionales.

Así, generalmente, la propensión de la derecha es al castigo en las urnas sobre todo en casos de división, indisciplina, diversidad de criterios, falta de firmeza, mientras que la izquierda parece sancionar en primer lugar aquellas aptitudes corruptas y el mal uso de lo público y del poder.

La mentalidad de derechas es más laxa con las prácticas corruptas de sus miembros, tal y cómo comprobamos en los distintos comicios e intención de voto en aquellas comunidades autónomas más enlodadas por estas prácticas.

Quizá tenga esto que ver con la confusión que en la mentalidad de derechas todavía existe entre lo público y lo privado, o con la falta de madurez política y cívica o, incluso, con la cultura del lucro y el beneficio y otras aspiraciones materiales que han formado y forman parte indistinguible y esencial del credo político de la derecha, que para disfrazar un poco su inveterada desideologización en los tiempos que corren ha tenido que recurrir en los últimos tiempos a clonar ciertas partes del argumentario progresista: políticas sociales, igualdad, solidaridad, ecologismo, feminismo …

En definitiva, que Esperanza Aguirre arrasó en Madrid tras el "Tamayazo," que Camps sube en intención de voto en Valencia y que una gran parte de los votantes del PP consumen y disfrutan con orgullo y sana envidia( ¡quítate tú para ponerme yo!) de las prácticas ilegales que con su dinero e ilusión llevan a cabo sus representantes políticos.

No es de extrañar que se hable de la Berlusconización del PP y sus votantes, que demuestran un estómago y tolerancia ante la corrupción a prueba de bombas y que seguramente suscribirían al pie de la letra lo que dejó dicho A. Malraux: “En la política es a veces como en la gramática: un error en el que todos incurren finalmente es reconocido como regla”.

P.D: Ah, y recordad que hoy sábado se retrasa una hora el reloj y que a las 3:00 serán las 2:00. Una hora más para dormir la mona, hacer el amor o ir de copas no viene nada mal de vez en cuando.

Saludos de Jim, el chacal siberiano, a tod@s.