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LOS PRONÓSTICOS Y EL FUTURO DE LA MARCA PSOE


Escuché el otro día a un superministro, al cual le pedían en la radio su opinión acerca de cuándo empezará a despejarse el horizonte de la crisis en España, que “nadie es capaz de hacer pronósticos”. Yo, en cambio, como soy muy osado y sin consciencia de parentesco alguno con Nostradamus, estoy convencido de que, al estado actual de la ciencia, pueden hacerse, como mínimo, tres pronósticos con una elevada probabilidad de cumplimiento.

Pronóstico 1: La economía española permanecerá estancada durante años. Esto es así, en primer lugar, porque el endeudamiento total (público + privado) de la economía española asciende, según las fuentes más moderadas, a un 350% del PIB, que es una proporción muy elevada, que no puede incrementarse más como se ha venido haciendo en el pasado y que lastrará el crecimiento de forma permanente. Por cierto, es bueno aclarar que la mayor parte de este endeudamiento es privado y generado mientras gobernaba el PP. En segundo lugar, porque no es fácil pasar de un modelo basado en la construcción (también pública y privada) a otro basado en una economía más productiva y esto, en el supuesto de que se consiga, lleva años, según muestra la experiencia comparada de países con una buena gobernanza.

Pronóstico 2: En ausencia de crecimiento, la tasa de paro no descenderá significativamente, porque, según las leyes económicas aplicadas a la experiencia española, no baja si la economía no crece, aproximadamente, por encima del 2,5%. Por eso podemos esperar que el paro se mantenga estable en torno al 20% de la población durante bastante tiempo, probablemente años.

Pronóstico 3: Si el paro no desciende, es altísimamente probable que las próximas elecciones generales las gane el PP si no hace nada fuera de lo normal, tipo pelarle la barba a Rajoy, proponer a Aznar para el Nóbel de la Paz o tratar de canonizar a Camps. De hecho, lo contrario sería un milagro porque, como alguien dijo una vez, “es la economía, estúpidos” y porque no parece probable que los nuevos parados y sus (NUESTRAS) familias vayan a estar muy contentos mientras no mejore su situación.

Si los anteriores pronósticos suenan acertados me parece que sería bueno empezar a plantearse que el PSOE es, además de una mera maquinaria electoral, una marca política centenaria y que su correcta gestión es fundamental para no comprometer su futuro. La gestión de una marca implica cuidar los atributos que la configuran. Por ejemplo, si Bodegas Vega Sicilia detecta que hay un gran mercado entre los jóvenes botelloneros y lanza una línea de kalimocho a base de grandes reservas, los valores que representa su marca se verían comprometidos a medio y largo plazo aunque el kalimocho tuviera éxito a corto plazo.

La marca PSOE se ha fundamentado tradicionalmente, en mi opinión, en los valores básicos y amplios de socialdemocracia ( redistribución y defensa de lo público, incluyendo las instituciones democráticas) y libertad. Si bien en materia de libertades el balance que puede exhibir este gobierno es positivo, en la otra vertiente, la socialdemocracia, se ha ido de más (pensiones y salario mínimo en la primera legislatura) a menos hasta llegar a las últimas decisiones que, si algunos entienden, muy pocos comparten. No voy a entrar al detalle pero, si fue difícil en su momento entender medidas como el cheque bebé, la desgravación de los 400 euros (en ambos casos, medidas no progresivas y que, sin atacar las causas de la crisis, se limitaban a maquillar sus efectos ) o la supresión del impuesto del patrimonio (por su simbolismo regresivo, más que por su importancia), las últimas medidas, como la reforma laboral o la congelación de pensiones, son de las que erosionan la imagen del PSOE hasta niveles difíciles de predecir porque afectan de forma duradera a los cimientos de la marca. Aún en el supuesto de asumir la necesidad de su adopción (la presión insoportable de “los mercados” sobre la deuda con la que cubrimos el déficit público y los toques de atención de quienes dirigen el cotarro económico más allá de los Pirineos), menos comprensible es la forma en que se ha hecho, de la noche a la mañana y sin hacer ningún tipo de pedagogía o preparación, como si la dificultad para elaborar pronósticos nos hubiera metido de cabeza en una larga excursión infantil por un mundo de sorpresas imprevistas.

En esta situación, aparte de hacer buenos pronósticos, parece que toca empezar a pensar más allá de las próximas elecciones e ir diseñando una salida que se aparte de los personalismos y minimice los daños al partido, que seguirá estando ahí cuando sus dirigentes ya no estén. Por cierto, yo también soy partidario de la limitación de mandatos.
Pablo Arangüena.

Primarias madrileñas, Zapatero y una humilde lección


Todos los diarios españoles de tirada nacional consideran por unanimidad que la derrota de Trinidad Jiménez es también la derrota de Zapatero. Pero según tengo entendido para que alguien “pierda” una partida tienen que darse dos premisas: hay que jugar y, por necesidad, otro contrincante tiene que ganar.


Vamos con la primera: ¿Zapatero jugaba esta partida? Alomojó sí o alomojó no, que diría el inefable Zaplana. Algo sabemos seguro: no jugaba directamente pues la candidata oficial a las primarias era Trini y no Zapatero. No hay duda. Pero, dice la prensa: si Trini era la candidata “in-puesta” por ZP, entonces ZP es el perdedor, aunque no figure su nombre, pues es la voluntad de ZP la que no se cumplirá.


Vamos a verlo de otra forma: Zapatero quiere que Trini sea la candidata. Parece que Trini también quiere ser candidata, aunque ya haya sufrido algún revolcón en Madrid. Tomas Gómez les saca el dedo y dice que por “sus primarias”, que ya está hasta la coronilla de comer panes como hostias y dejarse el pellejo reordenando la FSM para que la miel la unte, ahora que llega la hora, la paracaidista de turno. Tanto Trini tiene derecho a presentarse como Tomás a defender la plaza donde torea y así lo entiende Zapatero. Que apoyase inicialmente a Trini no quiere decir que no apoyase el proceso de elección abierto y la voluntad de la militancia, eso es una evidencia, pues todos sabemos que da su placet sin hacerse de rogar. Y dejémonos de exageraciones, que Tomás ha ganado por la mínima, con lo cual la visión de ZP no era tan diferente de la opinión de la militancia. 51,71% de Tomás frente al 47,99% de Trini, dista un 3,7%. No es mucho. Digo yo. ¿Dónde está la derrota de Zapatero?


El caso es que tenemos que vender periódicos y aquí por exagerar que no quede: ahora resulta –no puede ser más ridícula la propuesta- que Tomás representa eso que algún iluminati llama post-zapaterismo, que ha derrotado al presi y que nos enfrentamos al fin de los tiempos en un partido socialista dividido y lleno de ruido de puñales…


¡Qué imaginación! Por tutatis. Lo que ha pasado -y espero no quedar como un tonto por llevar la contraria a “toda la prensa nacional”- es que Zapatero propuso una candidata para Madrid, a Tomás le pareció que él también valía, ZP aplaudió la ejecución de primarias y Tomás gano por la mínima. Nada más y nada menos. Y lo demás son peras limoneras.


Y además, Ahora Trini parece que se queda. Lo apruebo y ojalá así sea. Se queda de segunda, con un par, apoyando como es su deber y obligación a Tomás, pues Trini tiene el 47,99% de los votos de los militantes y el mandato de los militantes, de casi la mitad de lo militantes, es que luche por el partido, sí, justo un paso, uno sólo, por detrás de su compañero, y que le cubra las espaldas… como dios manda. Ese debiera ser el espíritu de las primarias: no se elimina a nadie, pues todos son necesarios y si no quedas de primero quedas de segundo. Así lo comprendieron Clinton y Obama, apuntaba el otro día un compañero del Facebook, y van como cañones. ¿O no?


Y más vale que algunos otros tomaran nota y con primarias o sin ellas, con el 47% de la asamblea o con el 32%, por decir cifras al azar, se acordaran de que todos somos necesarios a la hora de defender nuestro partido, pues no hay mayor pecado de soberbia que pensar que todo está ganado y que podemos prescindir de un solo militante. Bueno, sí, hay un pecado mayor: preferir perder que contar con algunos. Coño, esto sí que es soberbia. Menos mal que estos casos extremos sólo se dan en el PP.



Saludos,


Carlos Raya

LO QUE NOS ESPERA


Después de un caluroso y agradable verano, entretenido a su vez por las múltiples noticias de contenido político, pronostico un otoño e invierno cálidos seguidos de una ardiente primavera. Aquí arde Troya.

En estas vacaciones hemos vivido la convocatoria de primarias en Madrid como el que ve desfilar un ejército de pingüinos por los arenales de Málaga, atónitos, pero las consecuencias de éstas elecciones internas se sufrirán a corto plazo, y no terminarán con la elección del candidato.

Comenzamos con la designación activa por parte de Zapatero, cuyo dedo poderoso nombró a “ la mejor candidata” para enfrentarse a Esperanza Aguirre, Trinidad Jiménez, obviando al Secretario General de los madrileños Tomás Gómez, porque, al parecer, las encuestas “internas” ven mejor candidata a Trinidad que al sucesor de Simancas. Sin embargo, Tomás Gómez ha obviado las presiones del gran jefe y se niega a apartarse del cargo (renovado en el 2008 con el 85% de los votos) y mucho menos se resignan a dejar vía libre a la sucesora “dedocráticamente” elegida. No le queda otra jugada que promover unas primarias para disgusto de José Luís y sin dudarlo se lanza a tal aventura.

Obviamente, no a todos se les mide por el mismo rasero, puesto que, por ejemplo, el PSdG justifica la no celebración de primarias a fin de “dar estabilidad a los alcaldes gobernantes”, caso que no sucede por desgracia en Madrid, si bien aquí no se dan importancia a las encuestas que advierten de la intención de voto en ciudades como A Coruña, aunque, ya se sabe, las encuestas hay que tomarlas según nos sirva a nuestros intereses, o interpretarlas según del lado que se miren.

Así pues, tras el blindaje de los alcaldes gobernantes del PSOE para no verse sometidos a unas primarias, (al menos en las ciudades gallegas con una llave del 40% de avales para forzarlas) sólo nos queda el “consuelo” de las encuestas para predecir descalabros electorales. Salvo los que nieguen lo evidente, todos conocemos, incluso la propia cúpula del partido y según nos cuenta el propio Secretario de Organización del PSdeG, Pablo García, -la dificultad que en las próximas municipales van a tener nuestros candidatos de mejorar resultados-. Y yo añado, - ¡aun en el mejor de los casos, que no pierdan las elecciones! - Tal vez, los únicos con poder y capacidad para medirse con buen pulso con el actual alcalde y candidato Abel Caballero sean los críticos en Vigo, quienes aspiran a reunir ese apoyo del 40% de los militantes para que su candidatura progrese.

No obstante, las primarias no son el peor de los problemas. Una huelga general en ciernes, una sentencia del TC sobre el Estatut que no interesa, una economía que no repunta, el paro que sigue siendo la principal preocupación de los ciudadanos… por otro lado, la corrupción que no pasa factura al PP, Camps, muy honesto, que sigue paseándose elegantemente vestido e impune por su feudo, Bárcenas que hace alpinismo pese a un líder pusilánime que ni habla ni actúa… ¿será lo único que salve de una hecatombe electoral al PSOE? Y no tanto porque no lo hayan hecho bien, sino porque la oposición tampoco lo hace mejor.

A esto hay que sumar a ex presidentes difíciles de reubicar que crean incluso problemas de diplomacia, cambiando el bañador por el traje de explorador y con la bandera española bajo el brazo -como los conquistadores de antaño- se van con el fin de reconquistar Melilla, para asombro del líder popular que por salvar las naves se presentó tarde y de segundón a recoger las migas de gloria dejadas por Aznar.

Para terminar, me quedo con la frase de Trinidad Jiménez como última reflexión a este batiburrillo de acontecimientos que, aunque no lo parezca, confluyen en lo mismo: los candidatos y las elecciones. Como digo, La Trini nos dice que las encuestas "son un indicador de por dónde van las intenciones de los ciudadanos", "tienen que servir para tomar las decisiones”.

Esperemos que las cabezas bien pensantes de nuestro partido se apliquen el cuento también en las municipales, y que no nos lleguen después con el no pudo ser pero se intentó…


Eva Martínez Acón

CINCO INGREDIENTES BÁSICOS PARA UN NUEVO GUISO SOCIALDEMÓCRATA


Decía Lakoff no hace mucho que uno de los puntos débiles de la oferta política izquierdista  es la amalgama de tendencias que componen el llamado progresismo y la dificultad para articularlas y conciliarlas en una visión política coherente. Coexisten en los partidos socialdemócratas los defensores del sindicalismo, del estado del bienestar, del medio ambiente, de los derechos de los homosexuales, de las mujeres, de los inmigrantes, etc, etc, a veces con visiones e intereses políticos difíciles de conciliar. Si a esta heterogeneidad le añadimos la gran inquietud que está causando la crisis, asociada a la incertidumbre sobre sus causas y a la dureza de sus efectos, resulta comprensible la desorientación que aqueja a los partidos de izquierda europeos.

Además de lo anterior, la socialdemocracia, como vehículo político que aspira por principio a hacer mejor y más justa la sociedad, lleva implícita la autocrítica y revisión en cuanto a sus métodos, sus orientaciones y sus objetivos, derivada de la necesidad de proponer alternativas transformadoras para una realidad crecientemente compleja en medio del cada vez más acelerado cambio social y económico. Frente a ello, el conservadurismo se limita a proponer recetas simples y fácilmente visualizables para cualquier problema: menos estado, menos impuestos, menos restricciones a la libertad individual, una letanía que nunca necesita revisión porque no propone nada más allá del instinto. En el fondo, se trata de la eterna lucha entre lo apolíneo socialdemócrata y lo dionisíaco conservador.

Por eso, porque el guiso socialdemócrata es de elaboración mucho más exigente que los espaguetis conservadores, es necesario, antes de ponerse a cocinar, tener claros los ingredientes principales de la receta. De la misma forma que para hacer un guiso resultón son necesarios, como mínimo, ajo, cebolla, un buen caldo y un chorro de vino, hay cinco ingredientes que me parecen esenciales para esa nueva izquierda que algunos, los menos conformistas, querrían ver sobre la mesa cuanto antes.

1. Una visión ecológica de la sociedad: la creciente competencia por unos recursos cada vez más escasos y costosos como el agua, el petróleo y las diversas materias primas, en un contexto de superpoblación y de incorporación de miles de ciudadanos de los países emergentes (China, India) a los estándares de consumo occidentales provoca que los daños al ecosistema global sean cada vez más intensos e irreparables y que se estén cumpliendo inexorablemente las predicciones de aquel informe del Club de Roma del año 1972, “Los límites del crecimiento”.

2. Una concepción económica moderna y ecológicamente respetuosa que pasa por entender el papel primordial que juegan las empresas y los emprendedores combinando la regulación ( financiera, medioambiental, laboral, etc) con la flexibilidad indispensable (flexiseguridad, menos burocracia inútil, más seguridad jurídica) para que puedan adaptarse a una economía global en el que los sectores, y con ellos las empresas, crecen, se diversifican y mueren cada vez más rápido. También por pasar de una economía de consumo basada en el desgaste físico de los recursos a otra sostenible basada en el I+D.

3. Una racionalización de la Administración Pública porque sin un Estado que funcione las políticas socialdemócratas son inviables. En España las Administraciones Públicas destilan un penetrante tufillo decimonónico que las aleja del criterio de eficiencia que debería presidir su actuación según la Constitución y el sentido común. El modelo de función pública está desfasado, no se evalúan los proyectos ni su coste, no se supervisa la gestión por órganos imparciales y gracias a ello se duplican infraestructuras innecesarias o se solapan funciones cuando cada euro malgastado es un euro que no cubre una necesidad real. No menos Estado, sino mejor Estado.

4. Un reforzamiento de las instituciones democráticas (mayor y mejor lucha contra la corrupción, regulación de la financiación y de los gastos de los partidos, mucha más transparencia pública en materia de contratos y subvenciones públicas y patrimonio de los políticos, más participación ciudadana y mayor cultura democrática) porque sin ellas la socialdemocracia se colapsa frente a populismos varios.

5. Una apuesta por lo supraestatal en un entorno de problemas globales que desbordan a los estados nacionales, como la propia crisis financiera, la catástrofe de la plataforma de British Petroleum (muestra del declive de la economía del petróleo, que necesita perforar cada vez más profundo, con mayor coste y riesgo) que no va a afectar solamente al área del golfo de México sino a un mar que en vez de fronteras tiene corrientes o como los problemas derivados de la existencia de paraísos fiscales que impiden llevar a cabo políticas fiscales progresivas o las mafias globales.

No soy optimista sobre la viabilidad de este nuevo guiso, particularmente en España. Un militante histórico socialista, Luis Martín Santos, por boca del médico protagonista de “Tiempo de silencio”, sugirió que la falta de nutrientes esenciales reiterada a través de generaciones ha afectado a nuestro desarrollo cognitivo. Cuarenta y tantos años después y teóricamente mejor alimentados, yo lo dejaría en que, en general, nos hemos vuelto adictos a la comida rápida. Por no hablar de la falta de cocineros.

Pablo Arangüena

POLÍTICA FISCAL CONSERVADORA

El señor Zapatero, de quien he sido un gran admirador, después de andar dando bandazos de un lado a otro acaba sacando una reforma fiscal que perjudica a las clases medias. Veamos.

El IVA: Sube del 7% al 8% y del 16% al 18%. Es el impuesto con mayor capacidad de recaudación pero desde luego NO es un impuesto progresivo puesto que afecta por igual a todos los contribuyentes. Su subida será desde julio, por lo tanto en 2010 aportará 1.900 millones, el resto hasta 5.150 en el momento de devengo.

Desaparición de la DEDUCCIÓN de 400€ en El IRPF. Esta fue una propuesta estrella del programa electoral del PSOE y va a desaparecer a partir del 1 de enero de 2010. La desaparición de de los 400€ supondrá casi automáticamente un aumento de hasta 30€ mensuales en las retenciones de nóminas y pensiones. Es por tanto una medida que afecta a las clases medias y bajas. En 2010 aportará 4.100 millones, el resto, hasta 5.700 se ingresarán en 2011, cuando se haga la declaración de la renta.

Las RENTAS DEL CAPITAL altas pasan del 18% al 21%. Los primeros 6.000€ pagarán el 19% y el resto el 21%. El 94% de estas rentas tienen rendimientos inferiores a 6.000€, para estas rentas suben los impuestos una media de 6€. Los contribuyentes con rendimientos superiores a 60.000€ pagarán 5.000€ anuales de media. En 2010 aportarán 400 millones de euros y el resto, hasta 800 millones, con la declaración del IRPF que se haga en 2011.

¿Es ésta una política fiscal de izquierdas? Para mí, desde luego, NO. Pero tenemos que decir que sí. La disciplina de partido, la lealtad al partido, al líder, para evitar que vuelvan los otros.

Los otros se han convertido en nuestro mejor argumento.

Pero yo me niego a vivir el partido, mi partido, como una religión. El partido es un instrumento, no un fin en sí mismo. Un instrumento para hacer una sociedad más justa e igualitaria, donde la igualdad de oportunidades no sea una quimera, donde los desequilibrios económicos y sociales tiendan a reducirse y no a incrementarse exponencialmente.

Algo va mal en este partido cuando nadie se atreve a decir que algo va mal.

Cecco

Recuperemos el socialismo

La ciudadanía europea ha hablado en las urnas, y dicen que para aplicar políticas liberales prefieren a la derecha, que lleva toda su vida haciéndolo.

La socialdemocracia, surgida como opción descafeinada del socialismo marxista, todavía anda perdida por vericuetos morales, ideológicos y económicos, ha perdido el rumbo; los tiempos de bonanza la han cegado, la tormenta de la crisis la está arrastrando a una isla ideológica de la que no saben volver. En cambio, aquellos que han provocado esta debacle internacional y que se siguen forrando (stock options de ejecutivos de multinacionales en quiebra) han sido reforzados en sus teorías neoliberales, los trabajadores siguen apoyando esas políticas del mercado libre, flexibilidad laboral, contención salarial. La derecha ha conseguido que estos principios “smithianos” sean como la biblia, son actos de fe, y aquel que los trate de poner en duda será tratado como un hereje, un iluminado que lo único que pretende es romper las normas de juego.

Y, desde nuestra perspectiva política, ¿qué tenemos pensado hacer? Desde nuestros principios socialistas, ¿qué novedades proponemos? Por ahora poco o nada, eso sí, sacamos panfletos de economistas que recetan más de lo mismo, soluciones a lo Sarkozy, Merkel y compañía. Pues entonces no nos llevemos las manos a la cabeza: si los socialdemócratas defienden las soluciones de la derecha, mejor votar directamente a la derecha, lógico.

¿Hemos motivado a la población en estas elecciones? ¿Hemos planteado soluciones desde el socialismo para los desfavorecidos? ¿Hemos enarbolado nuestros principios frente a la derecha?

Nos hemos “acojonado”. Parece que todavía da miedo o vergüenza hablar de socialismo, de reparto de la riqueza, admitir que el capitalismo no es la solución, que hay que acabar con la dictadura del mercado, con el consumismo desaforado. Pues la ciudadanía es lo que quiere ver, no quiere medias tintas, una de cal y otra de arena. En estos momentos tiene que haber un compromiso serio, no se puede seguir inflando de millones “ipso facto” a grandes multinacionales y estar dilatando las soluciones que demandan los parados, los autónomos y las familias hipotecadas bajo la hipnótica influencia del ladrillo del los Aznar´s friends.

En Europa las candidaturas de los verdes han recibido un fuerte apoyo, quizás porque en estos momentos son los únicos capaces de proponer ideas diferentes que motivan a una parte del electorado; son curiosamente los que más a la izquierda se mueven, simplemente con postulados sobre respeto al medio ambiente, consumo responsable, apoyo a países con hambruna, control en los recursos naturales, energías alternativas, etc., por cierto, ideas a las que en muchos casos ha recurrido la socialdemocracia para rellenar programa electoral pero sin adquirir ningún compromiso en firme, porque llegado el momento priman los intereses de las multinacionales, de los bancos, de los amiguetes constructores, en fin, de la dinámica del mercado libre.

Todo esto -y no otras variantes- es lo que espanta al votante de nuestro partido: los ciudadanos siempre exigirán más compromiso, más claridad y más responsabilidad a la izquierda que a la derecha, porque espera de la izquierda motivación, utopía, soluciones y a veces hasta milagros, aunque después los rentabilicen la Santa Madre Iglesia y la derecha.

El maqui

La asamblea de los socialistas coruñeses

El convencimiento que anima a los individuos del Partido Socialista, la disciplina que entre ellos existe y la clara idea que tienen de los esfuerzos que exige la obra que han de realizar, les da una serenidad y unos ánimos a propósito para aprovechar toda circunstancia favorable y para hace frente a las que sean adversas.

Por virtud de estas condiciones, la marcha del Partido Socialista es tan regular, que nada la detiene y altera.

Pablo Iglesias, 1 de mayo de 1903


Hoy, los socialistas coruñeses nos reuniremos en Asamblea para elegir a los representantes que acudirán al Congreso del que resultará elegida la nueva ejecutiva gallega. Tras la derrota electoral, necesita el socialismo gallego recomponer sus filas y encontrar, de entre ellas mismas, a los militantes que mejor estén preparados para liderar los nuevos tiempos que están por llegar. No es ello sino una oportunidad para mejorar, reforzar nuestro imponente mensaje social, modernizándolo y adaptándolo a los cambios que los ciudadanos imprimen a la realidad social en el ejercicio cotidiano de sus libertades constitucionales.

Es nuestra responsabilidad como militantes coruñeses tener muy presentes las palabras de nuestro Fundador, Pablo Iglesias, y acudir hoy a la Asamblea de todos los compañeros del Partido Socialista, y debemos hacerlo con serenidad, disciplina y la altitud de miras que Iglesia advertía en sus compañeros y se placía en publicar con orgullo a los cuatro vientos. Es en estos momentos adversos cuando debe emerger el ánimo socialista y con visión de futuro y máxima responsabilidad, votar en conciencia para encontrar los nuevos caminos que nos lleven a la aceptación mayoritaria de la ciudadanía gallega y de nuevo a ejercer el buen gobierno de nuestra tierra.

Hoy, como siempre fue y siempre será, brindaremos a la sociedad coruñesa un nuevo ejemplo de comportamiento democrático, de superación y de responsabilidad política. Y aquellos elegidos por la militancia tendrán la obligación de transmitir la fuerza, el ánimo y solidaridad que son bandera y consigna de la Agrupación Socialista Coruñesa y llevarla al Congreso Nacional con la seguridad de que su palabra es la palabra de todos, desde la unidad que resulta de la libre elección de alternativas y desde los valores que nos alcanzan a todos por igual.

Salud y buena suerte a todos los candidatos. Salud y buena suerte a todos los militantes.

Izquierda21